¿Niños al sol? Siempre con mesura y protección

INFANCIA Y VERANO Con la llegada del verano y las vacaciones, se multiplican las oportunidades para pasar tiempo al aire libre con los más pequeños de la ...
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INFANCIA Y VERANO

Con la llegada del verano y las vacaciones, se multiplican las oportunidades para pasar tiempo al aire libre con los más pequeños de la casa. Sin embargo, el periodo estival también trae consigo temperaturas elevadas ante las que los niños son más sensibles. Ayúdalos a combatir el calor y conoce cómo protegerlos del sol, evitar que se quemen o se deshidraten es una cuestión de precaución

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MADRID/EFE/HENAR FERNÁNDEZ Lunes 13.06.2016

¿Cómo y con qué frecuencia se debe hidratar a los niños? ¿Qué ropa es la más adecuada para protegerlos del sol? ¿Conviene cambiar su dieta? ¿Cómo detectar un golpe de calor? A continuación, la doctora Pepa Mellado, jefa de pediatría del Hospital La Paz, que ha pasado por nuestro programa de radio “El Bisturí”, da respuesta a éstas y  otras preguntas, y repasa los principales aspectos a tener en cuenta cuando aprieta el calor.

“Al igual que los ancianos, los niños constituyen un segmento de la población especialmente vulnerable a los efectos del sol”, explica Mellado, quien hace hincapié en que son los menores de cuatro años y los lactantes los que están más expuestos.

Deshidratación

Las altas temperaturas afectan de manera distinta a mayores y pequeños. En este sentido, la pediatra señala que los niños necesitan mucha hidratación porque están constantemente en movimiento, lo que provoca que reciban mucho calor, sobre todo en la cabeza. Si los niños se encuentran al aire libre, la experta hace una serie de recomendaciones:

  • Darles líquido en poca cantidad pero de forma frecuente
  • Evitar que estén a pleno sol y organizar actividades en la sombra
  • Refrescar con agua la cabeza, que siempre debe estar protegida
  • Las prendas de vestir han de ser ligeras, de colores claros y tejidos transpirables como el algodón. En cuanto al calzado, mejor optar por zapatos de lona o sandalias para prevenir las ampollas
  • Es necesario usar protección solar todos los días, “también a final del verano”. Aplicarla por toda la piel entre 20 y 30 minutos antes de la exposición al sol
  • En los meses más calurosos, mejor no tomar platos muy calóricos y dar protagonismo a frutas y verduras

Quemaduras

Proteger la piel de los más pequeños es esencial todos los días del año. Sin embargo, en verano extremar la precaución es fundamental para evitar las nocivas quemaduras. Mellado destaca que las pieles más pálidas y pecosas son las que presentan más riesgo.

La playa o la piscina forman parte de las vacaciones de muchos niños. En estos espacios, la doctora aconseja a los padres bañar a sus hijos a ratos en el mar y secarlos un poco al sol, para después ponerlos en la sombra. “En todo el día, que estén al sol una hora o dos, y siempre protegidos”, subraya la pediatra. Asimismo, advierte de que si el menor va a jugar en la arena, debe hacerlo con camiseta y gorra.

Buen uso de la protección solar en niños

EFE/Larry W.Smith

“Lo más importante en una quemadura solar es prevenirla”, asevera Mellado, quien afirma que en el caso de que se produzcan hay que hidratar mucho la piel de los niños con bálsamos calmantes y lociones ‘after sun’. No obstante, advierte de que si aparece algún tipo de ampolla, hay que acudir a un centro médico porque requiera ser cubierta con algún apósito especial.

Golpes de calor

Verano tras verano, a las salas de urgencias de los hospitales acuden niños que han sufrido un golpe de calor. La especialista explica que éstos pueden ser de intensidades distintas, desde los más leves en los que hay cansancio y dolor de cabeza, hasta un shock térmico que es uno de los casos más graves.

Sus principales síntomas en los niños son:

  • Cansancio y astenia
  • Con frecuencia, los niños de más edad se quejen de calambres en las piernas
  • Dolor de cabeza
  • Enrojecimiento de la cara
  • Elevada temperatura corporal

Ante un golpe de calor en un niño, la doctora aconseja bañar a los pequeños y mojar su cabeza dejando el cabello empapado. Asimismo, recomienda darles agua, tumbarlos y colocarlos en la sombra. Si el menor muestra signos de mucha debilidad, vomita o presenta cefalea, hay que llevarlo a un centro médico.

 

Fuente: Noticias EFE – Salud.