Un turismo cuajado de estrellas

ASTRONOMÍA TURISMO Gorafe es un municipio granadino que ronda el medio millar de habitantes y que compensa la falta de hoteles repletos de estrellas con ...
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ASTRONOMÍA TURISMO

Gorafe es un municipio granadino que ronda el medio millar de habitantes y que compensa la falta de hoteles repletos de estrellas con las que lucen en el firmamento, un ejemplo estelar de un nuevo sector turístico que representa una […]

María Ruiz Granada Domingo 10.07.2016

Gorafe es un municipio granadino que ronda el medio millar de habitantes y que compensa la falta de hoteles repletos de estrellas con las que lucen en el firmamento, un ejemplo estelar de un nuevo sector turístico que representa una oportunidad para combatir la estacionalidad.

Ayer, medio millar de personas perdieron el norte mirando al cielo en sus quintas jornadas astronómicas “Star party”, una iniciativa que busca apagar las farolas y el alumbrado público para ceder todo el protagonismo a las estrellas que coronan su parque megalítico.

Esta iniciativa es solo una de las veladas del turismo astronómico, científico o natural, una nueva modalidad de atraer turistas que crece al calor estelar y que combina ciencia y ocio para adentrarse en galaxias, lluvias de Perseidas, eclipses y astros.

“Se trata de un sector emergente que casi acaba de arrancar pero que funciona como herramienta de desarrollo turístico en zonas menos desarrolladas urbanísticamente, que son las que mejores condiciones ofrecen”, ha detallado a Efe Miguel Gil, un fotógrafo reconvertido en emprendedor que, junto a comerciales y astrofísicos, dirige Turismo Astronómico.

Trabajan con la Fundación Starlight, que defiende el derecho a observar las estrellas y certifica aquellos emplazamientos con el marco adecuado para disfrutar del firmamento y sin contaminación lumínica que reduzca la visión.

Esta empresa organiza con municipios andaluces veladas astronómicas gratuitas para conjugar turismo y observaciones, pero también conquistan desde hace tres años a un público fundamentalmente extranjero y enamorado del cielo español.

“El perfil es el de un grupo de unas seis personas, de países como Alemania o Reino Unido, que quieren disfrutar de un cielo que aquí no es igual que en sus países”, ha detallado Gil, que aliña las constelaciones con rutas de senderismo, cenas bajo la luna u observaciones de fauna y flora.

Entornos con un marcado pasado histórico como Gorafe y Montefrío, en Granada, o Cazorla, en Jaén, ofrecen su particular viaje al pasado y mezclan arqueología y ciencia para enseñar la orientación de dólmenes al solsticio de invierno o evidenciar el conocimiento del firmamento de los antepasados.

Y de la noche al día, porque mirar al cielo no tiene limitaciones, y Sierra Nevada ofrece la posibilidad de acercarse al sol para contemplar cómo nace un día desde los más de 3.000 metros de altitud del Veleta, en el techo de la Península.

Este sector emergente, que ve crecer el número de lunáticos casi de manera exponencial, se suma al sol y la playa, la gastronomía o la cultura para tirar de sensaciones y sentimientos, y dejar una huella emocional en los visitantes.

Otras firmas como Ciencialia, dedicada a desentrañar de manera divulgativa los misterios del cosmos y ofrecer un turismo familiar repleto de estrellas, se suman a esa conquista de nuevos visitantes a golpe de telescopios, charlas divulgativas y juegos de aventuras.

Sierra Nevada también exprime las posibilidades casi infinitas, como el horizonte, que ofrece su firmamento cuajado de riqueza ambiental.

Desde el Collado del Diablo, junto a los Peñones de San Francisco del macizo, ver amanecer se convierte en el mejor “souvenir” posible y en un gancho más para un turismo repleto de estrellas. EFE

Fuente: EFE Noticias – Futuro