Berlusconi lo ‘vende’ todo

El imperio de las 4 emes empieza a desmoronarse. El conglomerado empresarial y futbolístico levantado por Silvio Berlusconi durante décadas está a punto de ...

El imperio de las 4 emes empieza a desmoronarse. El conglomerado empresarial y futbolístico levantado por Silvio Berlusconi durante décadas está a punto de deshacerse por su propia voluntad. Durante las últimas semanas el ex-Cavaliere ha vuelto a ser protagonista en el mundo de los negocios con los movimientos en cuatro de sus principales empresas: el club de fútbol AC Milan, el gigante audiovisual Mediaset, la editorial Mondadori y el operador de servicios financieros Mediolanum, en el que no es socio principal pero poseía el 30% del accionariado.

Excepto en el caso de Mondadori, en todas las otras corporaciones Berlusconi planea desinversiones que dejan ver un deseo de retirada. Si las operaciones llegaran a buen puerto podría recibir alrededor de 3.500 millones de euros con los que contentar a sus cinco hijos para dejar encarrilado el reparto de la herencia antes de convertirse en octogenario.

Esta voluntad por dar un paso atrás queda patente en su inusual inapetencia política. A sus 78 años, sabe que no tiene posibilidades reales de volver a convertirse en primer ministro. La condena por evasión fiscal le impide ejercer cargos públicos hasta noviembre de 2019 y tampoco parece que los italianos estén como locos esperando su eventual regreso: su popularidad se encuentra en un paupérrimo 13%, según las últimas encuestas.

Su desgana también se ve en la actitud que mantiene ante las elecciones regionales y autonómicas que se celebran a final de mes. Está casi desaparecido del fragor político diario mientras su partido, Forza Italia (FI), va camino de convertirse en marginal y de engendrar nuevas rupturas internas. La última pelea la protagonizan dos senadores enzarzados por la propiedad de los símbolos de FI. La bronca recuerda a la mantenida durante años por los antiguos miembros de la Democracia Cristiana para ver quién podía usar el escudo con la cruz en las elecciones. No parecen buenos augurios para Berlusconi.

Silvio Berlusconi durante un ceremonia en el George W. Bush Presidential Center, en Dallas (Reuters).Silvio Berlusconi durante un ceremonia en el George W. Bush Presidential Center, en Dallas (Reuters).

Cómo construir una imagen de vencedor

La operación más cerca de concluirse y con más peso por su significado simbólico es la venta de una parte sustancial del accionariado del AC Milan a un grupo de inversores chinos y de Abu Dabi. Ser presidente de equipo rossonero ha tenido para el magnate un significado que va mucho más allá del fútbol. La trayectoria del club es el mejor paradigma de lo que fue capaz: lo cogió al borde de la quiebra y sólo tres años después venció la primera de las cinco Copas de Europa conseguidas bajo su presidencia. En las casi tres décadas que lleva al frente ha ganado 28 títulos, obteniendo luego buenos réditos políticos. Eso sí, no consigue un Scudetto desde 2011: desde entonces, tanto el equipo como su presidente están de capa caía.

“De todas las criaturas del ex-Cavaliere, el Milan es con la que más ha construido su popularidad y su imagen de vencedor”, escribía la semana pasada el diario La Repubblica, recordando que los éxitos futbolísticos “ayudaron no poco en clave electoral”. De hecho, los comentaristas políticos recuerdan que algunos de los grandes fichajes del AC Milan coincidieron con importantes citas con las urnas.

Fininvest, el conglomerado empresarial de la familia Berlusconi, podría recibir unos 500 millones de euros por el 49% del accionariado del club rossonero de manos de Bee Taechaubol, el financiero tailandés que representa a los posibles compradores. Detrás de su oferta hay dos siglas de peso: China Citic Bank International, una de los mayores instituciones financieras del país asiático y controlada por un fondo de inversión estatal; y Ads Securities Llc, sociedad líder en los servicios financieros en Emiratos Árabes Unidos. Si esta operación tuviera éxito, las acciones del AC Milan acabarían cotizando en la Bolsa de la capital lombarda y en la de Hong Kong o Shangai, según adelantó Il Sole 24 Ore. Antes de ello, los nuevos compradores tendrían que sanear el club y conseguir que volviera a jugar en Europa.

Se espera que el ex-Cavaliere viaje en los próximos días a China para cerrar la operación. Lo desveló Luigi Vitali, alto dirigente de su partido en la región sureña de Puglia, donde se le espera para intentar evitar el desastre de FI que vaticinan las encuestas en las próximas elecciones. Vitali mostró sin quererlo cuáles son ahora mismo las prioridades de Berlusconi: “Está valorando cuándo vendrá a Puglia. Por desgracia en medio ha surgido un viaje a China que tiene que hacer”.

Berlusconi junto a su hija Bárbara durante un partido del AC Milan (Reuters).Berlusconi junto a su hija Bárbara durante un partido del AC Milan (Reuters).

La operación Mediaset

La otra gran operación que tendría como protagonista a una empresa de Berlusconi hizo que saltaran las alarmas el 27 de abril, cuando la cotización de las acciones de Mediaset fue suspendida durante unos minutos en la Bolsa de Milán después de que subieran en unas horas más de un 6%. Acabaron la jornada con un ascenso del 7%, completando así un semestre en el que se han revalorizado un 80%. Al gigante audiovisual que opera en nuestro país canales como Tele 5 y Cuatro no le faltan novias.

Uno de los interesados en entrar en su accionariado es el millonario francés Vincent Bollorè, presidente y principal accionista del coloso francés Vivendi, que el verano pasado acordó venderle a Telefónica el operador de telefonía brasileño GVT. Esta operación le reportó a Vivendi 4.663 millones de euros, además de un porcentaje en Telefónica Brasil y la entrada en Telecom Italia, en la que la española era la accionista principal. Bollorè estaría interesado en invertir una parte de la enorme liquidez de la empresa audiovisual gala en Mediaset, según desveló la semana pasada el semanario económico La Lettre de l’Expansion. Lo haría, eso sí, “no a cualquier precio”.

La otra novia del conglomerado mediático del ex-Cavaliere es News Corporation, el grupo controlado por Rupert Murdoch. Los dos magnates se reunieron recientemente en Milán en compañía de sus respectivos hijos y encargados de sus negocios audiovisuales: Lachlan Murdoch y Pier Silvio Berlusconi. Habrían tratado la posible integración de sus plataformas de televisión de pago en Italia, Mediaset Premium y Sky. El objetivo de la unión sería anticiparse al temido desembarco en Europa de Netflix, la empresa estadounidense que está revolucionando la televisión de pago con su servicio de vídeo a través de internet.

Berlusconi tras una reunión con Renzi, celebrada el 19 de febrero de 2014 (Reuters). Berlusconi tras una reunión con Renzi, celebrada el 19 de febrero de 2014 (Reuters).

Muchos nos cortejan”, reconocía recientemente Pier Silvio Berlusconi, que acaba de ser nombrado consejero delegado del grupo audiovisual italiano. Aclaraba a continuación que lo que busca la familia son “socios” y que “no somos vendedores”. “El control de Mediaset no está en discusión”, remachó.

Al magnate sí que le ha tocado en cambio ser vendedor en Mediolanum, pero no por voluntad propia, sino obligado por un tribunal. Después de la condena por evasión fiscal en el ‘caso Mediaset’, tiene que deshacerse en los próximos meses del 21% de las acciones de este banco, pues el juez le prohíbe que tenga más del 9,9% de la propiedad.

Las operaciones en que andan metidos el AC Milan, Mediaset y Mediolanum contrastan con la situación de la editorial Mondadori, que podría hacerse con la división de libros de RCS MediaGroup, editora del Corriere della Sera y de El Mundo, entre otros diarios. Las negociaciones en exclusiva entre ambos se mantendrán hasta el 29 de mayo. Si terminan con éxito, el nuevo grupo controlaría el 40% de la narrativa y de la ensayística del país y el 25% de los libros de texto. El mundo de la cultura ha puesto en el grito en el cielo por la posición de fuerza que tendría Mondadori para negociar contratos y controlar el sector editorial.

Un grupo tan poderoso sería una amenaza para la libertad de expresión”, escribía el escritor Umberto Eco. Su advertencia era calcada a la que llevan años haciendo numerosos intelectuales y asociaciones de telespectadores por el gigantesco poder audiovisual de Berlusconi, pues controla más del 40% de las audiencias. Habrá que ver si el desmoronamiento del imperio de las 4 emes altera también esta situación. 

Fuente: ElConfidencial.com