​El silencioso liderazgo de Carriço, la voz y el espíritu de Emery en el campo

“Estamos haciendo historia, pero yo creo que tenemos una estrella arriba, que se llama Antonio Puerta, que en los momentos más difíciles como ante los ingleses nos da un empujón”. Daniel Carriço (27 años) no nació en el barrio de San Bernardo, sino en Cascais, preciosa localidad costera a una veintena de kilómetros de Lisboa. Tampoco cuenta chistes como cualquier vecino de la Puerta Osario, pero huele a Nervión y se siente sevillista. Es uno de los capitanes del equipo, la voz de Emery sobre la cancha.

Dani Carriço es un tipo serio que prefiere escuchar y otear el panorama antes de expresar sus opiniones y abrir sus sentimientos. Cayó de pie en el Sevilla desde el primer momento; Unai Emery le puso la mano sobre el hombro y lo hizo una de sus referencias. Muy pocos como Carriço atesoran tantos conceptos técnicos sobre sus hombros y es un hecho irrefutable que prolonga la mano del entrenador sobre la hierba. Si el dolor no le desgarra la carne, el portugués siempre anda dispuesto para la batalla. Lleva tres años y pico en el Sevilla y ha adquirido el ADN sevillista con todos sus derechos.

“Antonio Puerta, en los momentos más difíciles para el Sevilla, siempre nos da un empujón”, dice el zaguero

En un vestuario tan variopinto como el nervionense, con pléyade de canteranos, franceses, portugueses, argentinos, polacos, italianos, ucranios… Daniel Carriço es uno de los líderes. Su silencio dice muchas cosas. Y cuando habla todos en el ‘Sancta Sanctorum’ callan, porque los compañeros saben muy bien que cada frase de Carriço encierra un saco lleno de verdades y cada verdad del portugués es una enseñanza llena de compañerismo. Por eso, casi desde el primer minuto de su estancia en tierra sevillista llevó brazalete de líder, como antes lo fue en el Sporting, capitán de uno de los grandes de Portugal con tan solo 22 años. “Yo siempre he sido capitán en todas las categorías de la cantera sportinguista”, dice, “y el peso de la responsabilidad no me asusta, desde muy joven he llevado el brazalete. Me gusta sentirme importante en un vestuario y que los compañeros sepan que cuando alguien necesita ayuda, ahí estaré yo, dispuesto a echar una mano”.

Jose Antonio Reyes y Carriço, a la llegada a Sevilla tras ganar la Europa League en Basilea (EFE)Jose Antonio Reyes y Carriço, a la llegada a Sevilla tras ganar la Europa League en Basilea (EFE)

Buen rollo

Carriço explica lo que es el vestuario del Sevilla, las claves de su fortaleza: “Hay mucha gente de muchos países distintos, pero existe muy buen rollo entre todos, sabemos respetar al de al lado, y cuando uno está mal hay otro que le va a echar una mano. El que llega nuevo se da cuenta de la fortaleza de este grupo y en el campo se ve. El que llega sabe que lo importante es el colectivo y el escudo”.

Desde muy joven también ha tenido las maletas preparadas. Jugó un tiempo en el Olhanense, en el Limassol de Chipre, en el Sporting y en el Reading inglés. De ahí al Sevilla, presto a la llamada de Monchi, el león sevillista cuyo olfato olisquea talentos del fútbol a miles de kilómetros. “Monchi me quiso cuando estaba en el Sporting, pero no me dejaron marchar”, afirma, y fue durante su extraña estancia en el Reading cuando se posibilitó su fichaje por el Sevilla. De ello hace tres años y pico y tres títulos de Liga Europa.

El Sevilla ganó en Basile su tercera Europa League consecutiva (EFE)El Sevilla ganó en Basile su tercera Europa League consecutiva (EFE)

Sacrificio y solidaridad

Discípulo de Aurelio Pereira, el gurú de la cantera del Sporting, padre espiritual de abanderados del fútbol portugués como Moutinho, Luis Figo o el propio Cristiano Ronaldo, Daniel Carriço fue horneando su fútbol bajo la batuta del gran maestro, casi un padre, que anduvo con él en lo bueno y en lo malo, siempre con una palabra justa, el mejor de los consejos, y el afecto. Carriço nunca olvidará a Aurelio Pereira.

En cuando a Unai Emery, Daniel Carriço abre los ojos, estira todavía más los hombros y desliza una sonrisa con puntos de admiración. No tiene ningún reparo en definir al “jefe”: “Es la pieza fundamental en nuestro equipo, el líder. La gente ha de saber que tiene que andar metida y concentrada al cien por cien, que no hay rebajas, porque el míster está ahí, vive el fútbol las veinticuatro horas. Creo que está durmiendo y sigue soñando con el sistema y el rival”. También quiere resaltar del entrenador sevillista la gruesa capa de psicología que impregna al grupo: “Es un tipo positivo y, aunque las cosas no hayan salido lo bien que queremos, él saca la parte más amable”. En el aspecto psicológico es fundamental: “El Liverpool estaba empujando más fuerte que nosotros, cambiamos la mentalidad en el descanso y salimos a cañón a jugar en el segundo tiempo”.

“Nos pueden ganar otros equipos por presupuesto, pero no por corazón ni por sentimientos”

Habla de la fortaleza de este equipo que luce blanco y aprieta los dientes. “El grupo es fuerte como no se imaginan. Este club, comparado con los presupuestos de Liverpool o de otros, es bajito. Pero si hablamos del nivel del corazón del Sevilla nadie nos gana”, recalca. Y Carriço enumera las bazas del cuadro nervionense: “Nadie nos va a ganar por corazón, ni por sacrificio, ni por solidaridad. Es increíble el sentimiento que hay en este equipo. Nunca estuve en un club con tanto sentimiento. A mí me ha ganado para siempre. Esté donde esté, yo voy a seguir siendo sevillista hasta la muerte”.

Fuente: ElConfidencial – Deportes