Alexis también le roba a Messi la gloria americana a la que estaba predestinado

Hay algo que tiene Messi que también tenía Aquiles. ¿Recuerdan a Aquiles? Sí, el del tendón. Antes de que le pusiéramos su místico nombre a una parte de la ...

Hay algo que tiene Messi que también tenía Aquiles. ¿Recuerdan a Aquiles? Sí, el del tendón. Antes de que le pusiéramos su místico nombre a una parte de la anatomía humana, fue un grandioso guerrero, considerado un semidiós, y si no lo fue del todo, si no estaba a la altura de Zeus, de Poseidón, fue porque su madre, Tetis, intentó hacerlo inmortal sumergiéndolo en la laguna Estigia, pero no introdujo también el talón por el que lo sujetaba. Aquiles murió en Troya y no pudo ser el dios que su madre quería que fuese. Alguna parte de Messi también se quedó fuera de la Estigia. Sigue sin poder ser un dios, sigue sin poder decir que es Maradona porque Argentina volvió a perder.

Qué será. De verdad lo pregunto, ¿qué será? Es inevitable buscar responsabilidades sobre quién tiene la culpa de que Messi no sea el mismo jugador perfecto, el que hace que parezca que el fútbol se inventó para que un día él pudiese enseñarle al planeta cómo se hace de verdad, cuando se viste con la camisa albiceleste. Hace menos de un año, Götze le rompió el corazón a Argentina y, por consiguiente, a Messi. Hoy, Chile no fue mejor, tampoco fue peor, y por eso la suerte del vencedor de la Copa América se llevó al último extremo.

Fue entonces cuando Messi dejó una metáfora de lo que es esta selección argentina. No es en absoluto un reflejo real de la calidad de uno y otro jugador, es evidente, pero sirve como paradigma que Messi fuera el único argentino en anotar su penal. Lo lanzó el primero, cambió el lado con respecto a cómo lo lanzó contra Colombia y sin importarle tener enfrente a un portero con el que ha trabajado durante todo un año, la clavó. No hizo lo mismo Higuaín, tampoco Banega. Sí lo hizo Alexis, cuyo gol presidirá cual representación religiosa la casa de todo chileno que ame el fútbol.

Sin necesidad de echar mano de los datos empíricos de las casas de apuestas, el 0-0 se tenía que pagar bastante mal. Que sí, que Argentina le marcó seis a Paraguay y llegaba como un tiro a la final, pero no nos engañemos, esta selección no es una máquina de hacer goles, tampoco lo es la de Sampaoli, si bien sabe jugar al fútbol bastante mejor que los de Martino. Y en realidad debería ser considerado un pecado capital que Argentina no sea una máquina de hacer goles. Porque teniendo, en el campo o en el banco, a Messi, Agüero, Higuaín, Tévez, Lavezzi, Di María, Pastore… no marcarle un gol a Colombia ni Chile suena a épico.

¿Qué tiene Chile mejor que Argentina? En realidad, poco. Individualmente costaría seleccionar a un jugador chileno para incluir en el once argentino. Bravo le haría buena competencia a Romero, Vidal lucharía con Biglia… y poco más. Ni siquiera Alexis está, en teoría, a la altura de cualquier atacante argentino. Entonces, ¿qué tiene mejor? Un plan claro de juego desarrollado a lo largo de bastantes años. Y como casi todos los planes bien trazados a largo plazo, el resultado llega. A veces tardará más, otras menos, pero siempre llega. Le llegó hasta a la Holanda ‘pierdefinales’ en 1988. Sampaoli tomó una sabia decisión cuando cogió a la Roja: mantener la línea de juego que tan bien le había ido a Bielsa, y aquí tiene su premio.

Argentina en cambio, ¿qué tiene? Indecisión. Es pura indecisión, cortoplacismo ilustrado. Desde Bielsa, precisamente el Loco, ningún seleccionador aguanta, cada uno trata de imponer su estilo, sus normas, sus medidas, sus ideas. No hay nada establecido ni siquiera a medio plazo. Juntar a grandes jugadores como hace Argentina es relativamente fácil, pero lo difícil es hacer que funcionen. Decía antes que es un pecado no ser una máquina teniendo a esos futbolistas. Rectifico: es un pecado tener al mejor jugador de siempre y no explotarlo.

Messi pisó el fabuloso estadio Nacional de Santiago para ganar la Copa América, pero no tenía a nadie que jugara para él. En estos tiempos ya de Tour, habría que recordar que Messi necesita que todo su equipo trabaje para él. Necesita que le hagan la goma, que le tiren relevos, que le hagan el trabajo sucio, porque él ha demostrado cientos de veces que cuando eso es así, sus equipos ganan siempre. Pero además de que Sampaoli lo encerró entre una marea de piernas que se movían a velocidad de guepardos con gazuza, Martino no encontró la forma de activarlo. Es tremendamente significativo que en las dos finales que ha perdido argentina, el mejor albiceleste fuera, con muchísima diferencia, Javier Mascherano, el capitán sin cinta.

Permítanme acabar esta reflexión con una referencia a dos jugadores que se sentirán especialmente desgraciados en los días posteriores a esta final. Ángel di María se perdió aquel partido contra Alemania; esta vez jugó sólo un rato contra Chile. Se preguntará qué tienen sus músculos en contra de los partidos más grandes con su selección. Gonzalo Higuaín está estigmatizado, y seguramente lo esté ya de por vida con su selección. Falló en el Mundial, no llevó al Napoli a la Champions y erró doblemente en Santiago. Tévez, mientras, agonizaba entre suplentes.

Ficha técnica:

0. Chile: Claudio Bravo, Isla, Medel, Silva, Beausejour, Aránguiz, Marcelo Díaz, Vidal; Valdivia (m.74, Mati Fernández), Vargas (m.94, Angelo Henríquez) y Alexis Sánchez.

0. Argentina: Romero; Zabaleta, Otamendi, Demichelis, Rojo; Biglia, Mascherano, Pastore (m.80, Banega); Messi, Di María (m.29, Lavezzi) y Agüero (m.73, Higuaín).

Penaltis: 1-0: Mati Fernández (gol). 1-1: Messi (gol). 2-1: Vidal (gol). 2-1: Higuaín (fuera). 3-1: Aránguiz (gol). 3-1: Banega (para Bravo). 4-1: Alexis Sánchez (gol).

Árbitro: el colombiano Wilmar Roldán amonestó a Francisco Silva, Gary Medel, Marcelo Díaz y Charles Aránguiz de la selección de Chile y a Marcos Rojo, Javier Mascherano y Éver Banega de Argentina.

Incidencias: final de la Copa América disputada en el estadio Nacional de Santiago ante 45.693 espectadores. Antes del inicio del partido se guardó un minuto de silencio en honor al piloto de rallys chileno Carlo De Gavardo, fallecido hoy debido a un infarto.

Fuente: ElConfidencial – Deportes