Cuenta atrás para Grecia: Tsipras ofrece a Bruselas reducir pensiones y subir impuestos

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, presentó este domingo la nueva propuesta de reformas al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; ...

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, presentó este domingo la nueva propuesta de reformas al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; a la canciller alemana, Angela Merkel, y al presidente francés, François Hollande, para tratar de lograr “un acuerdo mutuamente beneficioso”.

“El primer ministro presentó a los tres líderes la propuesta griega para un acuerdo mutuamente beneficioso, que dé una solución definitiva y no un aplazamiento de la solución al problema”, informó la oficina de Tsipras en un comunicado.

El jefe del Gobierno griego, según la nota, ha informado de sus conversaciones telefónicas con los mandatarios europeos al Consejo de Ministros, que se reúne en estos momentos, y por la tarde saldrá hacia Bruselas para asistir mañana en la cumbre europea sobre Grecia.

La prensa local precisa que en la capital belga se encuentran ya el ministro de Estado, Nikos Pappás, y el jefe del equipo negociador heleno, Euclidis Tsakalotos.

El nuevo plan de Grecia mantiene los tres tipos del impuesto sobre el valor añadido (IVA), el 6,5 %, el 13 % y el 23 %, propuestos con anterioridad, a diferencia de los dos que defienden las instituciones acreedoras.

Pero esta vez Atenas estaría dispuesta a cambiar la imposición sobre algunos alimentos o los hoteles para aumentar los ingresos fiscales, como piden sus acreedores, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

El Gobierno estudiaría abolir las jubilaciones anticipadas a partir del próximo año, lo que ahorraría unos 200 millones de euros

En cuanto a las pensiones, que es junto al IVA una de las cuestiones en que existen los mayores desacuerdos, el Gobierno estudiaría abolir las jubilaciones anticipadas a partir del próximo año, lo que ahorraría unos 200 millones de euros, así como reducir las pensiones complementarias más elevadas.

En una entrevista con el diario “Ethnos” publicada hoy, Pappás se mostró convencido de que se llegará a un acuerdo “respetando las leyes, la democracia y la cohesión social”.

Afirmó que Grecia busca una solución que permita volver al crecimiento dentro del euro y sin repetir los errores del pasado y agregó que el Gobierno no solo pide un acuerdo: “Pedimos una solución. Para que haya un acuerdo, debe ser beneficioso para el pueblo”.

“La restauración de los derechos laborales, la oposición a recortar los salarios y las pensiones, nuestra liberación de la política de austeridad catastrófica y un tratamiento integral del problema de la deuda han sido y siguen siendo nuestras líneas rojas”, subrayó el ministro.

La Comisión Europea lo valora

La Comisión Europea (CE) ha confirmado que trabaja sobre las “nuevas propuestas” para intentar que Grecia logre un acuerdo con las instituciones internacionales acreedoras en la cumbre extraordinaria que tendrá lugar mañana en Bruselas.

El trabajo sobre nuevas propuestas está en marcha“, dijo una fuente diplomática europea, que precisó que, “no obstante, en este momento aún no se han presentado nuevas propuestas”.

Las fuentes también confirmaron que a lo largo de la mañana se produjeron varias llamadas entre el presidente de la CE, Jean-Claude Juncker; el primer ministro griego, Alexis Tsipras; la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, y la canciller alemana, Angela Merkel.

El país heleno sufre una salida de capitales que sólo en lo que va de semana asciende ya a unos 3.000 millones de euros

También indicaron que los servicios de Juncker contactaron al Banco Central Europeo y que, a su vez, Merkel y el presidente francés, François Hollande, también hablaron juntos con Tsipras por teléfono.

El país heleno se encuentra sin fondos en sus arcas y sufriendo una salida de capitales que sólo en lo que va de semana asciende ya a unos 3.000 millones de euros.

Grecia insiste en que el pacto con las instituciones acreedoras debe incluir necesariamente la reestructuración de la deuda y la flexibilización fiscal.

El 30 de junio vence el plazo de la segunda prórroga del rescate al país y ese día Atenas debe hacer un pago de 1.600 millones de euros al FMI.

Un hombre pide dinero en el área turística del centro de Atenas. (EFE)Un hombre pide dinero en el área turística del centro de Atenas. (EFE)

Los países de la eurozona y las instituciones internacionales ya hablan abiertamente de preparativos ante la eventualidad de que el lunes no se llegue a un acuerdo con Grecia y se plantee un escenario en el que el Estado heleno suspenda pagos y, en el peor de los casos, abandone la moneda única.

El FMI niega que haya periodo de gracia

Mientras tanto, el FMI está muy atento a que Grecia pueda saldar un pago pendiente de 1.600 millones de euros para, en caso contrario, activar su protocolo oficial en situaciones de “pagos atrasados”.

Sin embargo, la institución financiera no concederá un “periodo de gracia” si vence el plazo y el Gobierno heleno no cumple con su obligación, como ya advirtió el pasado jueves la directora gerente del organismo multilateral, Christine Lagarde.

“El 30 de junio es cuando se le deben los pagos al FMI y no hay un periodo de gracia de dos meses de retraso como he escuchado decir, desde el 1 de julio, si los pagos no se han hecho”, afirmó con rotundidad Lagarde en Luxemburgo.

Alexis Tsipras. (Reuters)Alexis Tsipras. (Reuters)

Preguntada por si Grecia entraría en suspensión de pagos el 1 de julio de no hacer efectivo el desembolso, la jefa del FMI contestó que “podría estar en impagos con el FMI”, si bien expresó su esperanza de “que no sea el caso”.

A la espera de saber si el Gobierno de Atenas podrá finalmente afrontar el pago a tiempo, el Fondo cuenta con el llamado “Calendario de medidas correctivas”, que se aplica en situaciones de “obligaciones financieras atrasadas”.

Ese calendario indica que, “tras la emergencia de los atrasos”, el Fondo urge al país deudor “inmediatamente” a “hacer el pago de forma rápida” y, en esa tesitura, no se le permite “ningún uso de los recursos del FMI”.

El principal impacto de ese medida sería, de entrada, el bloqueo del desembolso de la parte correspondiente al FMI de los 7.200 millones del rescate pendiente de Grecia, al que también contribuyen la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, acreedores que exigen a Atenas duros ajustes fiscales y del sistema de pensiones.

Expulsión

En las siguientes dos semanas, la gerencia del FMI envía una comunicación al gobernador que representa al país en cuestión en el organismo, “subrayando la gravedad del fallo en el cumplimientos de las obligaciones y urgiendo a un acuerdo completo y raudo”.

Con esos llamamientos, se pone en marcha, pues, una “fase de notificación” que puede durar unos tres meses, a la que sigue una “fase de acción” basada en actos procedimentales que puede llevar entre seis meses y dos años.

Si no hay un acuerdo, el proceso puede desembocar, en el peor de los casos, en la expulsión del país afectado, si bien ese resultado es muy improbable porque requiere el apoyo de una gran mayoría de los 188 Estados miembros (el 85 % de los derechos de voto).

La canciller alemana, Angela Merkel, conversa con su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. (EFE)La canciller alemana, Angela Merkel, conversa con su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble. (EFE)

En la historia del FMI, sólo un país ha sufrido el bochorno internacional de ser expulsado de la institución: la antigua Checoslovaquia, que se vio obligada a abandonar el Fondo en 1954, en plena Guerra Fría, al negarse a aportar “información requerida”.

Los tiempos del calendario, no obstante, pueden acelerarse a discreción de la gerencia del FMI.

Lagarde manifestó el pasado jueves su deseo de “poder ayudar” a Grecia, pero también precisó que el Fondo debe medir a todos los países por el mismo rasero: “No podemos privilegiar a un país u a otro”.

El pasado día 4, Atenas tensó el pulso con los acreedores internacionales al adoptar una inesperada decisión.

El Gobierno heleno se acogió entonces a un resquicio legal, utilizado la última vez por Zambia en 1980, para evitar pagar al FMI y agrupar sus deudas en una sola con vencimiento a finales de junio.

El Ejecutivo heleno dio ese paso cuando parecía que Grecia iba a devolver los 305 millones de euros que vencían el 5 de junio, del total comprometido de 1.600 millones de euros de ese mes, como parte del programa de rescate internacional del que forma parte el FMI.

El golpe de timón de Atenas tuvo efectos inmediatos, pues los mercados reaccionaron a la baja y la bolsa de Atenas cayó casi un 4,96 % el 5 junio, en medio de la incredulidad de algunos analistas que no daban crédito al sorprendente giro de los acontecimientos.

Una vez más, el tiempo apremia y, como opina el economista jefe del FMI, Olivier BlanchardGrecia y sus acreedores afrontan el reto de asumir “compromisos difíciles” para forjar un acuerdo que alivie la economía del país que fue cuna de la civilización occidental.

Fuente: ElConfidencial.com