Con Syriza y dentro de la UE: esto es lo que sigue queriendo el pueblo griego

Pocas veces en Europa el recuento de la Policía del número de asistentes a una manifestación izquierdista coincide con el de los organizadores. Alrededor ...

Pocas veces en Europa el recuento de la Policía del número de asistentes a una manifestación izquierdista coincide con el de los organizadores. Alrededor de 7.000 personas contaron ambos en la manifestación antiausteridad del miércoles en Atenas.

Sin embargo, un vistazo rápido era suficiente para darse cuenta de que eran claramente muchas menos, aunque no por ello menos relevantes. Se puede afirmar que unos cuantos miles, que se hicieron sin duda notar con música a todo volumen –donde no faltó en repetidas ocasiones la partisana ‘Bella Ciao’– y pancartas de diverso pelaje con un único leitmotiv común: apoyar al Gobierno de Alexis Tsipras. Y a partir de ahí, casi tantas opiniones como pancartas, al modo de los diversos representantes del partido gobernante, Syriza, que muchas veces divergen radicalmente.

Los asistentes frente al Parlamento en la calurosa noche ateniense coincidían en que la austeridad debe terminar, pero no en el cómo. Presentes desde los que apoyan la salida del euro –una postura creciente dentro del partido, algunas estimaciones ya apuntan al 58% de los miembros de la formación y los que de ninguna manera quieren perder la moneda única. “Pedimos a los europeos que respeten nuestros deseos y vidas, porque nos hemos empobrecido y nuestros hijos han emigrado”, comentaba a El Confidencial una mujer de mediana edad; “es injusto para Grecia”. Un poco más adelante otro hombre se mostraba más optimista: “Creo que habrá un acuerdo al final, pero son los acreedores los que deben dar un paso atrás, no nosotros”.

Asistentes a la manifestación en apoyo al Gobierno de Syriza celebrada en Atenas (Reuters).Asistentes a la manifestación en apoyo al Gobierno de Syriza celebrada en Atenas (Reuters).

Los sacrificios que Bruselas no ve

Muchos griegos opinan que los sacrificios que han hecho desde que comenzó la crisis los han puesto contra la pared, como explicaba a este diario otro hombre más joven: “Estas son las líneas rojas, que no nos quiten las pensiones, que no cambien la ley laboral, las pensiones complementarias o que no nos las reduzcan; sí a la educación y a la sanidad. Esas son las líneas rojas. Simple, no pedimos palacios, sólo queremos vivir con dignidad”.

Como él, la opinión pública, mayoritariamente la clase media, cree que en Bruselas no son conscientes de la bajada de la calidad en los servicios públicos o en su poder adquisitivo. “El Gobierno debe defender el derecho del ciudadano normal a tener un salario digno para tener una vida decente”, decía un joven con una pancarta contra los recortes, “y no solamente las sobras. Esto quiere decir que lo que pedimos no es demasiado, sólo lo normal, lo que quiere todo el mundo”.

Estas son las líneas rojas: que no nos quiten las pensiones, que no cambien la ley laboral

“Con el dracma estaríamos mejor”

Claro que algunos no tienen tanto talante. Un sondeo de la cadena Mega revelaba a principios de esta semana que el 56% de los griegos piensa que la falta de acuerdo es culpa de los acreedores, mientras que el 38% cree que es culpa del Gobierno. Además, aseguraba que la mayoría, el 54%, está a favor de la estrategia de Syriza en las negociaciones mientras que sólo el 43% en contra. Respaldo todavía mayoritario y rabia contra la troika. 

“Quiero mandarle un mensaje a los acreedores”, decía otro manifestante, un hombre en la cincuentena, “nuestra vida no les pertenece. Nos pertenece a nosotros. Lo que han hecho los acreedores no tiene precedente, es peor que la ocupación alemana de Hitler. Tenemos que estar unidos para abolir las medidas de austeridad, cinco años en los que han destrozado nuestras esperanzas y nuestros sueños, especialmente de los jóvenes”. 

Un manifestante sostiene una pancarta durante una manifestación en Atenas en apoyo de Syriza (Reuters).Un manifestante sostiene una pancarta durante una manifestación en Atenas en apoyo de Syriza (Reuters).

Otro, más beligerante, comentaba al pasar: “Estamos en una cárcel. Si salimos del euro, viviremos mejores tiempos”. Un joven apoyaba esta opinión: “Si volvemos al dracma, las cosas irán mejor. No digo que lo que ha empezado acabará, pero con nuestra moneda, como Gran Bretaña, Suiza o Rusia, estaríamos mejor”.

Lo que nos tratan de imponer”, concluía otra mujer, “es algo que no hemos visto nunca. Y es una pena para todos nosotros, y estoy contenta de ver incluso gente mayor aquí, lo que nos demuestra que la gente se ha dado cuenta de lo que tratan de hacer [los acreedores]. Todo el mundo debería entender que Grecia siempre mantendrá la cabeza alta, y así es como será”.

Dentro del euro incluso con un “mal acuerdo”

Si se puede medir la confianza de los griegos en la situación económica a través de la confianza en sus bancos, la fotografía no es muy halagüeña: en los últimos tres días se han retirado hasta 2.000 millones de euros de los depósitos de los bancos helenos. Algo que une a todos los griegos, pro y anti Gobierno, es el deseo de que se encuentre una salida a los casi cinco meses de agonía que vive el país. El mismo sondeo de Mega citado anteriormente afirma que, incluso aunque sea malo, la mayor parte de la población quiere un acuerdo para quedarse en el euro, preferible a que no haya pacto: un 56% prefiere mal acuerdo y euro y un 35% que no se alcance.

Una pancarta durante la manifestación a favor de Syriza (Reuters).Una pancarta durante la manifestación a favor de Syriza (Reuters).

Preguntados sobre el posible resultado de las negociaciones, un 68% cree que finalmente Atenas dará marcha atrás contra un 20% que asegura que los acreedores serán los que se retirarán. Un porcentaje en el que seguramente se encontraría el propio Varufakis. Esto, desde fuera, podría hacer pensar que Syriza ha perdido apoyos tras meses de conversaciones infructuosas. Más bien al contrario, el partido de Tsipras mantiene un cómodo 35% de intención de voto frente al 23% de Nueva Democracia. Algunos sondeos de este jueves daban a los conservadores un 13% y a los indecisos un 22%. El resto de partidos se mantienen con porcentajes similares a las elecciones. Pero si algo destaca también es la opinión generalizada (un 50% de los encuestados) de que con ND la situación sería peor, frente a un 25% que opina que “similar” y un 25% que opina que “mejor”.

A Syriza, por tanto, no le falta respaldo en casa… ni novias en el Parlamento. El partido liberalcentrista To Potami ha ofrecido de nuevo sus parlamentarios en caso de que Tsipras decidiera llegar a un acuerdo con la troika que rompiera con la línea dura antimemorándum.

Fuente: ElConfidencial.com