Claves de un divorcio: calendario europeo para gestionar el Brexit

17.06.2016 – 05:00 H. Nadie sabe a día de hoy cómo se gestionaría la salida del Reino Unido del bloque comunitario. Ni siquiera David Cameron. Pero, tras ...

17.06.201605:00 H.

Nadie sabe a día de hoy cómo se gestionaría la salida del Reino Unido del bloque comunitario. Ni siquiera David Cameron. Pero, tras hablar con distintos expertos, a continuación se explica el hipotético calendario que podrían seguir Londres y Bruselas.

Primeras horas del viernes 24 de junio

Las urnas apuestan por el Brexit. Un David Cameron destrozado, con un liderazgo que ya solo sería cuestión de horas, no tendrá más remedio que hacer una declaración a las puertas de Downing Street asegurando que respetará el mandato del pueblo británico. Los británicos jubilados en la costa del sol española comienzan a preocuparse por su acceso a la sanidad.

Mientras el Ministerio del Tesoro, el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo intentan lanzar un mensaje común para afrontar el caos en los mercados –nada evitará un ‘viernes negro’-, la clase política europea, aún en ‘shock’, comienza a debatir un divorcio sin precedentes. Pese a que la cumbre europea está convocada para el 28 y 29 de junio, no se descarta una reunión de emergencia durante el fin de semana. Jean-Claude Juncker tiene cara de pocos amigos. Ya había advertido al Reino Unido de que los desertores no son recibidos con los brazos abiertos.

Fin de semana 24-26 junio

Mientras los jóvenes británicos se divierten en el festival de Glastonbury y los aficionados viajan hasta Francia para la Eurocopa, funcionarios y políticos de Londres y Bruselas no han pegado ojo. Los resultados del referéndum no activan automáticamente el artículo 50 del Tratado de Lisboa. Es necesaria la notificación formal del Ejecutivo británico. Los asesores de Downing Street consideran que habría que esperar seis semanas para preparar todos los retos que hay que afrontar. Son conscientes de que una vez se active la notificación, las negociaciones -en las que Londres no tendrá ni voz ni voto- no podrán extenderse más de dos años, a menos que el resto de Estados miembros quieran ampliar el plazo oficial. Se baraja también la posibilidad de que, durante estos 24 meses, Reino Unido podría en algún momento dar marcha atrás en el hipotético caso de que el trato ofrecido por Bruselas sea muy pobre. Ningún artículo en el Tratado de Lisboa impediría que Londres convocara otro plebiscito.

Semana 27 junio-3 julio 

La cumbre europea del 28 y 29 estará dominada por la ‘autopreservación’. Con los mercados en crisis y los euroescépticos en toda Europa envalentonados, se querrá emitir una declaración conjunta, posiblemente dibujando una Europa más integrada. Pero surgirán las primeras divisiones. Los países con fuertes lazos con el Reino Unido, como Malta, Chipre y Polonia, están preocupados. Eslovaquia, que ejercerá la presidencia del Consejo en la segunda mitad de 2016, se negará a ver la retirada británica. Pero todos coincidirán en dejar fuera sentimentalismos y tratar el divorcio con dureza y pragmatismo, para evitar un contagio de referendos en el Viejo Continente. El eje franco-alemán, frente a los desafíos de sus propios euroescépticos en las elecciones de 2017, exigirán acción con la mayor inmediatez. Pedirán su opinión a Londres sobre cómo quiere que sea su futura relación con el bloque. La clave será si los británicos quieren seguir en el mercado común permitiendo la libre circulación de personas. Tras la cumbre, Reino Unido podrá verse ya excluido de las reuniones.

Una mujer hace campaña a favor de la permanencia del Reino Unido en la UE en Londres, el 20 de mayo de 2016. (Reuters)Una mujer hace campaña a favor de la permanencia del Reino Unido en la UE en Londres, el 20 de mayo de 2016. (Reuters)

Semana 4-10 julio 

Existen dos posibilidades con el ‘premier’ David Cameron, en caso de que todavía siga en su puesto. Puede dimitir o, consciente de que es ya un cadáver político, puede estar al frente de las negociaciones hasta otoño, precisamente para no quemar a nadie dentro del Partido Conservador de cara a las generales de 2020, cita a la que ya había dicho no iba a presentarse como candidato. Uno de sus naturales sucesores era George Osborne, ministro de Economía, pero durante la campaña del referéndum ha quedado tan dañado que los ‘tories’ euroescépticos no le ofrecen ninguna posibilidad. El peso en el partido lo llevarán el ministro de Justicia, Michael Gove, y el exalcalde de Londres Boris Jonson, al que, pese a su popularidad, muchos todavía no acaban de ver como primer ministro.

10-31 julio 

Los 450 diputados pro-Europa, de los 650 que hay en la Cámara de los Comunes, acuerdan que es mejor esperar hasta otoño para activar el artículo 50. Consideran que hay que dar tiempo a la UE para que admita que va en su propio interés mantener una estrecha relación comercial con el Reino Unido. Está todavía en el aire, sin embargo, la libre circulación de los ciudadanos comunitarios.

Otoño de 2016

Se activa el artículo 50 del tratado europeo. Comienza oficialmente el Brexit. Reino Unido deberá renegociar 80.000 páginas de acuerdos de la UE, decidir cuál mantiene y cuán deroga. Nadie sabe cuánto puede durar este proceso. En el caso de Groenlandia, uno de los territorios de ultramar de Dinamarca con una población de 55.000 habitantes, las negociaciones duraron dos años. Reino Unido, sin embargo, es (bueno, era) la segunda economía de la UE. Los euroescépticos aseguran que la agricultura o pesca son sectores “relativamente fáciles de negociar”. Aunque el 60% de las exportaciones de alimentos y bebidas del Reino Unido va a la UE y el 60% del pescado también. Bruselas y Noruega pasaron cuatro meses negociando un acuerdo de pesca para 40 poblaciones. En Reino Unido, hay 140.

Invierno de 2016-2017

Tienen lugar la primera parte de las negociaciones para discutir un nuevo presupuesto de la UE ya sin su segundo contribuyente, derechos recíprocos entre comunitarios y británicos, pensiones de funcionarios británicos que trabajan en la UE, reubicación de las agencias de la UE con sede en el Reino Unido. Para una segunda fase de negociaciones, quedan problemas como futuras relaciones comerciales, incluidas las tarifas, que es probable que se traten por separado.

Un trabajador, en la oficina del grupo proBrexit Leave.eu, en Londres. (Reuters)Un trabajador, en la oficina del grupo proBrexit Leave.eu, en Londres. (Reuters)

2017

Las negociaciones están siendo más complicadas de lo que habían vaticinado los euroescépticos. Su optimismo sobre un nuevo acuerdo comercial era infundado. Al fin y al cabo, el 44% de las exportaciones del Reino Unido va a la UE, frente al 8% extracomunitarias. El acuerdo comercial sobre los servicios financieros también está atascado. Irlanda, mientras, aprovecha la oportunidad de acabar con el dominio de la City para atraer negocios con su atractivo impuesto de sociedades. Londres ve también dificultades para cerrar el acuerdo comercial deseado con China.

La Cámara de los Comunes estudia qué modelo sería el más apropiado para seguir a partir de ahora. Noruega, Islandia y Liechtenstein son miembros del Espacio Económico Europeo (asumen la libre circulación de personas). Suiza, sin embargo, tiene acuerdos bilaterales. Si finalmente Reino Unido no forma parte del mercado único, deberá negociar con el resto de Europa bajo normas de la Organización Mundial del Comercio. En ese caso, tendrá que decidir cuáles de los 6.987 reglamentos directamente aplicables de la UE tendrían que ser reemplazados por la ley británica.

Finales de 2017-2018

Las elecciones francesas y alemanas habrán terminado. Los partidos euroescépticos, posiblemente, habrán sufrido en las urnas a causa de todas las dificultades que está atravesando Reino Unido tras el Brexit. Los inconvenientes de la vida fuera de la UE han quedado claros para los votantes de Francia y Alemania. Pero imaginemos un resultado aún más inverosímil. Reino Unido finalmente abandona el bloque y comienza una relación comercial con Europa bajo las normas de la Organización Mundial del Comercio. Se sienta de nuevo en la mesa de negociaciones comerciales, pero esta vez ya como invitado, no como país miembro. Apenas le quedan aliados. Londres se da cuenta de que tardó 12 años en entrar en la UE y que el tiempo para salir completamente del bloque podría ser, en la práctica, muy similar.

Fuente: ElConfidencial.com