Casillas: soy leyenda (ni topo ni Santo)

El 25 de noviembre de 1997, Iker Casillas estaba en clase de diseño en el Instituto Cañaveral cuando el conserje llamó a la puerta de su clase buscando al ...
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El 25 de noviembre de 1997, Iker Casillas estaba en clase de diseño en el Instituto Cañaveral cuando el conserje llamó a la puerta de su clase buscando al joven de 16 años. El Real Madrid le reclamaba para completar la convocatoria de Champions League en su partido frente al Rosenborg, en Noruega. Al principio, el chaval creía que era una broma, luego vio que aquello iba en serio. Tan en serio como cuando debutó con el primer equipo en San Mamés el 12 de septiembre de 1999 con un empate a dos. Aquella noche Julen Guerrero anotaría el primero de los 750 goles que ha recibido en 16 años con el primer equipo y tras 724 encuentros. Es el portero más importante en la historia del conjunto blanco, el más laureado y el segundo jugador que más veces ha defendido el escudo merengue tras Raúl González. Apodado el Ángel del Madrid y San Iker, Casillas -a sus 34 años- vuela a Oporto con la sensación de que todavía podía haber seguido en el Santiago Bernabéu, aunque se marcha con la conciencia tranquila de haber cumplido sobradamente el sueño cuando a los nueve años pisó por primera vez la Ciudad Deportiva.

Tres Champions League, un Mundial de Clubes, dos Intercontinentales, dos Supercopas de Europa, cinco Ligas, dos Copas del Rey y cuatro Supercopas de España. Además de haber batido -como madridista- el récord de internacionalidades con la Selección y levantar dos Eurocopas y una Copa del Mundo. Sus 19 títulos de blanco y otros 3 con la Roja han ayudado a ensalzar una figura tan icónica como única en toda la historia del Madrid. Nunca antes un portero del Madrid tuvo una repercusión tan grande dentro y fuera de casa. Es el segundo portero más laureado en la historia del club tras Juan Alonso (del Madrid de Di Stefano).

Casillas dando el brazalete a Raúl en la despedida de éste.Casillas dando el brazalete a Raúl en la despedida de éste.

De repente, camisetas de un portero por la grada

Debutando tan joven, supuso una referencia para los aficionados más pequeños hasta el punto de competir con los siempre llamativos goleadores que acaparan normalmente portadas y camisetas. Casillas emergía con fuerza a raíz de sus paradas sobre la línea de gol, en manos a manos o con sus pies. Pero él era “de Móstoles, no un galáctico”.

Casillas tiene algo especial que sólo tiene él”, señalaba el año pasado David de Gea. Comúnmente se llamó la ‘flor’, que empezó a cultivar la noche en la que César se lesionó durante la final de Champions ante el Leverkusen. Casillas estaba donde tenía que estar en cada remate a bocajarro del conjunto alemán. Fue el primer recital en noches importantes de un largo etcétera difícil de redactar (han sido 724 partidos de blanco…). Amén de tandas de penaltis o la final del Mundial con España. (En el siguiente vídeo hay algunos ejemplos).

Casillas: soy leyenda (ni topo ni Santo)

Además de reflejos y sus pies en balones rasos o mano a manos, su mayor virtud es la de haber estado en el sitio adecuado en el momento preciso. Tanto bajo palos como cuando era necesaria la presencia de un portero… aquella vez en Glasgow o en la Selección cuando Cañizares se lesionó antes de partir a Corea y Japón en un accidente doméstico. Ahí estaba Iker y, desde entonces, no ha vuelto a soltar la portería ‘roja’. Todo ello ha servido para tapar su principal carencia: los balones por alto

“Ni soy santo ni soy el topo

Para una parte de la afición madridista, aquella que le pitaba desde hace dos años, quizás junto a su ‘expediente’ en la memoria guarde un borrón, el que se le colocó durante la época de Jose Mourinho -cuando recibió la famosa patada de Arbeloa– y que aun coletea. Esta es la respuesta que dio este año en los micrófonos de la Cope: “Cuando vuelves de la lesión todo es mierda y tú eres la oveja negra. Ni soy santo ni soy el topo. Yo soy Iker Casillas, y me limito a intentar a estar cada fin de semana en la portería del Madrid para intentar ganar títulos y porque ese es mi trampolín para la Selección. He estado jodido y algún día se me han saltado las lágrimas. Me sentí triste, dolido. Se sufre, se pasa mal”. Con la llegada de Mou cambió su situación, teniendo un respiro en 2014 con Carlo Ancelotti, a pesar del ‘susto’ de la final de Champions ante el Atlético.

En los últimos días, Casillas tampoco ha disfrutado como hubiera querido en las vacaciones. Estaba algo molesto con la directiva del club en su presión para que se marchara. Y dio su brazo a torcer, muy a su pesar, aunque queriendo que se le respetara hasta la última peseta de su contrato. “Si tiene ese sueldo es porque se le valoró por lo que hizo en temporadas pasadas. A mí Koeman me dijo: ‘Búscate un equipo’. Yo le respondí: “Ahora cobro muy bien para lo que valgo”. No es sencillo para Íker encontrar un buen acomodo”. Hace unos días, Santi Cañizares explicó mejor que nadie la situación.

16 años en el primer equipo, un cuarto de siglo en total sudando junto a un escudo del Real Madrid (ni Raúl). A estas horas Casillas se erige ya como una figura irreemplazable que ha dejado el listón a la altura de ese larguero que tanto le gusta saludar cada vez que salta al terreno de juego o cuando le ayuda a que el rival no le marcara.

Un Zamora, muchas distinciones

Tiene un único trofeo Zamora (2008), pero ha estado en seis ocasiones nominado a Balón de Oro, las mismas veces que ha estado en el once inicial de la UEFA, una más que para el once ideal de la FIFA, distinciones que -sabiendo que sólo hay un portero por equipo- se le declara indirectamente durante esos años como mejor meta para tales organismos. Además, fue Guante de Oro en el Mundial de 2010 y el mejor portero en la Eurocopa de 2008 y 2012. En su casa tiene la Medalla de Oro por la Real Orden del Mérito Deportivo y también un Príncipe de Asturias que recogió junto a su amigo Xavi, a quien ha llamado cuando ha creído conveniente por el bien de la Selección y por el de su club, pensandomás allá del corto plazo. Del Madrid y la Liga se marcha con el récord de victorias en esta competición y también con la cifra de 150 partidos en Champions (nadie ha disputado tantos) que podrá seguir engrosando con el escudo de los Dragones.

El 9 de julio de 2015 abandona el Santiago Bernabéu para seguir ampliando su historial con el equipo de los Dragones. Como cada leyenda futbolística que abandona su equipo, deja la puerta abierta por si algún día desea regresar a su casa y, de alguna manera diferente a la de ahora, seguir representándola. El 23 de mayo, en su estadio, jugó su último partido con la camiseta del Real Madrid. Se despidió con victoria –7-3 ante el Getafe- y significó el adiós de un mito. Por cierto, se marchó entre aplausos. 

Fuente: ElConfidencial – Deportes

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