Corralito en Grecia: día uno

Once personas esperan resignadas ante un cajero del Banco del Pireo, uno de los más importantes de Grecia, en un barrio céntrico de Atenas. Hacen cola ...

Once personas esperan resignadas ante un cajero del Banco del Pireo, uno de los más importantes de Grecia, en un barrio céntrico de Atenas. Hacen cola porque a las 12 de la mañana (las 11 en España) deberían estar operativos unos cajeros supuestamente reabastecidos. Muchos se han quedado vacíos tras una noche de incertidumbre en la que algunos ciudadanos helenos buscaban en los alrededores de sus casas un cajero que estuviese aún operativo.

La charla del grupo versa sobre la odisea de encontrar ayer un cajero que funcionase, hasta que, por fin, el hombre que está de primero en la cola mete su tarjeta y, aliviado, saca 60 euros, la cantidad a la que el Gobierno ha limitado la retirada diaria de efectivo. Mientras las personas van pasando se escucha como juran entre dientes; lanzan tacos que cualquier extranjero aprende durante sus primeras semanas en Grecia. Rápidamente, la cola desaparece. El ánimo esta mañana es francamente malo y nadie quiere hablar con una prensa extranjera a la que consideran responsable de difundir únicamente una mala imagen del país.

Las sucursales de los bancos permanecerán cerradas este lunes y, al menos, hasta el próximo fin de la semana, cuando está previsto que se vote el referéndum sobre las proposiciones de los acreedores. “Previsto” porque algunos analistas afirman que éste podría suspenderse si la UE y Grecia llegan a un acuerdo de última hora. Incluso se especula con que Tsipras podría hacer campaña por el ‘sí’.

No obstante, dos hombres permanecen en el lugar después de que se hayan ido los demás: dos jubilados que miran hacia la puerta del banco. Nadie les ha informado de que las sucursales no abrían; tal vez esperen un giro inesperado de las restricciones. Este lunes es día de pago de pensiones. El Gobierno ha anunciado que se han abonado sin problemas. Al menos para los que tienen la suerte de poder cobrarlas en Correos, ya que las oficinas están abiertas.

Por el contrario, para los que deben ir al banco -muchos griegos de avanzada edad no tienen o no usan tarjeta- la puerta cerrada y las luces apagadas suponen un auténtico drama. Hablan entre ellos, señalan algo tras el cristal, tratan de descubrir algún movimiento entre las cortinas corridas. Uno de estos pensionistas, vestido con americana y un polo azul y blanco y cargado con una cartera de cuero impecable, observa la escena con ojos preocupados, ensimismado. “¿Qué hacemos ahora?”, le pregunta a otro, que se encoge de hombros.

“Cuando abra el banco saco todo. No me fío”

Un par de manzanas más lejos, en una sucursal de Alpha Bank, otro de los grandes, no hay cola. Un hombre de 60 años, claramente sin tarjeta, junta las manos para tratar de ver algo en el interior de la sucursal… pero no hay nadie. Le informamos de que los bancos están hoy cerrados. “Mañana”, nos contesta en un inglés rudimentario, “hoy, nada; mañana, puede ser”. Alrededor de las cuatro de la tarde hora local -una menos en España- el Gobierno anunciará hasta 170 sucursales que abrirán exclusivamente para aquellos jubilados en estas condiciones. Hasta entonces, muchos esperan: siendo final de mes poco más tienen que hacer y temen por sus ahorros: “Cuando abran pienso sacarlo todo, no me fío”, dice uno, claramente molesto.

La rapidez de los acontecimientos se une a la escasez de información para el común de los ciudadanos. Sobre todo por la diferencia de relatos en la televisión griega, cuya polarización es, en gran medida, la causa de que apenas se conozcan las líneas generales de este corralito. Las televisiones privadas -cuyos dueños son enemigos jurados del Gobierno de Syriza- tienen de imagen de fondo tras sus presentadores y tertulianos colas en los cajeros y pensionistas esperando. La televisión pública ERT, por su parte, le quita hierro a la situación, minimizando los posibles efectos de este control de capitales en el ciudadano de a pie.

Es por eso que a la puerta de los bancos unos aseguran que el corralito durará unos días y otros, basados en rumores o informaciones parciales, dicen haber escuchado que se extenderá durante semanas. La realidad es que, oficialmente, durará hasta el día del referéndum, el 5 de julio. La única encuesta realizada hasta ahora sobre la cita con las urnas asegura que el 47% de los griegos votaría ‘sí’ y un 33% ‘no’. Un 20% estarían todavía indecisos pero, sin duda, tras estos acontecimientos -el sondeo es anterior a las medidas del domingo- la opiniones se van a polarizar. Aunque para muchos la respuesta del referéndum les es indiferente: quieren su dinero. “Nos toman el pelo”, dice un hombre de mediana edad. “Estamos preocupados, cualquiera en su sano juicio lo estaría, aunque sabemos que van a llegar cosas peores”.

Y es que un corralito no es cosa de un día (normalmente). El chipriota duró 24 meses y el islandés siete largos años.

Fuente: ElConfidencial.com