Cómo Trump cambiará Oriente Medio: todo similar… excepto Israel

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14.02.201705:00 H. – Actualizado: 10 H.

Desde que el ‘huracán Trump irrumpió en la Casa Blanca amenaza con desatar tempestades a nivel mundial. En pocas áreas el temor es tan intenso como en Oriente Medio, donde se debate hasta qué punto puede causar estragos el impacto del nuevo presidente de EEUU, que este miércoles se reunirá en Washington con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para consensuar una línea política respecto a Irán y los palestinos. Cuatro expertos y analistas de la región analizan para El Confidencial las posibles decisiones en política exterior que adoptará la Administración Trump.

El expresidente Barak Obama dejó a su sucesor un legado de guerras abiertas en Libia, Siria, Irak y Yemen. Por mucho que Trump reiterase en su toma de posesión su visión proteccionista, abanderando el lema ‘America First’, el presidente no tendrá más remedio que comprometer a su Gobierno en los intentos por ‘resolver’ las numerosas crisis de Oriente Medio.

“Ni Bush ni Obama lo lograron”

“La realidad a menudo se impone a los mejores planes. En el año 2000, George W. Bush proclamó que su Administración se concentraría en los asuntos internos, y en 2008 Barack Obama anunció que iba a liberar a Estados Unidos de sus guerras en Oriente. No funcionó en ninguno de los dos casos, por lo que es probable que Donald Trump tenga una experiencia similar”, asegura a El Confidencial Basil Hadad, analista invitado del International Crisis Group (ICG). “Trump quiere ver a EEUU involucrado en menos conflictos internacionales; quiere que premie la estabilidad nacional mediante un férreo control de seguridad. Y que cuando Estados Unidos se involucre en un conflicto, deba utilizar una fuerza abrumadora, sin tener que considerar debidamente las dimensiones políticas del conflicto armado”.

“Esta agenda no es del todo negativa, al menos respecto al primer objetivo de lograr una menor participación en las guerras extranjeras”, matiza el analista, antes de insistir en que “la sabiduría convencional dice que los presidentes de EEUU dirigen un gran barco cuyo rumbo puede girar algunos grados hacia un lado u otro, pero cuya dirección general no puede cambiar radicalmente”.

“Será difícil ver un cambio significativo”

Shivan Fazil, experto del Middle East Research Institute (MERI), cree que, como indicó Trump durante el curso de la campaña electoral y en su discurso inaugural, “perseguirá políticas exteriores más conservadoras y orientadas hacia la seguridad interior, ponderando los intereses estadounidenses en Oriente Medio. Esto podría conducir a la reducción del papel de EEUU en la región”.

En su opinión, Trumpse aferrará a los aliados más convencionales que Estados Unidos tiene en Oriente Medio, a pesar de las críticas habitualmente dirigidas contra EEUU, que a menudo mantiene estas relaciones a costa de pasar por alto los derechos humanos y las violaciones de los derechos de las mujeres, étnicas y religiosas”, declara a este diario. A Fazil, al igual que Hadad, le parecería “muy difícil ver un cambio significativo” en la política estadounidense en Oriente Medio.

Un peregrino reza en Mount Al-Noor antes de la peregrinación a la Meca, en Arabia Saudí. (Reuters)Un peregrino reza en Mount Al-Noor antes de la peregrinación a la Meca, en Arabia Saudí. (Reuters)

“No aportará soluciones, creará más problemas”

Por el contrario, Azmi Ashour, editor jefe de ‘Democracy Review’, del centro de estudios políticos y estratégicos Al Ahram, no comparte la opinión de los anteriores analistas. Según Ashour, en general la política exterior de EEUU cambiará con la Administración Trump, un cambió que se verá afectado “más por su personalidad que por las instituciones políticas”. “Trump acometerá un gran cambio en la política exterior americana, no solo en Oriente Medio sino también en el resto del mundo. El principal aspecto de esta política es la creación de problemas en lugar de encontrar soluciones”, advierte el analista egipcio.

En cambio, Bassan Lahoud, profesor de la Universidad Libanesa Americana (LAU), expone una visión más cercana a los otros primeros entrevistados. A su juicio, la política estadounidense “siempre ha tenido sus intereses en Oriente Medio, por lo que el cambio de presidente no afecta mucho a esta política. Creo que Trump podría hacer pequeños cambios, pero aun así no es una decisión de un solo hombre”.

Fareed Zakaria. Nueva York

Trump parece aún más radical en política exterior que en la interior. Está poniendo en práctica ideas que apartarán a Estados Unidos del centro de un sistema internacional basado en las normas

En general, los expertos vaticinan pocos cambios reales sobre el terreno en la política de Trump respecto a Oriente Medio. Con ello, se refieren a que Estados Unidos, no el presidente Trump, tiene un compromiso con Irak, lidera la coalición internacional contra el Estado Islámico en Siria, Irak y Libia, no dejará de apoyar a su viejo aliado saudí en Yemen y no podrá romper fácilmente con un ‘hito’ de la diplomacia norteamericana como es el acuerdo nuclear iraní. Estas son las opiniones de los analistas sobre los asuntos más relevantes de la región.

Israel y los palestinos

Sobre el conflicto entre Israel y los palestinos, Hadad opina que “los intentos del exsecretario de Estado John Kerry de negociar el estatus final fallaron, la situación en Gaza es peor que nunca y, a pesar de la crítica de Estados Unidos a Israel, la construcción de asentamientos se ha expandido significativamente durante los últimos ocho años”. Si bien el tono de Trump será diferente al de su predecesor, “no hay perspectivas de que se vayan a revertir estas tendencias negativas o un avance inminente a un acuerdo de dos estados en el horizonte”, agrega.

Fazil insiste en que el único cambio significativo en la política de EEUU en Oriente Medio es su posición hacia el conflicto con los palestinos, en el que Trump, opina, se inclinará más hacia Israel. “A diferencia de su predecesor, no veremos un enfoque equilibrado o una política de palo y zanahoria. Estas políticas se cambiarán con su asesor de Seguridad Nacional, Michael T. Flynn, y su secretario de Estado, Rex Tillerson”.

Para Lahoud, existe un nuevo factor en Oriente Medio: el regreso de “la guerra fría” con la Rusia del presidente Putin. “Sin duda, limitará cualquier cambio de esta Administración, incluso si pensamos que habrá una comunicación entre los dos presidentes. Pero una cosa es segura, Israel será una prioridad para el Gobierno de Trump”.

Azmi, por su parte, resume: “La Administración Trump dependerá de Israel como antes [durante el mandato de Bush] en su política en Oriente Medio”.

Un hombre fotografía un cartel que felicita a Trump por su victoria, en Jerusalén, el 20 de enero de 2017. (Reuters)Un hombre fotografía un cartel que felicita a Trump por su victoria, en Jerusalén, el 20 de enero de 2017. (Reuters)

Las guerras en Siria e Irak

Sobre Siria, Hadad resalta que Trump ha dicho que trabajará conjuntamente con Rusia para luchar contra el Estado Islámico, lo que implicará, a su juicio, “allanarle el camino al régimen de Al Asad”. Sin embargo, que el presidente sirio vaya a mantenerse en el poder es un hecho incuestionable desde hace tiempo. Tras cinco años de fracasos en las negociaciones de paz, treguas incumplidas y medio millón de muertos, Alepo ha sido destruida y los rebeldes respaldados por Occidente han perdido cualquier relevancia política.

Respecto a Irak, donde el ejército estadounidense “ha sido una herramienta principal en la preparación de la campaña de Mosul mediante el intercambio de roles entre las fuerzas antagónicas [suníes y chiíes], cualquier desviación de la política de Obama llevará a la destrucción de las zonas suníes, sin forma alguna de poder reintegrarlas de nuevo al Estado iraquí”, advierte Hadad, quien asegura que solo es cuestión de tiempo que reaparezca una nueva generación del Estado Islámico.

Azmi considera que si Trump se alía con Rusia y deja que el régimen de Damasco siga ganando fuerza, “Irán estará entre los mayores beneficiarios”En la lucha más amplia contra grupos terroristas como Al Qaeda o el ISIS, Trump “podría relajar las reglas de focalización, y eso podría tener consecuencias dolorosas. Pero no hay que olvidar que el propio Obama amplió enormemente el uso de los drones contra el llamado terrorismo islámico radical, y ha matado a muchos musulmanes”, matiza Hadad.

Siria e Irak “siguen siendo —para Fazil— los mayores retos de la nueva Administración estadounidense en Oriente Medio. Irak exige la presencia de Estados Unidos para la estabilización post-ISIS y los acuerdos políticos irán de la mano con el acuerdo militar en la lucha para liberar los territorios iraquíes del ISIS. En Siria, la inacción de Estados Unidos condujo a reducir su rol diplomático en las actuales negociaciones de paz, lideradas principalmente por Rusia y Turquía. Sin embargo, creo que dada la posición de Trump hacia Rusia, y particularmente la de su secretario de Estado [Rex Tillerson], Estados Unidos todavía puede jugar un papel relevante en los próximos años”.

Lahoud considera que los principales retos de la Administración Trump en la región serán “poner fin a la guerra en los diferentes países en conflicto y eliminar las diferentes facciones terroristas que se están convirtiendo en una amenaza para el mundo occidental, especialmente en EEUU. Por supuesto, se implementará una nueva división política internacional de los diferentes estados de Oriente Medio, dividida por Estados Unidos y Rusia, y una división de esos estados en estados más pequeños y confesionales, y creo que esto tomará un mínimo de cuatro años [el mandato de Trump]”.

¿Qué pasará con Irán?

Qué pasará ahora con el acuerdo nuclear iraní (forjado por la Administración Obama) es una de las cuestiones que mantienen en vilo a diplomáticos occidentales y expertos. Azmi considera que si Trump se alía con Rusia y deja que el régimen de Damasco siga ganando fuerza en Siria, “Irán estará entre los mayores beneficiarios”. “Y no creo que Trump quiera ponerle las cosas fáciles al régimen iraní”, puntualiza.

Hadad considera que sería relativamente fácil acabar con el acuerdo nuclear de Irán, “bien repudiándolo abiertamente o condenándolo a una muerte lenta con mil cortes”. “Si Trump lo hiciera, podría tener la esperanza de reajustar la relación de Estados Unidos con el Golfo, que se ha enfurecido por la apertura del Gobierno de Obama hacia Irán. Pero incluso así, algunos de los asesores del presidente ya le están diciendo que si el acuerdo nuclear se desentraña de forma equivocada, verá que el ‘establishment’ estadounidense se debilita en lugar de fortalecerse”.

Por el contrario, Fazil opina que “el acuerdo nuclear de Irán es difícil de derogar porque es un acuerdo multilateral y requiere un enorme capital político y esfuerzo diplomático para convencer al resto de los actores involucrados en el acuerdo”. Azmi advierte por su parte de que “su ideología construida sobre el odio hacia los musulmanes será utilizada para detener también el acuerdo nuclear iraní. Esto llevará a más problemas con los países árabes, a los que intentará dividir y trabajará para disuadirlos de Irán. Esta política radical también incluirá a los estados del Golfo y especialmente a Arabia Saudí”, sostiene el analista egipcio.

Fuente: ElConfidencial.com