Brujería, deudas y mafias africanas: qué hay detrás de la prostitución nigeriana en Italia

14.09.2016 – 18:58 H. Sábado al mediodía de un caluroso y soleado día de verano. A escasos kilómetros de la capital de Italia, en las cercanías del anónimo ...

14.09.201618:58 H.

Sábado al mediodía de un caluroso y soleado día de verano. A escasos kilómetros de la capital de Italia, en las cercanías del anónimo pueblo de Zagarolo, un coche avanza por la ruta comarcal hasta parar en un rincón donde el camino se ensancha formando una plazoleta. Entonces, desde detrás de una mata, se asoma un rostro femenino y negro. No es el de una mujer, más bien el de una adolescente, que ofrece sus servicios a plena luz del día. La escena, presenciada por esta periodista, es habitual en las calles de las periferias italianas. Cada vez más, en los últimos años, mujeres jovencísimas, en gran mayoría originarias de Nigeria, se prostituyen al aire libre, ofreciendo los precios más baratos del ‘mercado’, víctimas de redes que son a la vez organizaciones criminales, con ramificaciones en África (en particular, Nigeria y Libia) y Europa, según informes y observadores.

La alerta fue lanzada este verano por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El fenómeno ha alcanzado un nivel “de crisis”, puesto que los datos “no tienen precedentes”, según Simona Moscardelli, especialista en tráfico de seres humanos de la OIM. El número de mujeres y menores no acompañados nigerianos que han llegado a Italia en los primeros seis meses de este año alcanzó los 3.600, mientras que en 2015 fue de 5.633, un aumento del 300% respecto a las 1.500 personas que llegaron en 2014. “Más del 80% de estas personas son víctimas de las redes de prostitución”, aclaró Federico Soda, el director de la oficina para el Mediterráneo e Italia de la OIM. Dicho de otra forma: ocho de cada diez mujeres nigerianas que desembarcan en Italia acaban siendo víctimas forzosas de la vejación y los maltratos que implica prostituirse.

Los policías italianos los han bautizado como “Baba-Loa” y “Ju-ju”. Han sido los dos grandes (e inéditos) operativos policiales en los que, en los últimos meses, han caído en Italia integrantes de redes que traficaban con mujeres nigerianas. Pero también hacen referencia a las supersticiones de magia negra que los traficantes emplean para amedrentar a sus víctimas. En particular, la operación “Ju-ju” confirmó importantes elementos sobre cómo funcionan y qué alcance tienen los traficantes de nigerianas. De acuerdo con la información divulgada, la red poseía contactos arraigados en Nigeria, Libia y varias regiones del norte de Italia, y obligaba a las mujeres a prostituirse bajo la amenaza de ritos vudú y por haber contraído deudas de hasta 30.000 euros por la travesía ‘gratuita’ por el Mediterráneo para llegar a Italia.

Según los testimonios de jóvenes ‘rescatadas’, las redes criminales nigerianas siguen modelos similares de sometimiento y manipulación en toda Europa: tras contactar con los traficantes, a las jóvenes -muchas provenientes de aldeas cercanas a Benin City, capital del estado nigeriano de Edo- se les promete un trabajo legal en Europa, algo a lo que le sigue el viaje por mar, su llegada (y posterior huida) de un centro para migrantes y luego la prostitución forzosa durante un período indeterminado. Según la OIM, las mujeres tienen de promedio entre 15 y 24 años. El lugar de inicio de la travesía hacia Europa es, en la mayoría de los casos, el estado de Edo.

“Es un fenómeno sumamente complejo que se está recrudeciendo. Pues estas chicas son engañadas incluso antes de llegar a Italia; muchas han sufrido abusos tanto en su país de origen, donde por ello han sido rechazadas por sus allegados, como en Libia, el país que se ha convertido en el gran ‘hub’ del proxenetismo africano”, señala la abogada Laila Simoncelli, de la asociación Papa Giovanni XXIII, organización que recientemente ha lanzado una campaña para hacer frente a la emergencia del auge de las prostitutas nigerianas. “Dados sus orígenes humildes y el devastado país del cual provienen (Nigeria, duramente golpeada por la organización terrorista Boko Haram), sus captores ejercitan sobre ellas un poder que parece indestructible, pues implica violencias físicas y mentales que duran años”, añade Simoncelli, en entrevista con El Confidencial.

Imagen de la campaña “Este es mi cuerpo”, promovida por la Asociación Comunitá Papa Giovanni XXIII.Imagen de la campaña “Este es mi cuerpo”, promovida por la Asociación Comunitá Papa Giovanni XXIII.

“Uno de los grupos más agresivos”

Una de las mayores preocupaciones de los investigadores es que las organizaciones criminales nigerianas se están convirtiendo en una verdadera ‘mafia’, es decir, una organización criminal organizada, la única de origen africano que está una fase de fuerte expansión en todo el mundo, incluso en Europa y en Libia, donde campan a sus anchas desde la caída de Muammar Gadafi (2011). Lo ha señalado públicamente también el FBI estadounidense, según el cual, la mafia nigeriana es uno de los grupos “más agresivos y expansionistas” con ramificaciones en “más de 80 países en el mundo”.

Más aún. De acuerdo con el fiscal de Palermo Leonardo Agueci, también hay indicios de que Cosa Nostra, la mafia italiana que tradicionalmente opera en Sicilia, ha establecido alianzas con los grupos criminales nigerianos, a fines de hacerse con un mercado, el de la prostitución, del cual por viejos códigos mafiosos hasta ahora se abstuvo. “La relación es, en todo caso, de subordinación: los viejos (Cosa Nostra) controlan a los nuevos (los nigerianos)”, dijo Agueci. De acuerdo con otras investigaciones, los beneficios derivados de la prostitución son reinvertidos en negocios incluso más rentables, como el del tráfico de drogas, otro sector en el que tiene presencia el grupo. Tanto que desde el año 2010 hasta diciembre de 2015, fueron 3.810 los nigerianos denunciados por delitos relacionados con el narcotráfico.

Hay indicios de que Cosa Nostra ha establecido alianzas con los grupos criminales nigerianos, a fines de hacerse con el mercado de la prostitución, del cual se abstuvo hasta ahora por viejos códigos mafiososEn verdad, son años que los policías y fiscales que se ocupan de antimafia en Italia le siguen el rastro a las mafias nigerianas, las cuales parecen haber entrado en su particular edad del oro. Ya en julio de 2003, una comisión parlamentaria de Roma describía a los grupos nigerianos como “los más peligrosos, que se ocupan de tráfico de estupefacientes y prostitución”. Dos años después, la misma comisión los indicaba como un colectivo “tan evolucionado de poder interactuar con las organizaciones locales, como entre iguales”. Y, en 2012, se les tildó de “red criminal, ligada a lobbies, grupos de calado étnico-religioso y centros de poder trasversal”. De un análisis de esa documentación también se destaca el expansionismo de los criminales nigerianos, los cuales hace quince años operaban mayoritariamente en la región de Campania y en el norte de Italia, mientras que hoy tienen presencia en toda Italia.

Otro de los fenómenos observados es que, al haber aumentado el número de nigerianas que son obligadas a prostituirse, han bajado los precios de sus prestaciones sexuales. “Las nigerianas son las más baratas. A diferencia de otras, trabajan solo en la calle y venden sus cuerpos también por 10 ó 20 euros”, subraya la abogada Simoncelli. De hecho, tras llegar a Italia, las jóvenes son puestas bajo los cuidados de una ‘maman’, que en muchos casos es de su misma nacionalidad y, con toda probabilidad, antes de ser verduga ha sido víctima. “Es ella quien las aloja, en general, en pisos en las que viven junto a otras jóvenes en su misma condición y bajo el pago de un alquiler que les se suma a la deuda que ya tienen con la organización. Por ello, no ahorran nada”, cuenta Simoncelli.

El pasado 21 de junio, detuvieron a una, O.J., apodada “Vivian”, quien trabajaba en Palermo y era la jefa de su célula, integrada por al menos otras tres personas -dos nigerianos y un ghanés- y que se encargaba incluso del traslado de las futuras esclavas-prostitutas de Libia hasta Italia. El 14 de agosto, fueron arrestadas en Ascoli Piceno (las Marcas) otras dos, de 30 y 21 años, identificadas como S.A. y C.A.E y también nigerianas. Se las acusó de pertenecer a una organización criminal organizada y traficar con seres humanos. También según esta investigación, la red había programado el hecho delictivo desde antes que las jóvenes emprendiesen el viaje, amenazando a sus víctimas con vudú y repercusiones contra sus familiares en Nigeria.

Fuente: ElConfidencial.com

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