Aventuras y desventuras de una empresa española en Irán

El acuerdo nuclear con Irán ocupa el centro del debate geopolítico. Frente a la condena de aquellos que sustentan los argumentos israelíes, Teherán ...

El acuerdo nuclear con Irán ocupa el centro del debate geopolítico. Frente a la condena de aquellos que sustentan los argumentos israelíes, Teherán esgrime la efectividad de su lucha contra el Estado Islámico y, ante todo, su atractivo económico. La potencia emergente de Oriente Medio tiene unas infraestructuras obsoletas, su sector energético pide a gritos tecnología y sus 20 millones de consumidores de clase media, productos sofisticados. Las posibilidades para las empresas españolas son inmensas. Sirva como ejemplo la historia de varias compañías en la República Islámica antes, durante y después de las sanciones que han tenido un efecto devastador sobre su economía.  

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Un enjambre de empresarios y periodistas abarrota los dos salones de la madrileña Casa de América. Toma la palabra el ministro español de Industria y Energía, convertido en introductor del acto. A su diestra, con gesto adusto, Mohamad Javad Zarif, titular de Exteriores de la República Islámica de Irán. Acaba de firmarse el preacuerdo de Lausana, y Javad ha elegido España como primer destino europeo. En la atmósfera gravita un cambio trascendente. Sin tiempo ni motivos para entrar en el cenagoso debate geopolítico, José Manuel Soria va a lo suyo: “Hay más de 1.000 empresas españolas que venden a Irán. Nuestra presencia en infraestructuras, obra civil, vivienda, energía o telecomunicaciones ha sido constante. (El país) ofrece un potencial extraordinario”. Es 14 de abril, aún faltan meses para el acuerdo, pero Soria articula las enormes expectativas del sector exterior español. 

El ministro exageraba. Puede que nuestra presencia en Irán haya sido “constante” en los últimos años, pero también muy modesta.  

Hoy por hoy, en el disputado mercado de la República Islámica sólo están establecidas ocho compañías españolas, dedicadas a la fabricación de equipos de automoción y bienes industriales, maquinaria para energías renovables y nanotecnología. Por lo demás, la presencia española se limita a pymes que venden sus productos, debido a la inexistencia de líneas de financiación o cobertura del Estado. Hasta ahora.  

La firma de un acuerdo que supone la eliminación progresiva de las sanciones –el pacto conlleva un sistema para reestablecerlas de forma automática en 65 días en caso de incumplimiento iraní– abre enormes posibilidades para una serie de sectores vitales de nuestra economía. La potencia emergente de Oriente Medio necesita renovar sus infraestructuras y modernizar su sector energético. También el agropecuario (la República Islámica pretende convertirse en el granero de la región), la industria, el turismo o el transporte (planea ampliar el metro de Teherán y crear líneas ferroviarias que unan la capital con el sur).

Una mujer mira un escaparate en Teherán. (Reuters)Una mujer mira un escaparate en Teherán. (Reuters)

“Si finalmente se levantan las sanciones, Teherán emprenderá un ambicioso programa de infraestructuras, y España es una potencia global en esta materia. Sin duda. Irán va a desarrollar su industria, por eso el acuerdo es importante para nuestras empresas fabricantes de bienes de equipo. También podremos hacer mucho en el sector de las renovables porque, realmente, el país no tiene nada. Además, en Irán hay una clase media de unos 20 millones de personas que es la mejor formada de la región. Esto puede ser importante para el sector de la moda y el agroalimentario, porque se trata de una población que demanda productos más sofisticados”, explica a este diario Balbino Prieto, presidente del Club de Exportadores e Inversores Españoles

Es obvio que el Gobierno ve también en el acuerdo una gran oportunidad para nuestras empresas. Prueba de ello es el viaje que realizará en septiembre el ministro de Industria acompañado de la titular de Fomento, Ana Pastor, y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, para “analizar todas las oportunidades para las compañías españolas” en el mayor mercado de Oriente Medio, donde la llegada de inversores foráneos ha crecido un 143% desde 2008. Y ello a pesar de la crisis.  

Sector español antes y después de las sanciones

“Es un mercado muy fuerte, el más industrializado de la región. Nosotros llevamos desde 1999 haciendo esfuerzos comerciales con Irán. Visitamos el país cada año, excepto en el momento más duro de las sanciones. Lo peor que pudieron hacerle fue quitarles el SWIFT (lo que impidió participar en el comercio internacional a los bancos y empresas iraníes), porque han tenido que recurrir a otros países. Todo lo que no podían comprar a Europa lo adquirían en Asia, en China y Corea del Sur, principalmente”, explica Elena Fernández, directora de Fluidex (Asociación Española de Exportadores de Equipos para la Manipulación de Fluidos), que agrupa a 87 fabricantes de equipos destinados al sector Oil&Gas, unos veteranos en el mercado de la República Islámica.

El histórico mercado de Tabriz, en Irán. (Reuters)El histórico mercado de Tabriz, en Irán. (Reuters)

La experiencia de esta asociación ilustra el efecto de las sanciones, cuya complejidad a la hora de interpretarlas –“corrías el riesgo de ser multado por contrabando”– terminó por apartar al mercado iraní de sus objetivos. En el punto más álgido de la presión internacional sobre Irán, en 2006, Fluidex vendía una décima parte de lo que facturaba antes de ese año. Las sanciones internacionales frenaron en seco una modernización que fue muy intensa en los cinco años previos, y por la que se daba entrada a compañías extranjeras para que aportasen nueva tecnología. Ahora, asegura su directora, las posibilidades no se reducen a alcanzar las cifras anteriores a 2006: los fabricantes esperan multiplicarlas por diez.    

“Las expectativas para el sector de equipos de manipulación de crudo son fantásticas, muy alentadoras, porque no estamos mal posicionados. Irán tiene muchísimas necesidades, debe renovar toda la infraestructura de petróleo y gas, y para ello necesita recibir muchísimo dinero, se habla de alrededor de 170.000 millones de dólares de inversión”, afirma Elena Fernández, quien visitó el país por última vez a principios de mayo con motivo del Iran Oil Show. Asegura que el evento, uno de los más importantes del Golfo Pérsico, se vio contagiado por la esperanza y las ansias de apertura de una sociedad, la iraní, que define como “joven y muy abierta”.   

Alta velocidad Teherán-Sur

A la hora de perfilar la futura entrada de compañías españolas en Irán, el Gobierno de la República Islámica destaca entre sus necesidades prioritarias la adquisición de bienes industriales, la modernización del sector turístico y el petrolero y la construcción de infraestructuras. Fuentes de la embajada de Irán en España subrayan los planes para expandir de cinco a diez líneas el metro de Teherán y la construcción de líneas de tren de alta velocidad que unan la capital y las ciudades del Sur del país.

“Esta necesidad puede ser cubierta por compañías españolas”, dice a El Confidencial Ali Shahamat, Consejero Económico y Comercial de la embajada de la República Islámica. “En infraestructuras, en puertos, en ferrocarriles… hay muchos espacios para la cooperación. De hecho ya hay compañías españolas en Irán (…) en las secciones electrónicas del metro y en el control del tráfico. En cuanto a los bienes industriales, tenemos una buena imagen de las compañías españolas. Los empresarios iraníes tienen una visión muy positiva de España”.  

Varios estudiantes cruzan una calle de Teherán durante una tormenta de nieve, en una foto de archivo. (Reuters)Varios estudiantes cruzan una calle de Teherán durante una tormenta de nieve, en una foto de archivo. (Reuters)

Los aviones hacia Irán vuelan en estos días más llenos que de costumbre. Junto a empresarios de todas las nacionalidades viajan más turistas de lo habitual procedentes de Fráncfort, Roma, Estambul y el resto de aeropuertos que ofrecen vuelos directos a Teherán. El Gobierno de la República Islámica espera un incremento del 6,5% en la llegada de turistas a lo largo de este año; pero, si finalmente se levantan las sanciones, las cifras podrían dispararse.

“En cuanto al turismo, somos el décimo país a nivel global, el quinto si hablamos de ecoturismo. Irán es un buen destino para la clase media dado que es barato, además de un destino monumental. Lo que necesitamos es mejorar la calidad de los hoteles y aquí hay una muy buena oportunidad de inversión para las empresas españolas. O, por ejemplo, en la restauración de monumentos históricos”, explica Shahamat.

La clave es cómo recuperar el terreno perdido ante las compañías asiáticas durante los años de sanciones. “Las grandes empresas españolas de construcción o energía ya tienen previstas sus rutas de penetración en Irán. Esta nueva situación no les va a pillar por sorpresa. Irán es un país interesante, en ningún momento se le ha perdido de vista”, dice, con optimismo, Balbino Prieto.

Fuente: ElConfidencial.com