El Hermoso Hachiko Por Fin Pudo Reunirse Con Su Amigo. Tengo Los Ojos Llenos De Lágrimas.

El que no se haya visto Hachiko, probablemente viva en el Polo Norte, el Desierto del Zahara o algún lugar de un acceso realmente complicado, o bueno, ...
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El que no se haya visto Hachiko, probablemente viva en el Polo Norte, el Desierto del Zahara o algún lugar de un acceso realmente complicado, o bueno, también puede ser porque no tenían tiempo… o también porque no falta el que no le gustan los animales (buuuuuuuu!), y no la vio por desinterés. Pero los que sí tenemos la fortuna de conocer esta bella historia, seguro recordamos cada parte de ella, con el mayor detalle, recordándonos todos esos estados emocionales por los que pasamos mientras veíamos la película.

Es que es imposible olvidar la historia de un hermoso perro que fue fiel hasta el final de sus días. Ese nivel de fidelidad no se encuentra definitivamente en cada esquina. Es raro y exclusivo. Y por eso es que nos llega tanto al alma y al corazón. Pero al parecer no fue solo a nosotros, La Universidad de Tokyo, va a develar oficialmente en marzo la nueva estatua conmemorativa de los 80 años de aniversario por la muerte de Hachiko, un galardón indiscutiblemente merecido.

Para los que no saben, –porque muchas cosas fueron omitidas en la película– la historia de Hachiko se remonta a la década de 1920, cuando fue comprado por el profesor universitario Hidesamuro Ueno en Japón (sí, en la película cambiaron algunas cositas también, había que hacerla más emocional). Todas las mañanas, cuando Ueno se dirigía al trabajo, este hermoso akita con ese maravilloso corazón, lo acompaña sin excepción alguna a la estación de tren. Después, se sentaba pacientemente hasta el final del día, cuando ya estaba listo para darle la bienvenida casa o mejor: la bienvenida a su regreso a casa.

Pero esta feliz rutina, llegó a su fin en el año 1925, cuando Ueno murió inesperadamente en el trabajo, dejando a Hachiko esperando su llegada, mientras observaba los trenes que llegaban sin su amigo y guardando la esperanza de un reencuentro que nunca llegaría.

Durante los próximos 10 años, el perro fiel continuó manteniendo vigilia cada día para Ueno en la estación hasta su propia muerte en 1935.

Por esta eterna fidelidad y devoción a su dueño, Hachiko se convirtió en una figura legendaria, una figura que ha merecido una estatua de honor. Su historia es un verdadero testimonio de cuan profundo, puro y verdadero puede ser el amor de un perro por nosotros.

Although they were never reunited in life, now they’ll be forever reunited in statue.

Aunque no se reencontraron en esa vida, ahora gracias a esta estatua, han podido reunirse nuevamente. Podremos imaginarnos ahora un final mucho más feliz.

F: The Dodo

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