A Zidane no le hizo falta Bale para ser líder, pero sí le hará falta para ser campeón

19.02.2017 – 05:00 H. – Actualizado: 19 H. “Voy a necesitar unas semanas para estar al 100%”. Dijo esto Gareth Bale unos minutos después ...
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19.02.201705:00 H. – Actualizado: 19 H.

“Voy a necesitar unas semanas para estar al 100%”. Dijo esto Gareth Bale unos minutos después de lanzarse a una carrera desbocado, dejando muy atrás al último defensa del Espanyol que iba a cerrarle el espacio que aún quedaba entre el delantero y Diego López. Llevaba trece minutos sobre el césped, el tiempo que necesitó de reactivación física para volver a ser el mismo de siempre, el que se fue para tres meses por una lesión en el José Alvalade de Lisboa. No todos los recuerdos de la capital de Portugal iban a ser buenos para Bale, que aún tiene en la retina el 2-1 de la final de la Décima. Aquella lesión que, en apariencia, no iba más allá de una pequeña molestia es ya eso, un recuerdo tenebroso que su cuerpo se ha encargado de borrar durante casi tres meses.

Alonso Castilla

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Si aún le quedan algunas fechas para encontrarse en su plenitud, lo que puede estar por venir de Bale se augura soberbio. Este largo periodo de baja se topó con él en su mejor momento como madridista, y eso teniendo en cuenta que Bale ha tenido rachas excelsas desde septiembre de 2013. En cuanto a números, su participación pudo ser mayor, pues acumuló hasta el 22 de noviembre siete goles y cuatro asistencias entre todas las competiciones, pero su influencia en el juego, otrora circunstancial y destinada únicamente al lucimiento personal, fue creciendo exponencialmente hasta erguirse como el líder indiscutible del Madrid. Era una ausencia que, en teoría, debía suponer un sensible inconveniente para Zidane.

Pero no fue así en la realidad. De esa magnífica racha de 40 partidos oficiales sin perder, Bale no estuvo en los últimos diez. Es decir, se perdió un cuarto del mejor período blanco de los últimos años. El galés no hizo especial falta para que los números globales del equipo siguieran siendo más que positivos. El Madrid aumentó su ventaja en lo alto de la clasificación, pasó de ronda en la Champions League y la Copa del Rey y se proclamó campeón del mundo. Los recambios que encontró Zidane, ya fuera principalmente Lucas Vázquez, o bien James, o Morata , o Asensio o Isco, fueron rindiendo a buen nivel y el hueco dejado por Bale se fue rellenando hasta que la pared quedó lisa como una mesa de mármol.

Bale no tardó en volver a celebrar un gol en casa (Javier Barbancho/Reuters).Bale no tardó en volver a celebrar un gol en casa (Javier Barbancho/Reuters).

¿Se habrían mejorado los resultados con Bale en el campo? Puede ser, pero nunca lo sabremos. Quizá hubiera sido un factor fundamental en el Pizjuán para evitar la remontada in extremis del Sevilla que supuso el fin de la racha y el comienzo de las dudas. Lo que sí sabemos es que el Madrid ganó once de los 17 partidos en los que Bale estuvo recuperándose, empató cuatro y perdió dos. El promedio es magnífico, si bien esas dos derrotas aparecen después de nueve meses sin caear, por lo que destacan mucho más. Pero durante mucho tiempo, hasta esa fase de dudas entre Sevilla y Celta, Zidane no tuvo que echarse a llorar por no tener a su velocista favorito.

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Ahora, transitando más allá de la mitad de febrero, el terreno comienza a empinarse. El Madrid tiene planeado jugar cada tres días durante los próximos dos meses y para ello, contar con todos los efectivos disponibles será indispensable para cumplir con los objetivos establecidos a principio de temporada: ganar todo lo posible. Por primera vez en muchos meses, Zidane los tiene a todos. La plantilla al completo está fuera de la enfermería y disponible para participar cuando el preparador francés lo requiera. Y precisamente si algo ha hecho el técnico en todo este tiempo, de hecho desde el comienzo del curso, ha sido mantenerlos a todos activos y dispuestos a ayudar al equipo. Desde el primero hasta el último se siente útil e importante en el equipo (con matices, claro, a alguno, como James, le gustaría jugar mucho más, pero cada vez que juega, aporta).

Y para ganar la Liga y revalidar la Champions, el jugador que estaba más en forma de la plantilla en noviembre debe encontrarse en perfectas condiciones. La entrada de Gareth Bale en las alineaciones de Zidane va a ser progresiva. No esperen que el extremo juegue los noventa minutos en Mestalla, en el partido aplazado por el Mundial de Clubes. Un futbolista con el historial de lesiones que tiene Bale debe ser cuidado al máximo. En marzo, cuando se empiece a decidir todo, Bale será insustituible en el once. Su liderazgo autoimpuesto empezará a surgir en San Paolo en la vuelta contra el Nápoles y a partir de ahí, si el físico le aguanta, lo estirará hasta donde llegue el Madrid. Los blancos no han dependido de Bale hasta ahora, pero dependerán de él desde ya.

Fuente: ElConfidencial – Deportes