Asad, a punto de ganar la guerra de Siria: EEUU corta la ayuda a los rebeldes

08.02.2016 – 14:17 H. – Actualizado: 4 H. “Hoy es el día 1.790”, anuncia Ahmad Azuz, “de nuestra guerra”. “Si ahora (el régimen sirio) se quedan con ...
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08.02.201614:17 H. – Actualizado: 4 H.

“Hoy es el día 1.790”, anuncia Ahmad Azuz, “de nuestra guerra”. “Si ahora (el régimen sirio) se quedan con Alepo, nuestra revolución habrá terminado para siempre”. Ahmad es un trabajador humanitario que durante los últimos cuatros años ha soñado con reconstruir su ciudad. Conoce bien cada esquina de la capital rebelde. Desde 2012, ha contribuído a mantener los servicios municipales para los 500.000 civiles que todavía vivían en la zona “liberada”, “con proyectos de saneamiento de agua, de política municipal o de alimentos”.

Hoy, Azuz contempla en la televisión la reciente ofensiva sobre su ciudad. Con los ojos empañados, exclama, “estoy extremadamente triste. Todos los sirios son como mi familia”. Incrédulo, pasa las imágenes de víctimas y de edificios derruídos en su teléfono móvil. Las tropas del régimen, apoyadas por soldados iraníes y por la aviación rusa, han llevado a Bashar al Asad a pocos kilómetros de cerrar el cerco sobre Alepo. El asedio no solo supondría una catástrofe humanitaria, como ya se percibe en el paso fronterizo de Bab al Salama, sino que destruiría por completo la moral de los rebeldes.

El pasado mes de octubre, las tropas fieles a Al Asad lanzaron los primeros ataques en las zonas rurales de la provincia “para sacar a las fuerzas de oposición del núcleo urbano y preparar las condiciones para un futuro asalto a la ciudad”, afirma el Instituto de Estudio de Guerra (ISW, por sus siglas en inglés). En el plano político, las fuerzas prorégimen asesinaron a importantes líderes de milicias opositoras que iban a acudir a las negociaciones de paz, como Zahran Alloush, vinculado a los saudíes. Pero fue la toma de la vía principal que conecta Alepo con Turquía, tras la caída de los pueblos Nubl y Zahra, la prueba de que Alepo podía sufrir un bloqueo definitivo.

Civiles observan los efectos de un bombardeo del régimen sirio en Al-Shaar, Alepo (Reuters).Civiles observan los efectos de un bombardeo del régimen sirio en Al-Shaar, Alepo (Reuters).

Diplomacia vs. Frente

Es el campo de batalla, en lugar de las políticas llevadas a cabo por las grandes potencias, el que va a decidir las condiciones para el fin de la guerra civil siria”, afirma Chris Kozak, del ISW. En el nuevo informe de la entidad, señala la deriva militar para encontrar una solución al conflicto. Tras el fracaso de las conversaciones de Ginebra a principios de este mes, así como de las otras conferencias celebradas años anteriores, parece que algunos actores están precipitando una brutal ofensiva, bien para acelerar una solución a la guerra, o bien para ganar terreno en la mesa de negociaciones.

EEUU habría presionado a los alíados de los rebeldes, como Turquía y Arabia Saudí, para frenar los envíos de armas y debilitar a los rebeldes ante la nueva ofensiva“270 ataques aéreos en el norte de Alepo entre el lunes y el martes”, “200, el jueves”, “900 bombardeos el viernes”… Los despiadados ataques sobre Alepo se han producido durante la misma semana en la que tenían lugar las Conversaciones de Ginebra III. “No tengo muy claro los objetivos de Rusia”, señala Obeida Nahad, miembro del Parlamento de Oposición Sirio, “los rusos lanzaron la ofensiva en paralelo a las conversaciones de Ginebra (…) cuando se supone que el plan que habíamos pactado era que no iban a comenzar hasta que se implementaran los puntos para construir confianza (un alto el fuego y la ruptura de cercos a poblaciones)”.

Pero no solo Rusia y Bashar al Asad querrían encontrar un fin rápido al conflicto. En los últimos meses, el apoyo de armamento a la oposición ha disminuído y esto podría haber sido decisivo en la caída de los pueblos Zahra y Nubl la semana pasada. “Decididos a que las conversaciones de paz frutificaran, Estados Unidos habría presionado a los alíados de los rebeldes, como Turquía y Arabia Saudí, para frenar los envíos de armas, y debilitar a los rebeldes ante la nueva ofensiva”, afirma el ‘Washington Post’, citando a comandantes de milicias del ELS (Ejército Libre de Siria). “La intención del descenso de envíos no está clara”, asegura Nahad, “todavía los miembros del Departamento de Estado americano no han sido capaces de explicarnos cuál es su política en Siria”.

Consecuencias de la derrota rebelde

“Estamos luchando por nuestra batalla más importante. Combatieremos al enemigo para evitar que el régimen establezca un cerco en Alepo”, han declarado los generales de algunas brigadas rebeldes. Varias milicias han hecho un llamamiento para que combatientes de otras partes del país acudan a luchar en el norte. Pero la supremacía aérea del régimen, más la maquinaria rusa y las fuerzas integradas por solados iraníes y afganos, complicarán la victoria de la oposición en el último frente de Alepo. Además, probablemente varios grupos rebeldes terminarán uniéndose a Jabhat al Nusra y a otras facciones salafistas-yihadistas que cuentan con un apoyo más sólido que las moderadas y con más éxitos en el terreno militar. También, la huída masiva de la población así como el número desproporcionado de víctimas en los últimos ataques están creando un resentimiento favorable para la radicalización de los jóvenes.

Pero la derrota rebelde supondría, además, una amenaza para las potencias aliadas. La caída de Alepo cambiaría el escenario en el norte de Siria y supondría un dilema para los planes estratégicos de Turquía, que durante años ha proporcionado armas, suministros y zonas de refugio para los enemigos de al Asad. También, la pérdida de esta zona crucial entorpecería los planes de Estados Unidos. Si las fuerzas de al Asad llegan finalmente hasta el norte, esto implicaría una presencia militar de las fuerzas rusas e iraníes en la frontera con Turquía. Cómo reaccionaría Erdogán a estos avances dependerá del consenso con otros países, pero podría responder con una intervención de sus tropas en Siria. Un plan al que Arabia Saudí ya se ha mostrado favorable.

Fuente: ElConfidencial.com