Personajes literarios que ayudan a tu hijo a combatir su miedo al hospital

EMOCIONES Si su hijo padece asma, epilepsia o distrofia muscular es posible que la literatura le ayude a comprender mejor aquello por lo que está pasando. ...
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EMOCIONES

Si su hijo padece asma, epilepsia o distrofia muscular es posible que la literatura le ayude a comprender mejor aquello por lo que está pasando. También puede haber tenido un hermanito prematuro y aún no ha llegado a casa. ¿Cómo explicárselo? La profesora Ana García de Motiloa ha creado un conjunto de cuentos que ayudarán a su pequeño a expresar lo que siente y a perder el miedo al hospital

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MADRID/EFE/MIRIAM MUÑOZ Jueves 05.05.2016

Ana García de Motiloa es una profesora que lleva 23 años trabajando en el Hospital Universitario Araba (HUA),  Txagorritxu, en Vitoria y durante este largo período le ha dado tiempo a conocer muy de cerca las enfermedades y operaciones por las que pueden pasar los más pequeños. Antes de llegar hasta aquí se dedicó a dar clase a niños de infantil y de primaria.

Los niños con los que a día de hoy trabaja en el hospital tienen entre 3 y 15 años y pueden estar recién operados de una apendicitis o una amígdala como que pueden tener alguna infección en el riñón.

Estos cuentos no son sólo para leerlos en la cama del hospital sino que pueden ser una herramienta complementaria de educación en las aulas y en los hogares. Todos ellos se encuentran disponibles en el blog Hospitalandia, una herramienta más que permite tener conectados a todos los niños del hospital.

El origen

La profesora se embarcó en este proyecto literario en 2011 con la publicación de “Cinco loritos”, un conjunto de cuentos pensados para trabajar sobre las cinco emociones básicas: el miedo, la alegría, la tristeza, el enojo y el afecto.

Su objetivo ha sido ayudar a que “los niños y niñas puedan vehiculizar el miedo que les da el hospital”.

Ilustración de uno de los cuentos que conforman "Hospitalandia".

Ilustración de uno de los cuentos que conforman “Hospitalandia”. Facilitada por el aula virtual del hospital.

Para conseguirlo se centró en los cinco instrumentos médicos más comunes y los hizo animados: la jeringa, el otoscopio, el fonendo, el depresor y el tensiómetro.

Este libro fue editado por Osakidetza, el hospital Txagorritxu y por el departamento de Educación del Gobierno Vasco.

Según García de Motiloa, este cuento tuvo muy buena acogida tanto en España como en otros hospitales del mundo como Polonia, Chile o Cuba.

Debido a este éxito nació “Hospitalandia”, otros cinco cuentos que siguen la misma línea que el anterior pero dirigido a niños de primaria.

En esta ocasión, cada uno de los cuentos que conforman “Hospitalandia” se centra en un objetivo concreto: trabajar el dolor desde el humor, el miedo a través de los cambios sensoriales, la mente a través de la imaginación o la empatía a través de la mirada y la escucha.

El estudio del sueño y las incubadoras

Como se convirtieron en dos cuentos que ayudaron realmente a que los niños del hospital exteriorizaran sus sentimientos, la profesora decidió continuar este proyecto atendiendo a las demandas que iban surgiendo.

La unidad del Sueño del hospital le encargó a la profesora la creación de un cuento para que los niños no tuvieran miedo a someterse a una polisomnografía o estudio del sueño. Así es como nació “Samanta, el pez manta“.

Portada del cuento "Arturo, el pequeño canguro".

Portada del cuento “Arturo, el pequeño canguro”. Facilitada por el aula virtual del hospital.

En esta obra aparecen una serie de metáforas que aluden a lo que el niño va a vivir en este proceso. La autora se refiere a un electrocardiograma con la figura de un pulpo y representa las cánulas a modo de anémonas. El efecto que consigue la profesora es que “los niños puedan ver la prueba que les van a hacer de otra manera”.

¿Cómo podemos explicar a un niño pequeño que su hermano prematuro va a tener que pasar unos días en la incubadora? El cuento “Arturo, el pequeño canguro” permite a los más peques comprender la razón por la que su hermanito se tenga que quedar días en “la canguradora”.

Cuentos adaptados a enfermedades

La profesora escribió también otros cuatro cuentos dedicados a la comprensión de algunas enfermedades. A través de una serie de metáforas ayuda a poner nombre a las emociones de los niños: Todos ellos han sido pedidos “a la carta” en gran mayoría por padres que tienen hijos que padecen algunos de los siguientes problemas.

Portada de "Lina, la pequeña golondrina".

Portada de “Lina, la pequeña golondrina”. Facilitada por el aula virtual del hospital.

  • Cáncer – “Lina, la pequeña golondrina”. Este personaje “se pone malito” y le llevan a un abeto que hace la función de hospital (por eso de que las hojas pinchan un poco). Una vez allí la tienen que hacer una resonancia dentro de un tronco hueco y, para que se cure, tendrá que tomar unos frutos rojos (los medicamentos). El médico aparece como un árbol sabio y será quien marque las pautas que debe seguir la golondrina.
  • Distrofia muscular – “César y el futbolín mágico”. Una psicopedagoga del centro de formación al profesorado le pidió a García de Motiloa que hiciera un cuento sobre esta enfermedad porque estaba tratando a un niño que padecía esta enfermedad que debilitaba sus músculos.
Portada de "Samanta, la elefanta blanca".

Portada de “Samanta, la elefanta blanca”. Facilitada por el aula virtual del hospital

  • Asma – “La elefanta blanca”. Es un cuento que pretende ayudar a los niños a entender el asma, una enfermedad que aparece de forma frecuente en otoño. La protagonista es “una elefanta” a la que le ponen una mascarilla. Además vuelven a aparecer personajes de “Los cinco loritos” como Don Mendo fonendo.
  • Epilepsia – “Daniel y el parque misterioso”. Se lo pidió la neuropediatra del Hospital Universitario Araba, María Pilar Botella. porque insistió en que este cuento podría ayudar también a muchos padres. Según la doctora, podría hacer entender mejor la aparición de las convulsiones y de las crisis epilépticas.

¿Y el próximo? La maestra ha confesado a EFEsalud que ya tiene las maletas preparadas para su jubilación pero no se irá sin dedicar un cuento más a las enfermedades raras.

Las ilustraciones de los cuentos han sido realizadas por Josean Morselín, Patricia Nagashiro y por la hija de la propia autora de las obras, Raquel Gonzalo.

Fuente: Noticias EFE – Salud.