Bartomeu o Laporta: el ‘fenómeno fan’ descarta la tercera vía en las elecciones

Josep María Bartomeu, Joan Laporta, Agustí Benedito o Toni Freixa. Uno de los cuatro ya proclamados candidatos será el presidente del FC Barcelona durante ...

Josep María Bartomeu, Joan Laporta, Agustí Benedito o Toni Freixa. Uno de los cuatro ya proclamados candidatos será el presidente del FC Barcelona durante los próximos seis años. El socio decide el próximo 18 de julio y lo que ya es evidente es que la pelea estará entre Bartomeu y Laporta. Para los que se preguntaban si una tercera vía era posible, en el caso de que los culés estuvieran hartos de las trincheras, la campaña hasta el momento ha demostrado que no, que ni mucho menos, que los unos y los otros están encantados defendiendo con uñas y dientes a su candidato. Es el ‘fenómeno fan‘ en unas elecciones.

Bartomeu lo tiene todo a favor para ser elegido presidente: El triplete, el tridente, la renovación de Luis Enrique y ahora Arda Turan. Desde el primer día se sabía que su estrategia sería la de aparecer lo menos posible, hablar poco, no hacer ruido y presentar los éxitos del equipo como aval. La dialéctica no es su fuerte y sus explicaciones sobre asuntos tan polémicos como el patrocinio de Qatar o la imputación por el fichaje de Neymar lo demuestran. Ha aceptado asistir solamente a un debate: el del próximo 14 de julio en TV3. Sus asesores le tienen ensayando estos días para que no patine y responda a los previsibles ataques de sus rivales. La duda estará en ver cómo se zafa alguien como él, que siempre se ha presentado como la cara amable y que ha llegado a contestar con simplezas del tipo “eso forma parte del pasado, yo lo que recuerdo es la sonrisa de Ronaldinho” a acusaciones de Laporta como que quiso vender en el 2003 a Puyol, Xavi y Valdés. 

Asesorado por Jaume Masferrer, que trabajó con Laporta en las elecciones del 2003 y con Sandro Rosell en las del 2010, Bartomeu confía en la máxima de “si algo funciona, para qué cambiarlo”. Así, ha dejado pasar de largo todas las balas de sus contendientes sin descomponer el gesto, pero se le han visto las costuras en más de una ocasión. Por ejemplo: Tardó menos de cinco minutos en hablar ante los medios cuando se hizo público que la Junta Gestora había dado luz verde al fichaje de Arda Turan. Un fichaje que se apunta como un éxito propio -“una operación que yo dejé muy bien encaminada”, llegó a afirmar-, y que ha subrayado como una petición expresa de Luis Enrique. Él, que sin embargo lleva semanas declarando que no dirá nombres, se ha colocado, bien visible, la medalla de Turan, su sintonía con Luis Enrique y ahora se hace el loco cuando sale el nombre de Pogba. “Habrá que preguntarle al entrenador”, asegura, cuando el viaje de Albert Soler y Ariedo Braida para reunirse con dirigentes de la Juve se telegrafió. 

Masferrer sabe que el punto débil de su candidato es su falta de carisma, que no es poca cosa. En unas elecciones no se elige solo un proyecto, sino a un líder, pero la apuesta es recalcar su perfil de tipo eficiente que sabe tomar decisiones. “¿Que por qué no esperamos para fichar a Turán? Porque en el Barça somos así, cuando queremos a un jugador le fichamos”, soltó Bartomeu al más puro estilo florentiniano el lunes. En la candidatura de Bartomeu son optimistas y se apoyan en el referéndum del Camp Nou, que ganaron por un contundente 72,36% el pasado mes de abril, para cargarse de razones. Vamos, que una cosa es la opinión en las redes sociales y otra el voto del  ‘soci’ de toda la vida.

Joan Laporta tiene el apoyo incondicional de Johan Cruyff (EFE)Joan Laporta tiene el apoyo incondicional de Johan Cruyff (EFE)

Joan Laporta y los indecisos

Frente al establishment el máximo rival es Joan Laporta. Con su ímpetu, su falta de inhibiciones, su fluidez verbal y rapidez mental, su gusto por el cuerpo a cuerpo y su corte de fieles. Con ellos contaba antes de presentarse y a ellos se dirige. El punto débil de Laporta es que su gusto por la improvisación y su imponente autoconfianza no son suficientes para esconder la falta de preparación en su campaña. Todo se basa en él, su carisma y sus frases redondas. No acepta la crítica ni que nadie le apunte una coma. De todos los amigos con los que comenzó su aventura en el Barça en el 2003 apenas le queda alguno; con la mayoría ha salido tarifando. Es el macho alfa. Y solo puede haber uno.

“Con mis defectos, que todo el mundo conoce”. Esa fue una de las frases de Jan, ‘el jabalí’, como le apodan, cuando anunció que se presentaba por youtube. Sus arrebatos, efectivamente, son bien conocidos por todos en el club. “Es como la gaseosa”, le definían algunos empleados cuando era presidente, “y cuando sube es mejor quitarse de en medio”. Sus fieles añoran su particular manera de ser y hasta consideran sus defectos como virtudes. Todo, hasta que se quedara en calzoncillos en el control de El Prat, les hace gracia. La clave no está en sus detractores, a los que no convencerá nunca ni pretende, sino en si seducirá a los indecisos, esos que tampoco están encantados con Bartomeu, pero no terminan de fiarse de alguien tan volátil. El debate del 14 de julio será clave.

Toni Freixa y su equipo, entregando las firmas para formalizar su candidatura (EFE)Toni Freixa y su equipo, entregando las firmas para formalizar su candidatura (EFE)

Las alternativas de Benedito y Freixa

Salvo sorpresa mayúscula tienen pocas opciones. Agustí Benedito, que lleva cinco años preparando estas elecciones, es consciente de ello y su único tiro es que en el debate de TV3 Bartomeu y Laporta se embarren tanto tirándose trapos sucios a la cara que el socio le vea a él como una alternativa limpia y válida frente al “y tú más”. 

Mientras, la estrategia de Freixa es sorprendente. No porque se desligue del gobierno de Bartomeu, que tiene su lógica teniendo en cuenta sus diferencias y que quedó descabalgado en cuanto Rosell huyó, sino que pretende marcar diferencias con el propio Rosell. Pone el acento (negativo, claro está), por ejemplo, en que Sandro está detrás de cada decisión importante que ha tomado Bartomeu, cuando él era el portavoz con Rosell y su mano derecha. Basta recordar la última rueda de Prensa de Rosell, cuando retó al juez Ruz: “Que me llame, que me llame a declarar ya”, tres días antes de dimitir sin explicar después las razones. En aquella última comparecencia era Freixa el que se sentó a su lado y cuchicheó en total sintonía delante de los periodistas. Laporta ya le ha calificado como “el submarino de Bartomeu”, mientras que otros no descartan que tampoco esté tan lejos de Jan. 

Fuente: ElConfidencial – Deportes