Bélgica se moviliza para capturar al yihadista que huyó tras la masacre

23.03.2016 – 05:00 H. Carlos ha tenido suerte. Es un cámara que trabaja frente a la Comisión Europea. Cuando a primera hora de la mañana se dirigía en ...
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23.03.201605:00 H.

Carlos ha tenido suerte. Es un cámara que trabaja frente a la Comisión Europea. Cuando a primera hora de la mañana se dirigía en metro a la productora, desde su casa hasta el corazón del ‘barrio europeo’ de Bruselas, le llamaron por las explosiones en el aeropuerto de Zaventem. Poco después, llegó el atentado, cuando él acababa de salir a la calle. “No me ha tocado la explosión por una parada. He llegado a Schuman -la estación siguiente a la de Malbeek, donde se produjo el ataque terrorista- en el vagón anterior al que fue atacado”.  

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La policía belga se ha lanzado a la búsqueda del tercer sospechoso de los atentados en el aeropuerto de Bruselas, que ayer provocaron 14 muertos y más de 90 heridos. Es uno de los tres hombres que abrieron fuego antes de activar, dos de ellos, los explosivos que portaban. Según la agencia ‘Reuters’, se le vio salir corriendo del edificio tras la explosión. Las fuerzas de seguridad han publicado la foto del supuesto terrorista en su cuenta de Twitter, solicitando la colaboración ciudadana. Durante una de las redadas lanzadas en Bruselas, en el registro de un apartamento del distrito de Schaerbeek, unidades antiterroristas han encontrado una bomba, productos químicos y una bandera del Estado Islámico.

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Las operaciones se centraron anoche en ese distrito, Schaerbeek, en el norte de Bruselas, donde está una de las tres principales estaciones de tren de la ciudad, Gare du Nord. Las redadas continuaron durante la madrugada lideradas por una veintena de agentes especializados en la lucha antiterrorista. “Las investigaciones todavía están en curso”, aseguraba el ministro de Asuntos Exteriores, Didier Reynders, porque “siempre hemos temido que había gente de este tipo”.

Además del sospechoso que escapó de Zaventem, las autoridades tratan ahora de esclarecer si los dos suicidas del aeropuerto son los dos presuntos terroristas Mohamed Abrini y Najim Laachraoui. El primero estuvo en París con el hermano de Salah Abdeslam, uno de los autores de la masacre de París, la noche de los atentados, y el pasado verano mantuvo contacto con el Estado Islámico  entre Turquía y Siria. Es amigo de los Abdeslam desde la infancia. 

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La identidad de Laachraoui se conoce solo desde este lunes, después de que las fuerzas de seguridad encontrasen restos de su ADN en el apartamento de Forest donde se produjo un tiroteo el martes de la semana pasada con dos individuos no identificados que se dieron a la fuga. Laachraoui también estuvo en un domicilio posteriormente intervenido en Schaerbeek y que utilizó la célula terrorista de París. Es belga y a lo largo de 2013 viajó a Siria. Hasta el lunes se escondía tras una identidad falsa, Soufiane Kayal, la que empleó en septiembre durante un viaje entre Hungría y Austria con Abdeslam.

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“Estoy vivo por unos minutos”

Estoy vivo de milagro, por unos minutos“, cuenta Carlos. Durante el corto trayecto entre la estación Schuman y las oficinas de la productora en la que trabaja, explotó la bomba en el metro que mató a al menos 20 personas e hirió a 130. Ni siquiera sintió la explosión en el subsuelo. Cuando caminaba frente a las banderas europeas de la sede de la Comisión, Carlos llamó a un compañero, el técnico de la productora. No obtuvo respuesta.

Su amigo también tuvo suerte: viajaba en el vagón anterior al que atacaron los terroristas. Tuvo que abandonar el metro y andar por Rue de la Loi, la arteria que comunica con el centro de Bruselas. Mientras caminaba, en la otra acera, empezaban a aparecer cadáveres que eran tapados con mantas. No quiso desviarse de su rumbo.

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Tras la bomba del metro, la vida se congeló en el ‘barrio europeo’ de Bruselas, sede de las instituciones comunitarias, durante muchas horas. La mayoría de los comercios, bares y restaurantes cerraron; varios edificios de la UE fueron desalojados durante horas. Un fuerte despliegue policial y militar ocupó las calles paralelas a las instituciones europeas. Solo periodistas acreditados y trabajadores públicos podían acceder. El peor atentado terrorista en la historia de Bélgica había atacado el corazón de la gobernanza de la Unión. Un golpe sangriento contra el alma de la UE que también encajaron miles de sus trabajadores.

“Se olía la pólvora en el aire, un olor muy intenso”, relata Simon Marks, un ciudadano británico que aparcaba su bicicleta a esas horas frente a los edificios de las instituciones europeas. Pudo escuchar la explosión y enseguida vio el humo saliendo por las bocas de metro. “Me acerqué a ver qué pasaba y empezó a aparecer gente con heridas y sangrando”, cuenta. Los viajeros fueron atendidos por los testigos y los trabajadores de un hotel cercano, que ofrecían toallas y sábanas para cubrir las huellas del terror yihadista.

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“Todas las instituciones europeas están en alerta a nivel naranja. Por favor, quédense en casa o dentro de los edificios“, alertó en Twitter la vicepresidenta de la Comisión encargada del presupuesto, Kristalina Georgieva. Y eso hizo Raquel, una ciudadana belga de orígen español, tras ver en la televisión lo que ocurría en su ciudad natal. Todo el transporte público de Bruselas se fue cerrando. Poco antes del ataque, Raquel entraba en el metro de Montgomery, a tres paradas de Malbeek, junto a su hija pequeña. Se dirigía a casa de sus padres para dejar a la niña y luego volver a la zona de las instituciones europeas donde trabaja. “No lo pude hacer. Nada más llegar a casa de mis padres, sobre las nueve y diez de la mañana, ya saltó la noticia de lo que ocurría en el metro”.

Este miércoles puede ser un nuevo día desierto el ‘barrio europeo’ de la capital de Bélgica. Las empresas toman nota de la situación y se suceden los mensajes desde las direcciones recomendando no acudir al puesto de trabajo este miércoles e incluso el jueves. “Recomendamos a todos los compañeros que trabajen desde casa y no vayan hasta la oficina”, decía un mensaje de un centro educativo asentado en el corazón de Bruselas, que pedía acudir previo aviso a los jefes solo en casos “de absoluta necesidad”.

¿Habrá un nuevo ‘apagon’ de Bruselas igual que tras los ataques en París? El Gobierno belga no parece decidido a cerrar la capital, como hizo entonces, tras las fuertes críticas recibidas. Ni siquiera ante la enésima prueba de que algo falla en sus medidas de seguridad. La capital europea ya no es el remanso de paz de los 80 y 90, cuando los funcionarios comunitarios solo se quejaban de la lluvia.

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Fuente: ElConfidencial.com