Síndrome de Down: unidos por el diseño

Síndrome Down Poco a poco y sin hacer ruido, La Casa de Carlota, un estudio de diseño integrado por veteranos creativos, estudiantes en prácticas, personas ...
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Síndrome Down

Poco a poco y sin hacer ruido, La Casa de Carlota, un estudio de diseño integrado por veteranos creativos, estudiantes en prácticas, personas con síndrome de Down, autismo y esquizofrenia, ha logrado hacerse un hueco en el competitivo mundo de la publicidad, con algún que otro cliente de peso en su cartera

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MADRID/EFE/PILAR GONZÁLEZ MORENO Miércoles 25.05.2016

“Nacimos sin un plan de negocios, ni de comunicación y ni una estrategia clara, y nos ha ido bastante bien”, explica a EFESalud su director creativo y alma mater del proyecto, José María Batalla.

Conscientes de que gestionan un “tema delicado y un proyecto sin antecedentes”, Batalla juzga que la clave ha sido considerar el talento que tienen personas con  síndrome de Down o autismo.

Pero no todos, advierte, pueden entrar en este estudio: Igual que no todos los universitarios que estudian diseño valen para este trabajo.

En La Casa de Carlota, con sede en Barcelona, se selecciona al personal por su talento y después trabajan una temporada larga porque también hay que ver si son capaces de adaptarse al entorno laboral, porque al final se trata de una empresa.

El objetivo ahora es extender el negocio en España, en Madrid y otras ciudades mas pequeñas con un modelo parecido a la franquicia.

Pero, sostiene Batalla, tendrán que cumplir requisitos importantes para replicar bien el modelo. Fuera de nuestras fronteras, Colombia y Argentina han mostrado su interés.

El nombre lo puso Carlota, la hija, con síndrome de Down de una de las socias fundadoras, y la idea surgió hace tres años tras un trabajo para explicar en las escuelas la integración de los niños con síndrome de Down mediante un corto de animación, protagonizado y creado por niños, y una manual didáctico con actividades pedagógicas.

Equipo de creativos de La Casa de Carlota. Foto cedida por La Casa de Carlota

Equipo de creativos de La Casa de Carlota. Foto cedida por La Casa de Carlota

Un laboratorio libre

En su página web declaran:”Hemos creado un laboratorio de ideas artísticas absolutamente libre e irresponsable, sin ánimo de lucro y con el único objetivo de ver qué pasa cuando al talento le das alas y libertad sin normas ni pre-juicios culturales establecidos. Participan personas con discapacidad intelectual y estudiantes de arte, pero también profesionales del mundo de la cultura (fotógrafos, ilustradores, músicos..)

“El resultado es una experiencia artística que distorsiona la realidad creando mundos imaginarios de una absoluta belleza plástica. Una visión tremendamente personal del arte o del no-arte, fuera de los límites de la ortodoxia artística tradicional”.

También explican que las personas con síndrome de Down y las personas con autismo, suelen desarrollar, de forma inconsciente, enfoques menos obvios en cualquier planteamiento creativo. Es un pensamiento lateral, menos racional y diferente al pensamiento lógico tradicional. Una manera de pensar que no suele tenerse en cuenta.

Este hecho, que para según que sectores profesionales puede suponer una desventaja, en el mundo creativo de las ideas, del diseño y la innovación, es una gran oportunidad, porque permite al resto del equipo, disponer de un gran número de ideas y nuevos modos de ver las cosas.

Puntuales, constantes y responsables

Jesús Flórez

Jesús Flórez

Jesús Flórez lleva toda su vida profesional y personal dedicado al síndrome de Down, en su calidad de doctor en Medicina e investigador, y de padre de una hija, Miriam, que nació con este síndrome.

Autor de varios libros y más de un centenar de articulos, Flórez opina que experiencias como La Casa de Carlota y muchas otras que se están desarrollando “muestran las muchas cualidades” que las personas con discapacidad intelectual poseen:

“Pese a los problemas cognitivos y adaptativos que cada uno pueda tener, desarrollan su abanico de cualidades en función de las inteligencias múltiples que todos poseemos. Lógicamente, eso requiere una formación y educación desde los primeros años de vida, que se mantenga, descubra sus competencias y las fomente”.

Flórez, que también es Catedrático de Farmacología, Director Adjunto del Portal Down 21 y forma parte del Down Syndrome Medical Interest Group de Estados Unidos,  sostiene que los jóvenes y adultos con síndrome de Down son buenos trabajadores cuando se les ofrece un trabajo bien adaptado a sus cualidades personales.

“Son puntuales, constantes, responsables. Los problemas pueden venir de no haber desarrollado convenientemente su conducta adaptativa y sus habilidades sociales para atenerse bien a las circunstancias de su entorno, su relación con compañeros, jefes o clientes (si es de servicio al público)”.

Una sociedad que ignora

A su juicio, la sociedad ignora las capacidades y desarrollo educativo de las personas con síndrome de Down y “no sabe cuánto cabe esperar de ellos, si se les atiende adecuadamente. Ellos nos reportan, al final, más de lo que les damos”.

En cuanto a las ventajas que ha venido a aportar la ciencia, el especialista explica que, en su más amplio sentido (educación, psicología, medicina, neurociencia…), ha hecho cambiar “radicalmente las realidades y perspectivas del síndrome de Down”, consiguiendo incorporar a las personas a la vida social, laboral, afectiva.

Creer en su posibilidades, darles oportunidades, promover su autonomía, desarrollar sus habilidades sociales, es la dirección en la que hay que seguir trabajando, sostiene Flórez.

Fuente: Noticias EFE – Salud.