Clinton y la brecha con los 'chicos' de Sanders: ¿Logrará unificar al partido?

08.06.2016 – 05:00 H. Después de un año de campaña, 10 debates, 27 jornadas electorales, centenares de anuncios y 212 millones de dólares gastados, Hillary ...
publicado por
ElConfidencial Noticias avatar photo
hace karma
0

08.06.201605:00 H.

Después de un año de campaña, 10 debates, 27 jornadas electorales, centenares de anuncios y 212 millones de dólares gastados, Hillary Clinton ya tiene asegurada la nominación demócrata a la presidencia de Estados Unidos. La cita de California, el estado más rico y poblado y con más delegados (415), y en otros cinco estados (Nueva Jersey, Nuevo México, Montana y las Dakotas), han hecho que Clinton salga de la tabla en número de delegados.

Dado que la aspirante ya contaba este lunes con los delegados necesarios, gracias al apoyo de otros veinte superdelegados, la gran pregunta no era si cerraría o no su candidatura (que tiene que ser oficializada en la convención demócrata de finales de julio), sino qué ocurrirá con un Partido Demócrata magullado por una brecha generacional e ideológica inesperada.

El siguiente obstáculo en el camino de Clinton es su propio análisis. La gran incógnita es qué estrategia usará para vencer al político, o antipolítico, más votado en la historia de las primarias republicanas: TrumpLa “candidata inevitable” aún tiene que calmar al torbellino que le hostiga por la izquierda. El senador de Vermont, el socialista Bernie Sanders, de 74 años, ha plantado batalla durante un año. Su mensaje contra la desigualdad ha galvanizado a la juventud demócrata; bastaba con acercarse a uno de sus mítines masivos en estadios o parques públicos para comprobar de primera mano las estadísticas: el 71% de los votantes jóvenes, atenazados por la precariedad y la deuda estudiantil, le han dado su apoyo en las primarias. Sanders ha logrado más votos jóvenes que Hillary Clinton y Donald Trump juntos y dice que peleará hasta la convención de julio.

A estas alturas hace ocho años, Hillary Clinton reconoció su derrota frente el senador Barack Obama. La distancia entre ambos (en torno a 100 delegados y 100 superdelegados) era menor que la que separa a Clinton y a Sanders (300 y 500, y 3,5 millones de votos de diferencia), pero el socialista ha repetido en los últimos días que no está dispuesto a tirar la toalla.

Oficialmente, intentará convencer a los superdelegados (figuras del partido que pueden votar a quien quieran, a diferencia de los delegados, sujetos al voto popular) para que se cambien de bando: que renuncien a apoyar a Clinton y le apoyen a él. Dice que, según las encuestas, él tiene más posibilidades que Hillary Clinton de vencer a Donald Trump en noviembre. Hasta ahora ninguno de los superdelegados ha cambiado de opinión.

Una votante de Clinton durante un mitin en Nueva York, el 19 de abril de 2016 (Reuters).Una votante de Clinton durante un mitin en Nueva York, el 19 de abril de 2016 (Reuters).

Extraoficialmente, el objetivo del senador podría ser utilizar el peso ganado en campaña para empujar el partido hacia la izquierda. “Bernie Sanders quiere cambiar el Partido Demócrata”, dice a El Confidencial Brian Arbour, profesor asociado de Ciencias Políticas en la universidad CUNY de Nueva York. “Cuanto más peso tenga en el partido para capitanear una plataforma, más receptivo estará el partido a sus ideas en el futuro. Podría pasar que un grupo de jóvenes políticos demócratas comiencen a adoptar y a pelear por los asuntos que Bernie ha defendido; hay votantes ahí fuera que respaldan sus ideas”.

Sanders también ha declarado que desea transformar las reglas de la convención demócrata para facilitar la elección de un independiente, por ejemplo eliminando los superdelegados. De momento ha conseguido que el partido acepte en su plataforma a varios seguidores suyos.

El presidente de EEUU, Barack Obama, que llamó este domingo a Sanders, podría oficializar hoy mismo su respaldo a Hillary Clinton. El comandante en jefe parece deseoso de volver al ruedo político, donde ya ha lanzado algunos dardos en las últimas semanas. Según los medios americanos, Obama está dispuesto a gestionar una tregua entre Clinton y el senador para unificar el partido de cara a noviembre.

El siguiente obstáculo en el camino de Hillary Clinton es otro fenómeno inesperado, otra rareza política de 2016, que ha obligado a un comentarista a comerse, literalmente, su propio análisis. La gran incógnita es qué estrategia usará Clinton para vencer al político, o antipolítico, más votado en la historia de las primarias republicanas: Donald Trump.

Fuente: ElConfidencial.com