Carlos, el enigmático ermitaño español que 'resucitó' en un bosque de Toscana

09.11.2015 – 05:00 H. Desapareció por primera vez hace dos décadas y lo ha vuelto a hacer, provocando con ello un gran revuelo. Esta es, en síntesis, la ...

09.11.201505:00 H.

Desapareció por primera vez hace dos décadas y lo ha vuelto a hacer, provocando con ello un gran revuelo. Esta es, en síntesis, la extraordinaria historia en torno al misterioso hombre que la prensa italiana ha rebautizado como ‘el ermitaño español’. Se trataría de Carlos Sánchez Ortiz de Salazar, un médico nacido en Bilbao que desapareció por primera vez en noviembre de 1996, que fue declarado muerto en España hace cinco años y que hace 10 días se identificó como tal cuando lo encontraron en una selvática zona de bosques de la región italiana de Toscana.

Carlos ha vuelto a desaparecer y las preguntas se repiten. ¿Cómo habría logrado sobrevivir tantos años en medio de un bosque de Toscana? ¿Cómo llegó a Italia? ¿Desde hace cuánto está en este país? “Nadie tiene la certeza absoluta de que este misterioso hombre sea Carlos Sánchez Ortiz de Salazar porque no esta aquí para corroborarlo. Pero hay demasiados datos que lo identifican, demasiadas coincidencias”, dice Marco Gasperetti, periodista del diario italiano ‘Il Corriere della Sera’ y uno de los más activos en seguir el caso. De acuerdo con lo que él ha podido averiguar, al menos desde hace cinco años un hombre con acento español vagabundeaba por los pueblos de esa zona de Toscana, “escarbando entre la basura y recogiendo lo que dejaban atrás los numerosos viajeros” que visitan esta turística zona de Italia. 

En las cercanías del sitio donde se encontraba acampando, había plantado “un huerto y construido un sistema para utilizar el agua de la lluvia”

Circunstancia que también confirmó a El Confidencial el abogado Nicodemo Gentile, de la sección regional de Penelope, una asociación italiana que se ocupa de personas desaparecidas y que está llevando adelante la búsqueda de Carlos junto con sus familiares. Otros testigos han relatado que, en las cercanías del sitio donde se encontraba acampando, el hombre había plantado “un pequeño huerto y construido un precario sistema para utilizar el agua de la lluvia”, con el objetivo de sobrevivir en solitario durante largos meses, en especial en el invierno -el cual, sin embargo, no suele ser muy frío en la zona-, cuando los turistas escasean.

Joaquín Amills, el presidente de la organización española Sos Desaparecidos, fue quien puso a los familiares en contacto con la asociación Penelope. Él dice tener pocas dudas sobre las capacidades de supervivencia en situaciones extremas del desaparecido. “Carlos habla cuatro idiomas y tiene una licenciatura en Medicina y otra en Psicología. Es un hombre muy capaz, muy educado y preparado”, asegura Amills, al añadir que el ‘eremita’ nació en Bilbao en 1970 pero residía desde hace varios años en Sevilla, cuando desapareció tras padecer una profunda depresión.

Una historia de novela

Según la reconstrucción que pudo hacer El Confidencial, toda la historia parece digna de una novela. “Todo empezó el pasado 16 de octubre cuando, mientras se encontraban en una zona muy frondosa en vegetación, localizada a más de tres horas de camino del centro urbano más cercano, entre las localidades de Cala Violina (en la costa de Toscana) y las colinas del pueblo de Scarlino, dos buscadores de setas se encontraron con un hombre acampado en el bosque”, relató Gentile. 

“Las pesquisas se pusieron en marcha después de que, preocupados por su estado de salud, las dos personas que lo habían hallado decidieron contactar con la policía”, añadió Gentile, al explicar también que los dos hombres supieron de la nacionalidad de Carlos porque este les mostró un pasaporte español y algunas tarjetas universitarias de los años noventa. Este documento, según Gasperetti, también fue visto por un oficial de la policía forestal, quien constató que estaba caducado.

Carlos, el enigmático ermitaño español que ‘resucitó’ en un bosque de Toscana

Así fue como, a finales de octubre, el caso acabó suscitando la atención de algunos diarios regionales de Toscana y llegó hasta los oídos de Damiano, un voluntario de la asociación Sos Desaparecidos, quien inmediatamente se puso en contacto con Penelope. “Era el 28 de octubre al mediodía cuando me llamaron para decirme que habían encontrado a un ermitaño español en un bosque italiano. Cinco días después supimos su nombre, localizamos a su hermana Olga y la pusimos en contacto con nuestros colegas en Italia”, explica Amills, presidente de Sos Desaparecidos.

En este contexto, el padre y la madre de Carlos -el primero obrero y la segunda ama de casa- y su hermana Olga primero lo identificaron a través de unas fotografías. El viernes viajaron en avión hasta Roma y de ahí en coche hasta Toscana. Hicieron de todo para evitar a la prensa, en el intento de no asustar a Carlos. “Solo queremos abrazarlo, saber que está bien”, dijeron recién llegados a Italia. En la búsqueda, además de miembros de la asociación Penelope, también se involucró el alcalde del diminuto pueblo de Scarlino, Marcello Stella

De momento, el viaje ha sido en vano, ya que nadie ha vuelto a ver a Carlos. En los próximos días -posiblemente este mismo lunes-, los tres familiares regresarán a España.

Uno de los motivos de este fracaso es, con toda probabilidad, que la policía italiana no está participando en la búsqueda. A causa de la legislación italiana sobre la privacidad, arguyen que no pueden buscar a personas perdidas sin tener la certeza de que estas estén efectivamente en paredero desconocido y no se hayan ido por voluntad propia. Justificación que también esgrimen las autoridades españolas en Italia. “El consulado está al tanto de la situación, pero de momento no puede hacer nada. De todas maneras, mañana (por este lunes) investigaremos más sobre este caso”, dijo a este medio Agustín Galán, el consejero de prensa de la embajada de España en Italia. 

Carlos Sánchez se ha borrado del registro español de Personas Desaparecidas, en el que hay 14.000 personas, así como de los archivos de Interpol

Así y todo, este no es el último detalle extraño que ha surgido escarbando en la historia de la desaparición de Carlos. “Es muy raro que su nombre haya desaparecido del registro (español) de personas desaparecidas y de los archivos del Interpol. En España hay 14.000 personas desaparecidas. Por eso, ahora habrá que preguntarse cuántas estarán en esta situación”, se queja Amills, al añadir que la denuncia de desaparición de Carlos fue presentada por sus familiares en 1997.

El Confidencial intentó también contactar con los familiares de Carlos. Sin embargo, a través de terceras personas, comunicaron que no quieren hacer ninguna declaración “por el momento”. 

Fuente: ElConfidencial.com

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