Confusión y secretismo marcan el inicio de las deportaciones a Turquía

05.04.2016 – 05:00 H. “Esto es un caos… Primero nos dijeron que los enviarían desde Lesbos, después desde Quíos… Ni siquiera sabemos cuántos van a llegar… ...

05.04.201605:00 H.

“Esto es un caos… Primero nos dijeron que los enviarían desde Lesbos, después desde Quíos… Ni siquiera sabemos cuántos van a llegar… No hay transparencia”. Quien habla es Irem Somer, una trabajadora de la organización turca Mülteci-Der, que presta asistencia legal a refugiados en Turquía. Este lunes ha venido con varios de sus compañeros hasta el puerto de Dikili, donde van a desembarcar los primeros migrantes y refugiados expulsados de la Unión Europea. “Queremos vigilar el proceso, porque no hay nada claro…”, explica Irem.

La confusión impera en el puerto del pueblo costero, los ferries llegan varias horas antes de lo esperado, probablemente en un intento de las autoridades de esquivar a la prensa. Dikili es el lugar elegido para hacer efectivas las expulsiones a Turquía “debido a la cercanía al puerto de Lesbos (Mitelini), así como a el anonimato”, hasta ahora, del lugar, comentan los vecinos. A las nueve de la mañana, dos horas antes de lo previsto, se divisa el primer ferry cargado de deportados. La prensa se apresura sobre el espigón del embarcadero mientras unos operarios del puerto extienden una lona para bloquear la vista a los fotógrafos. También dentro del barco, el personal extiende un toldo con el que tapar la puerta de salida.

En la cubierta del ferry Nazli Jale, los oficiales de Frontex, que cubren su rostro con una mascarilla, escoltan a los deportados. Uno a uno, los ‘retornados’ desfilan por el muelle acompañados de un policía. Primer realizan el registro en las tiendas temporales del puerto, y después se da paso a un chequeo médico. Después, los `retornados´ suben apresuradamente a un autobús con los vidrios tintados. “¿A dónde se dirigen?”, pregunta uno de los trabajadores sociales. “No tengo ni idea, es la primera vez que esto está ocurriendo”, responde Irem Somer. “No hay ninguna transparencia con los traslados. No sabemos las nacionalidades, el destino, si van a pedir asilo…”, exclama. “Y lo que ocurra estos días es muy importante, porque va a sentar precedente en el nuevo sistema”, concluye.

Confusión y secretismo marcan el inicio de las deportaciones a Turquía

Así es, la devolución de refugiados a Turquía no se está realizando con la transparencia propia que exige un acuerdo internacional. Pocas horas antes de la primera expulsión, no se sabía con claridad el horario de los ferries de deportación, el número de personas trasladadas o su centro de destino. Tanto el Lesbos como en Dikili, las autoridades organizaron un pasillo para que el contacto entre la prensa y los deportados fuera el mínimo. La improvisación está marcando la ejecución del acuerdo anti-inmigración entre la UE y Turquía.

De ello se queja un pequeño grupo de activistas que se asoma sobre la escollera: “La Unión Europea ha iniciado el mayor tráfico oficial de seres humanos de nuestra historia”, puede leerse en una pancarta. En los últimos días, las calles de Dikili han presenciado distintas manifestaciones. La última, el pasado fin de semana en el que grupos de locales se quejaban contra la apertura de un centro de refugiados en el pueblo. El propio alcalde se manifestó en contra y el proyecto se ha aplazado. Por eso, este lunes también hay despliegue policial en las calles del centro, incluso un vehículo con cañón de agua se mueve por la entrada al puerto. 

Finalmente, horas después de la llegada, se daban a conocer los detalles de las 202 personas expulsadas. En un principio, la prensa griega difundió que la mayoría procedía de Pakistán y Afganistán. Después, se dijo que eran de Pakistán y Bangladés, aunque también hay personas de Irán, Irak, India, Sri Lanka, Somalia, Costa de Marfil y Congo. Según la Comisión Europea, ninguno de ellos ha pedido voluntariamente asilo en Grecia

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Las dudas sobre el acuerdo

En las últimas semanas, varias organizaciones pro derechos humanos han denunciado el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía porque “va en contra de la ley internacional” e incluso porque mantiene “defectos”, especialmente en las devoluciones. Amnistía Internacional ha publicado varios informes sobre deportaciones masivas de refugiados a zonas de guerra, “algo que viola las leyes turcas, la legislación de la UE y el derecho internacional”, afirma AI. Además, varias organizaciones han puesto el foco en la poca protección que tienen los refugiados en Turquía, un país que aplica la Convención de Ginebra con limitación geográfica. 

En su mayoría, los `retornados´ a Turquía este lunes, según ha publicado la prensa turca, han sido llevados al centro de detención de Edirne, cercano a la frontera de Bulgaria. Probablemente, este sea el paso previo para la deportación a sus países de origen.

Fuente: ElConfidencial.com