Buffon, el portero más caro al que quiso Florentino, sigue sin ganar la Champions

A Florentino siempre le ha molado eso de fichar caro. Tiene en eso ciertos matices de Carrie Bradshaw, mítica repipi de Sexo en Nueva York que no compraba ...

A Florentino siempre le ha molado eso de fichar caro. Tiene en eso ciertos matices de Carrie Bradshaw, mítica repipi de Sexo en Nueva York que no compraba baratos ni los chicles Boomer. Hay veces que se le desvía la vista hacia una joyita que aparece por su camino a un precio del montón, que podría pagar cualquiera de los clubes acaudalados allende los mares (hablamos de Owen, el fichaje más rentable económicamente de Pérez), pero no es en absoluto la tónica. Sólo el Madrid pagó 100 millones por Bale porque sólo él no ve esa cantidad como desorbitada y lejos del precio real del jugador. Pero hay algo que no ha fichado caro nunca: un portero.

Y no será porque no ha querido el presidente del Real Madrid. Desde hace muchos años, incluso desde casi cuando pisó por primera vez como máximo mandatario el Bernabéu, tiene intención de cargarse a Iker Casillas. Y de eso ha pasado mucho tiempo y el bueno de Iker sigue ahí, con el 1, sin moverse de la portería merengue. Sin embargo, a Florentino nunca le ha entusiasmado, ni siquiera al principio, cuando era la gran esperanza blanca que salía de una cantera que daba menos frutos que un árbol seco. Y quiso fichar caro, por supuesto. Por entonces había un portero que era lo mejor que se venía en el fútbol mundial. Lo sabía Florentino y lo sabía Europa entera. Era un tal Gianluigi Buffon que jugaba en el Parma con el 77 a la espalda. Curioso que los dos, Iker y Gigi, hayan sido luego tan buenos amigos.

Iba a ser el guardameta más caro de la historia, lo fichase quien lo fichase. Nunca se ha estilado eso de gastarse mucho por un tío que defienda los tres palos, como si ese puesto no fuese importante dentro del fútbol. De hecho, Jan Oblak es el portero más caro de España y sólo fueron 16 millones de euros; háganse a la idea de que, por poner un ejemplo, Enzo Pérez le costó 25 al Valencia. Pero esa Juventus estaba desatada, enrabietada por haber dejado escapar al mejor jugador del mundo, Zinédine Zidane, pero como dijera un directivo de la Juve, “no se puede rechazar esa cantidad de dinero por un jugador de 28 años”. Y la zebra fue al Tardini de Parma con 7.500 millones de pesetas y se llevó a Buffon a Turín. Y hasta hoy.

Ni un solo tifoso juventino les diría que fue un sobrecoste lo pagado por el portero toscano. Al contrario, seguramente dirían que pagarían más incluso si hiciera falta. La Juventus ha sido un equipo de símbolos, de jugadores referencia que la han liderado durante muchos años, como Zoff, Scirea, Platini, Del Piero… El siguiente es Buffon. La Juve lo ha sido todo para él y él lo ha sido todo para la Juve. Nadie olvida que Gigi fue uno de los que se quedó en la Serie B tras el escándalo del calciopoli, lo cual tiene el mérito añadido de que era de nuevo el portero más cotizado del mundo. En Italia a Buffon no le quedan retos: lo ha ganado todo y varias veces. Incluso ha sido campeón del mundo. Su palmarés es por tanto espléndido.

Pero no es completo. Anda muy cojo de títulos europeos. Y no sólo que no haya ganado ninguna Eurocopa con Italia, sino que tampoco ha ganado la Champions League con la Juventus. Eso sí, ganó la Copa de la UEFA con el Parma, que no es poco, pero no la Copa de Europa. Y mira que lo ha intentado y ha estado cerca. Tan cerca, tan cerca estuvo que si llega a parar algún penalti más en Old Trafford en 2003 la habría ganado. Pero a sus compañeros les dio por fallar en la tanda contra el Milan y fueron los otros italianos los que levantaron la Orejona. No la ha ganado y tiene pinta de que lo hace este año, ahora que vuelve a estar a unos pasitos de cogerla, o difícilmente lo hará alguna vez.

Aquella vez, fue Buffon (y un poco Nedved, la verdad) el que metió a la Juventus en la final. Y lo hizo eliminando en semifinales al Real Madrid. De hecho se le da bien el Madrid, ya que lo echó en ese 2003 y en 2005, además de ganar los dos partidos de la fase de grupos en 2008. En el momento más crítico de la eliminatoria, cuando el 2-0 de Trezeguet y Del Piero había dado la vuelta al 2-1 de la ida, Ronaldo provoca un penalti. Pero fue inocuo, porque Buffon no se inmutó con la paradinha de Figo y repelió su lanzamiento. Nunca estuvo tan cerca Buffon de la gloria, ni nunca estuvo el Madrid tan cerca de la Décima como al primer intento. En el mismo terreno donde se jugó ese partido pero en una instalación diferente, Buffon saludará a su amigo Casillas, al que no echó en su día del Madrid, pero al que quiere volver a echar de una final.

Fuente: ElConfidencial – Deportes