Un constante bombardeo moldeó a los asteroides del Sistema Solar

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ESPACIO ASTEROIDES

EFEFUTURO.- Desde su formación hace 4.565 millones de años, los asteroides no han permanecido intactos, sino que han sufrido un constante bombardeo que los ha modelado, unido y fraccionado hasta convertirlos en lo que son hoy día.

ECG/FJN MADRID/BARCELONA Viernes 03.06.2016

Esta es la principal conclusión de un estudio realizado por un equipo internacional de científicos, entre ellos investigadores del Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC) de Barcelona, y que se publica en la revista norteamericana Astrophysical Journal.

El trabajo determina que, en los últimos 4.500 años, “incluso los asteroides no diferenciados, aquellos que están formados con el material primigenio del Sistema Solar dado que nunca se fundieron como les ocurrió a los mayores asteroides consecuencia del calor radiactivo retenido en su interior, han sufrido un procesado por bombardeo continuo enorme”, explica a Efe el investigador del IEEC-CSIC, Josep Maria Trigo.

Según el estudio, el rango de tamaños de las rocas del Cinturón Principal de asteroides -situado entre la órbita de Marte y Júpiter-, indica que cada uno de estos objetos ha sido bombardeado al menos unos cien millones de veces por proyectiles de más de veinte centímetros que han excavado cráteres proporcionales a su diámetro y a su velocidad de impacto en los asteroides.

Los investigadores han reconstruido esta historia de las colisiones a partir de un modelo físico que reproduce el proceso a lo largo del tiempo y que se compara con la información disponible sobre los meteoritos “condritas”, “los más primitivos, que son auténticos agregados de los materiales que formaron el llamado disco protoplanetario, que dio lugar a los primeros asteroides y planetas”.

Éstos meteoritos o condritas proceden de asteroides de pocos cientos de kilómetros de diámetro que se consolidaron hace unos 4.560 millones de años.

Desde entonces, el Sistema Solar ha sido esculpido por gigantescas colisiones entre asteroides que marcaron la historia de muchos de estos objetos.

“Los meteoritos llamados condritas ordinarias que estudiamos en nuestros laboratorios provienen de asteroides pequeños, marcadamente procesados por impactos y, a pesar de que representan los primeros cuerpos consolidados alrededor del Sol, conservan las heridas causadas por esos innumerables impactos”, precisa Trigo.

“Nuestro trabajo permite hacer predicciones fundamentales sobre el grado de procesado por colisiones que ha sufrido la inmensa mayoría de asteroides y, además, explica las observaciones del grado de procesado que observamos en los meteoritos que llegan a la Tierra”, añade Trigo.

Años de colaboración

El estudio es fruto de años de colaboración entre los centros implicados en la investigación.

El investigador Eike Beitz del grupo de geofísica y física extraterrestre de la Universidad de Braunschweig ha participado conjuntamente con el profesor Jürgen Blum en la comprensión de la física que hay detrás de los impactos y en establecer cuando éstos provocan un cráter o una desintegración del asteroide.

Imagen de la sonda Rosetta cedida por la Agencia Espacial Europea.

Imagen de la sonda Rosetta cedida por la Agencia Espacial Europea.

“Los experimentos realizados en Braunschweig para simular los impactos durante la última década han sido fundamentales para entender la física del proceso y la clave para establecer los resultados de los impactos de proyectiles de tamaños y velocidades tan diversas como suceden en la naturaleza”, según Trigo.

Como test del modelo, los investigadores reprodujeron las características físicas del asteroide 21 Lutetia, que fueron estudiadas durante la misión Rosetta de la Agencia Europea del Espacio (ESA).

Este asteroide es irregular pero su eje mayor mide 121 kilómetros y, además evidencia un procesado colisional enorme desde el inicio del sistema planetario, con grandes cráteres, uno de ellos de 55 kilómetros de diámetro.

El modelo predice estas estructuras y que, como resultado de esta excavación por obra de grandes proyectiles, la capa de bloques apilados en su superficie debe tener un grosor de unos 4 kilómetros, como así pareció deducirse en los estudios de Rosetta. EFEFUTURO

Fuente: EFE Noticias – Futuro