Alemania, Francia, Italia y España marcan el camino hacia una UE a varias velocidades

06.03.2017 – 20:09 H. Versalles como escenario no de un tratado de paz, sino de una llamada al combate en defensa de la Unión Europea (UE). La cumbre que ...
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06.03.201720:09 H.

Versalles como escenario no de un tratado de paz, sino de una llamada al combate en defensa de la Unión Europea (UE). La cumbre que este lunes ha reunido a los líderes de Francia, Alemania, Italia y España a las afueras de París ha servido como una declaración de intenciones de los cuatro países con mayor peso económico e histórico de una Unión que se prepara para despedir a Reino Unido. El Brexit, que debería ponerse en marcha este mismo mes, ha logrado lo que las crisis anteriores —la debacle económica, las tensiones con Rusia y la crisis de los refugiados— no habían conseguido: obligar a los principales socios a asumir el liderazgo de la UE.

Alemania, Francia, Italia y España marcan el camino hacia una UE a varias velocidades

Alemania, Francia, Italia y España, por historia, economía y demografía, tienen la responsabilidad de trazar el camino adelante, no para imponérselo a los otros, sino para ser una fuerza al servicio de los otros”, ha asegurado el anfitrión del encuentro, François Hollande. Dicho de otro modo, los cuatro pretender salir a reflotar la Unión Europea y avanzar en proyectos tan ambiciosos como una política común de defensa y seguridad. Y van a tender una mano al resto de los socios, pero no piensan esperar a los que se quieran bajar del carro ni permitir que les pongan más palos en las ruedas.

Foto: Reuters.Foto: Reuters.

Unidad pero no uniformidad

Hollande, Merkel, Rajoy y Paolo Gentiloni han mostrado en Versalles una sintonía hasta ahora inaudita. No pretenden ni retroceder a una Unión económica, centrada solo en el mercado único interior, ni pretenden seguir adelante como si el Brexit no hubiera sacudido sus cimientos. La nueva fórmula para sacar a la UE adelante se basa en permitir que los socios que así lo deseen puedan seguir adelante sin los que se opongan. Enterrar de una vez por todas el tabú en torno a la “Europa a dos (o varias) velocidades”, que ‘de facto’ ya existe en la práctica, y convertir este principio en el mecanismo de tracción del proyecto. “Tenemos que tener el coraje de aceptar que algunos países vayan delante y puedan avanzar mas rápidamente que los otros”, ha avisado Merkel. O, en palabras de Hollande, “unidad no quiere decir uniformidad”. La UE vuelve a rescatar aquel eslogan del ‘Unidos en la diversidad’ para darle un nuevo significado.

Cada palabra de los discursos de Hollande, Merkel, Rajoy y Gentiloni ha echado una palada de tierra sobre la era de los intrincados consensos comunitarios a Veintiocho. Esta suerte de café para todos se ha revelado algo lento, exasperante, ineficiente e ininteligible para unos ciudadanos que desde el estallido de la crisis financiera hace ya una década miraban hacia Bruselas a la espera de resultados, no de ejercicios de estilismo diplomático. Con el siempre opositor Reino Unido de camino a abandonar la UE y el Grupo de Visegrado —Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia— cada vez más intratable, las cuatro potencias apuestan por una mayor integración europea, pero con “diferentes niveles de ambición y donde se puedan dar respuestas diversas” a los retos que se planteen, en palabras de Gentiloni.

Rajoy, el más federalista

“La UE es una historia de éxito a todos los niveles”. Así de contundente se ha mostrado el presidente del Gobierno español en Versalles, donde ha pedido centrarse en defender el proyecto y “dar la batalla contra los que se empeñan en señalar los errores que como toda obra humana tiene”, prestar mayor atención a los problemas de los europeos y avanzar hacia una “mayor y mejor integración” de los Veintisiete.

Alemania, Francia, Italia y España marcan el camino hacia una UE a varias velocidades

Al igual que sus colegas, Rajoy ha agradecido a la Comisión Europea que haya lanzado el debate sobre el futuro de la UE con el libro blanco que publicó la semana pasada, y dentro de los cinco escenarios que plantea ha sido el único en declararse claramente a favor de la opción más federalista.

EC

No diga lugares mitológicos, diga Palacio de Versalles. La guinda al pastel versallesco la puso el pintor francés Charles Le Brun (1619-1690) hace tres siglos y

“A mí me gusta la opción que apuesta por más y por mejor integración. En este momento, Europa debe mirar lejos, porque cuando ha mirado lejos ha vivido los mejores momentos de su historia. España está dispuesta a ir más allá en la integración con todos lo que quieran ir en esa dirección”, ha dicho. En sintonía con Hollande, Merkel y Gentiloni, Rajoy ha abogado por reforzar la coordinación en política exterior, defensa, seguridad y gestión de la migración. Pero también ha apuntado más alto, a ámbitos tan delicados como la necesidad de completar la unión bancaria de la eurozona —que Alemania ralentiza—, crear una unión fiscal o dotar a la zona del euro de un presupuesto propio.

De París a Roma, pasando por Bruselas

La cumbre a cuatro de este lunes ha preparado el terreno de cara al encuentro a Veintiocho que se celebrará el jueves y viernes en Bruselas, donde la inminencia del inicio de las negociaciones para la salida de Reino Unido de la UE se impondrá como el tema más destacado de la agenda. Dentro de apenas tres semanas, el 25 de marzo, los Veintisiete se reunirán sin la ‘premier’ británica, Theresa May, en Roma para conmemorar el 60º aniversario de los tratados fundacionales de la UE. Una oportunidad para “no solo celebrar lo logrado, sino también mirar lejos, adelante”, según Gentiloni. Y una ocasión para recordar, tal y como ha dicho Rajoy, que en las tres décadas anteriores a la firma de los Tratados de Roma hubo dos guerras mundiales, y en las tres posteriores, “el mayor periodo de paz que ha vivido el continente”.

Fuente: ElConfidencial.com