Cientos de miles protestan en Francia contra una reforma laboral “a la española”

El mes de marzo acaba en Francia con una huelga general. Durante todo el mes se ha registrado una gran movilización en las calles. ¿El motivo? La conocida como ley del trabajo o ley ‘El Khomri’, por el nombre de la ministra del ramo. Una reforma laboral que llega tras años de presiones de organizaciones internacionales como la Comisión Europea para realizar un ajuste en la legislación laboral similar al de otros países europeos. Una ley inspirada en la reforma laboral de España.

La huelga supuso numerosas retenciones de tráfico y una reducción de la frecuencia de los transportes públicos. La Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses ha estimado que el 24,2% de los ferroviarios la secundaron y la autoridad de aviación civil pidió anular el 20% de los vuelos previstos al aeropuerto parisino de Orly. Uno de cada cuatro trenes de alta velocidad no circuló este jueves. En el sector privado, el seguimiento de la huelga fue muy escaso. La emblemática Torre Eiffel y el palacio de Versalles permanecieroncerrados durante todo el día. Los estudiantes bloquearon el acceso a 176 institutos en toda Francia, según el ministerio de Educación. Además, numerosas facultades universitarias también amanecieron con sus entradas bloqueados por mobiliario urbano.

Los votantes del Frente Nacional, con un 83%, son los más reacios a esta reforma, seguidos por los de izquierda (70%)1.200.000 personas salieron a la calle a protestar contra la ley del trabajo, según los sindicatos convocantes Confederación General del Trabajo (CGT) y Fuerza Obrera (FO). Las autoridades lo reducen a 390.000. La jornada previa de oposición a la reforma del 9 de marzo movilizó a 450.000 manifestantes según los sindicatos, 224.000 según la policía. Ambos sindicatos han anunciado nuevas movilizaciones y huelgas el 5 y 9 de abril y “hasta la retirada del texto”. La huelga está convocada por cuatro sindicatos interprofesionales y tres organizaciones estudiantiles.

En París, entre 26.000 y 28.000 manifestantes, según la policía, se manifestaron en París bajo una constante lluvia. Uno de ellos es un estudiante Erasmus español de 20 años. Se opone a la ley porque está en contra de la reforma realizada en España. “El primer ministro Manuel Valls ha dicho que se inspira en la española, y es todavía más grave porque lo hace un Gobierno socialdemócrata que llegó al poder con un discurso contra las élites financieras y está haciendo todo lo contrario”, opina José.

Sindicatos franceses durante una protesta contra la reforma laboral, en Niza (Reuters).Sindicatos franceses durante una protesta contra la reforma laboral, en Niza (Reuters).

La nueva ley incluye el despido por reducción de beneficios sin entrar en pérdidas; las bajas laborales por enfermedad dependerán exclusivamente de los convenios colectivos y dejarán de estar garantizadas por ley. Las indemnizaciones por despido improcedente también se reducen: pasarán de un mínimo de 12 meses de salario a 6 meses y únicamente si el trabajador llevaba al menos dos años en la empresa. Khalil, es un estudiante del Sciences Po, una prestigiosa facultad de Ciencias Políticas. Asegura que la reforma va a “precarizar a los jóvenes que vayan a entrar en el mercado de trabajo y va a cambiar muy violentamente la relación entre empresario y trabajador”.  

Varias de las manifestaciones convocadas han acabado con enfrentamientos entre pequeños grupos de manifestantes y la policía antidisturbios. En París se lanzaron bolas de pintura y bengalas contra los agentes y se rompieron marquesinas de autobús o de sucursales bancarias. Escenas similares se vivieron en Toulouse, Nantes, Rennes o Marsella, entre otras ciudades.

Enfrentamientos entre manifestantes y la policía durante las protestas en París (Reuters).Enfrentamientos entre manifestantes y la policía durante las protestas en París (Reuters).

Los cambios no reducen el rechazo

La reforma se enmarca en el ‘gran plan’ de Hollande contra el paro, que alcanza el 25% entre menores de 25 años. La reforma, en opinión de la ministra El Khomri, propone “a la vez nuevas flexibilidades a las empresas para mejorar la competitividad de nuestra economía y nuevas protecciones, nuevos derechos para los asalariados”. En  cambio, el CGT asegura que “ofrece una libertad total a la patronal y supondría un retroceso histórico de derechos para los trabajadores”.

Debido a la oposición en las calles en contra del proyecto, el pasado 24 de marzo el Consejo de Ministros francés aprobó una versión modificada respecto al borrador inicial. Algunas de las medidas más duras finalmente retiradas incluían no garantizar la baja por muerte de un familiar cercano o aumentar de 12 a 16 el número de semanas consecutivas con 44 horas de trabajo. Durante los meses de abril y mayo será debatida en la Asamblea nacional y el Senado.

Un sondeo realizado tras la modificación de la ley original muestra que el 71% de los franceses sigue estando en contra. Los votantes del Frente Nacional, con un 83%, son los más reacios a esta reforma, seguidos por los de izquierda (70%). Pese a los numerosos guiños realizado por el Gobierno socialista como un anuncio de una ligera subida de sueldo a los funcionarios, su popularidad está por los suelos.

Cientos de miles protestan en Francia contra una reforma laboral “a la española”

La reforma aplaudida inicialmente por la patronal y Les Républicains, el partido de Nicolas Sarkozy, ha sido criticada por sus anteriores defensores tras los cambios introducidos en el proyecto de ley. Les Républicains considera que la ley del trabajo ha quedado “desmantelada” tras los últimos cambios y “va a creer más rigidez para las empresas francesas y no va a introducir flexibilidad”. En cambio, ha logrado que la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT), el primer sindicato por número de afiliados, deje de oponerse de lleno a la ley.

El proyecto del Gobierno de François Hollande también ha creado una nueva brecha en su partido. Diez parlamentarios socialistas ‘rebeldes’ han redactado un contraproyecto de reforma laboral que aumentaría las cotizaciones de las empresas destinadas a financiar el desempleo en función de la cantidad de personas que despidan y reforzar las sanciones administrativas para castigar a las compañías que abusen del trabajo precario, entre otras medidas. El Movimiento de Jóvenes Socialistas, organización autónoma del Partido Socialista, también se opone a la ley del trabajo.

Fuente: ElConfidencial.com