Alemania, primera en ganar por más de un gol, pero otra más que sufre

12.06.2016 – 23:42 H. Esta Eurocopa va a ser complicadísima de ganar. Llevamos ya tres días completos de competición y aún no hay nadie que haya podido ...
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12.06.201623:42 H.

Esta Eurocopa va a ser complicadísima de ganar. Llevamos ya tres días completos de competición y aún no hay nadie que haya podido superar claramente a su contrario. Ni siquiera lo ha hecho la campeona del mundo. Alemania ganó a Ucrania con un esfuerzo tan alto como el que empleó Francia en derrotar a Rumanía, más o menos lo mismo que necesitó Inglaterra para que Rusia le empatara al final. No hay rival pequeño, dice uno de los dichos más manidos de este deporte. Pero esta Euro le da la razón. A ver quién es el guapo que se la quita.

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Alemania se presenta a este torneo con la misma ambición que España en 2012, esto es, ganar un Mundial y una Eurocopa seguidos. Saben cómo se hace, lo hicieron en 1972 y 1974. Pero estos tiempos son diferentes a hace cuarenta años. Las loas como la española pasan una vez cada siglo, no más. Pero el parche y la cuarta estrella que llevan al pecho les obligan a ser a la que mejor le sienta el traje de favorita, le queda muy bien. Alemania está linda se ponga lo que se ponga. Pero no va a ganar fácil ningún partido en Francia. Quizá contra Irlanda del Norte, si es que no se juegan nada los celtas en la última jornada del grupo C. Aunque no tener nada que perder suele envalentonar al implicado.

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Esta Alemania sigue siendo la misma que le metió siete a Brasil en Brasil, en el partido de todos los tiempos. Pero ha sabido evolucionar hacia el camino que sus jugadores han indicado. Y no hablo de decisiones individuales egoístas de los miembros de la ‘Mannschaft’, sino a la desarrollo natural de sus miembros. Aceptó con desdén que Lahm les abandonase con sólo 30 años y buscaron la manera de reemplazarle. Y Löw entendió que Schweinsteiger ya no era el mismo que se comió aquel Mundial y lo ha desplazado a un rol secundario bien aceptado. Debates, los justos en Alemania. Sin medias tintas. Si Schweini no está bien, no juega, punto. Y se acepta, sin pestañear. Se acepta porque se comprende que el recambio es idóneo y necesario. Tanto por la parte afectada como por la externa. Sencillez, en una palabra.

El partido de Toni Kroos fue soberbio (Carl Recine/Reuters).El partido de Toni Kroos fue soberbio (Carl Recine/Reuters).

Y la evolución que ha seguido Löw es una huida hacia delante. No hay marcha atrás en el estilo elegido hace ya una década, sino una continuación hacia el perfeccionamiento de una manera de ser extraña, desconocida hasta aquel momento en que un técnico de escueta experiencia quiso que Alemania fuera reconocible más allá de la sobrevalorada intensidad. Si no están Lahm y Schweinsteiger, creadores de juego por elevación, la solución es sustituirlos por hombres más ofensivos. Dos pivotes y delanteros. Y jueguen, señores, que la pelota es suya, es su amiga y les quiere, quiéranla como si fuera una protuberancia de su pie. Los pelotazos de la Alemania de ahora son caricias de Kroos a un bebé. Dos ocasiones falladas y un gol. Eso gestó el pie derecho del madridista en veinte minutos. Eso no está pagado.

Esta Ucrania no es la de Rebrov y Shevchenko. Es mejor. Es más equipo, pero con una cualidad todavía identificativa con aquella generación: su dependencia absoluta en la inspiración de dos futbolistas: Yarmolenko y Konoplyanka. Si están tapados o desaparecidos, Ucrania no es intimidatoria. A España no le hizo daño en la fase de clasificación teniendo armas para ello.  A Alemania la hizo sufrir durante un breve periodo durante el segundo tiempo, donde perdonó el empate. Quizá con un rematador más afinado, habrían logrado ese empate que enervase a los de Löw, pero no pasó. Cuando hizo falta, ahí estaba Neuer, tan divertido y atento como siempre.

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Esa es la misma deficiencia que sufre Alemania desde que Klose dejó de hincharse a marcar goles en Mundiales. Alemania no tiene un ‘9’ como mandan los cánones, a la altura de su prestigio y calidad individual y coral. El único punta de la lista es Mario Gómez, que no tuvo sitio en 2014. Ni siquiera Klose fue nunca un punta de primerísimo nivel, de esos que optasen a la Bota de Oro. No es tierra de arietes futbolísticos. Löw, como a veces Guardiola (pocas), puso a Götze de falso ‘9’, un invento tan raro como extrañamente útil. Porque la ventaja de tener un delantero mentiroso es su movilidad, lo cual conlleva la apertura de espacios entre los centrales. Por ahí ingresaron Khedira y Özil en varias ocasiones. Pero Pyatov, ese portero que tantas veces quita como otras pocas da, esta vez acertó más que falló.

El mandato alemán sobre el césped de Lille era axiomático, porque a Alemania sólo le discute la pelota España, y sin embargo, no llegaba el segundo. Mustafi, el que no tenía que jugar pero que lo hizo porque el del Bayern, Hummels, aún arrastra molestias de cuando era del Dortmund, era el goleador del partido. Y llegó como suelen llegar las sentencias en partidos de vida o muerte, con un tres para uno en un contragolpe en el descuento. Özil, en su último aliento de la noche, sirvió para que Schweinsteiger no se rinda en su lucha por volver a ser titular y capitán. Fue la primera selección en ganar por más de un gol de margen. Pero fue otra más que sufre para sumar. 

Ficha técnica:

2 – Alemania: Neuer; Hector, Mustafi, Boateng, Höwedes; Khedira, Kroos, Özil, Draxler (Schürrle, m. 78), Müller; y Götze (Schweinsteiger, m.89).

0 – Ucrania: Pyatov; Shevchuc, Rakitskiy, Khacheridi, Fedetskiy; Konoplyanka, Stepanenko, Kovalenko (Zinchenko, m.74), Sydorchuk; Yarmolenko y Zozulya (Seleznyov , m. 66).

Goles: 1-0, m.19: Mustafi; 2-0, m.92: Schweinsteiger.

Árbitro: Martin Atkinson (Inglaterra). Amonestó al ucraniano Konoplyanka (m.68).

Incidencias: Partido de la primera jornada del grupo C de la Eurocopa 2016 disputado en el Estadio Pierre-Mauroy de Lille ante unos 50.000 espectadores.

Fuente: ElConfidencial – Deportes