Bernabéu tuvo apalabrado a Cruyff, pero no iba a gastarse “los millones que no tenía”

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El 7 de julio de 2014, Alfredo di Stéfano ‘colgaba las botas’ para siempre. Menos de dos años después, y con tan sólo 68 años, otro de los grandes de la historia del fútbol como Johan Cruyff también se nos fue para siempre. Di Stéfano y Cruyff, referencias de Real Madrid y FC Barcelona, respectivamente, no llegaron a rivalizar en el terreno de juego, pero siempre encontraron palabras de elogio cuando se definieron mutuamente.

Nacido en Ámsterdam y formado en la  prodigiosa cantera del Ajax, el holandés siempre destacó por su habilidad con la pelota en los pies y un punto de velocidad que sorprendía a sus marcadores. Tras ser uno de los más firmes puntales del Ajax y de la selección holandesa, Johan fue pretendido por los más relevantes clubes del fútbol europeo. Y, entre ellos, estuvo el Real Madrid. Había ganado tres Copas de Europa con aquel Ajax que deleitaba a los espectadores con su fútbol, era un ídolo a nivel universal y Santiago Bernabéu, con aquella visión del fútbol que le caracterizaba, intentó que Cruyff se enfundara la camiseta blanca.

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La historia comenzó cuando en abril de 1973 Real Madrid y Ajax se enfrentaron en las semifinales de la Copa de Europa. Aquel poderoso equipo holandés, capitaneado por Johan Cruyff, ganó los dos partidos de la eliminatoria. Venció al equipo blanco por 2-1 en el Olímpico de Ámsterdam y por 0-1 en Chamartín. Cuando la expedición del Madrid se desplazó a Holanda, como visitante del primer encuentro, Santiago Bernabéu coincidió con Con Coster, suegro de Cruyff, en uno de los ascensores del hotel. Al salir los dos en la misma planta, Bernabéu saludó a Coster y le dijo: “Estoy muy interesado en fichar a su yerno, porque es un futbolista extraordinario”. Coster se limitó a responder con estas palabras: “Don Santiago, el traspaso de Johan al club que usted preside depende del Ajax, que tiene todos los derechos sobre él”.

Cruyff, ante Goyo Benito (Imago).Cruyff, ante Goyo Benito (Imago).

En el partido de vuelta, el padre de Cruyff aprovechó su estancia en la capital de España para visitar la antigua Ciudad Deportiva del Madrid. Durante el recorrido por el recinto madridista estuvo acompañado por José Luis López Serrano, en aquel entonces director de Relaciones Internacionales del club, quien recibió la siguiente indirecta o aviso: “¡Qué lástima que don Santiago no se decida a fichar al mejor jugador del mundo, lo cual se lo digo sin pasión de padre. Hay varios clubes, entre ellos el Barcelona, que no paran de llamar al Ajax para contratarle”.

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La primavera de 1973 resultó un constante runrún sobre la posibilidad de que Cruyff fichara por el Madrid. Después de conquistar con el Ajax la tercera Copa de Europa consecutiva, frente a la Juventus en Belgrado, Cruyff declaró: “Estoy dispuesto a jugar en un club español, pero la última palabra la tiene el Ajax. El Real Madrid tiene un gran equipo, lo sé yo y todos los jugadores del mundo. Por ello, no me disgustaría jugar en el Real”. Aunque, a continuación, añadió: “En cuanto a mi posible fichaje por el Barcelona, tengo que decir que ya hubo negociaciones entre los dos clubes, pero todo acabó cuando la Federación Española decidió no levantar la veda a los jugadores extranjeros. Ya no existe este problema. Por ello, si el Ajax decide traspasarme, siempre y cuando me interesen las condiciones contractuales, estoy dispuesto a irme”.

Cruyff en el Santiago Bernabéu (Luis Miguel González).Cruyff en el Santiago Bernabéu (Luis Miguel González).

En el verano de aquel año, Johan Cruyff firmó como nuevo jugador del FC Barcelona. Meses más tarde, Santiago Bernabéu declaró: “Yo tuve apalabrado a Cruyff por 30 millones de pesetas, pero no iba a pagarle 12.000 dólares por temporada, cantidad que le ha puesto el Barcelona. Quizás estuve tímido, lo reconozco, al no ofrecer 180 millones. La culpa fue mía, pero… ¿qué hubieran dicho los socios? ¡Que me gasto los millones que no tenemos! En 1967, Miguel Muñoz ya nos hizo un informe en el que nos aconsejaba fichar a Cruyff. Tenía veinte años e iba camino de ser un fenómeno, pero que conste que me parece estupendo que se lo haya llevado el Barcelona. Cruyff es un futbolista que dará esplendor a nuestro fútbol en favor del club catalán”.

Sobra decir que una de las mayores alegrías de Cruyff vistiendo la zamarra azulgrana se produjo el 17 de febrero de 1974. Se jugaba la vigesimosegunda jornada de la Liga. El Madrid recibía al Barcelona en el Bernabéu. En un partido magistral del Barça, bajo la batuta de Johan Cruyff, el equipo blanco encajó una de las derrotas más humillantes ante el conjunto barcelonista. Un humillante 0-5, con dos goles de Asensi y uno de Cruyff, Juan Carlos y Sotil. Sin hacer leña del árbol caído, Johan, que era un caballero, celebró el sonado triunfo, pero reconociendo que enfrente habían tenido a un gran rival. Normal que en el Real Madrid se le respete tanto. El nombre de Johan Cruyff está inscrito en la historia de los futbolistas que sentaron cátedra en los campos de fútbol.

Fuente: ElConfidencial – Deportes