De Raúl a Villa: el peso del '7' con el que Morata decidió cargar al renunciar al '9'

17.06.2016 – 05:00 H. La repartición de dorsales en la Selección se realiza por veteranía. Los jugadores que llevan más tiempo en el equipo tienen derecho ...

17.06.201605:00 H.

La repartición de dorsales en la Selección se realiza por veteranía. Los jugadores que llevan más tiempo en el equipo tienen derecho a elegir el número con el que desean jugar antes, y conforme va pasando la elección, van quedando menos dorsales. Pero esta última convocatoria ha dejado una lista de dorsales atípica, porque los menos habituales han podido seleccionar números con un peso histórico muy grande dentro del fútbol y, más específicamente, dentro de España. Sin ir más lejos, los dos dorsales que ha lucido la pareja atacante más goleadora de la época gloriosa de la Selección, el ‘7’ y el ‘9’, quedaron libres hasta los últimos miembros de la plantilla. Ahí apareció Morata, que pidió el ’7’.

No es nuevo. Ya en su segunda convocatoria con el equipo nacional, el delantero de la Juventus eligió el ‘7’. Y con ese dorsal se estrenó como goleador en el Pizjuán ante Ucrania. En ese momento, se podía pensar que se quedó con ese número porque Paco Alcácer había escogido el ‘9’ que dejaba libre Fernando Torres. Pero ya sin el valenciano en el equipo en esta Eurocopa, Álvaro siguió escogiendo el número más representativo en la historia de la Selección, que han lucido algunos de los jugadores más importantes de este país. Morata, que estaba llamado a ser el ‘9’ de España, decidió seguir el camino de Raúl y Villa y escogió el ‘7’.

Esa elección no es banal. Al final, un número es un número, no cambia nada. Pero en el caso del ‘7’ español, hay ciertas diferencias. Es como el ‘10’ argentino, no lo puede llevar cualquiera, sino que lo debe hacer el mejor jugador del equipo, o al menos, un que pueda aspirar a serlo. El caso de la Albiceleste es más radical aún, porque desde que se retiró Maradona, ningún futbolista llevó su dorsal en partidos amistosos (en competiciones oficiales, se obliga a elegir todos los números del ‘1’ al ‘23’) hasta que el mismo Maradona se lo permitió a Messi.

Morata, rodeado de checos (Vincent Kessler/Reuters).Morata, rodeado de checos (Vincent Kessler/Reuters).

Amancio, Juanito, Butragueño, Raúl y Villa

En España, el ‘7’ tiene una gran importancia desde los tiempos de Amancio Amaro. El extremo gallego jugó con esa cifra tanto en el Real Madrid como en la Selección, con la que ganó la Eurocopa en 1964. Posteriormente, el número pasó a la espalda de Dani Ruiz-Bazán, delantero del Athletic Club, hasta que lo cogió Juanito. Pocos jugadores con más carisma que el malagueño llevaron ese número. Y de repente, apareció Emilio Butragueño para apoderarse de ese número y convertirse en lo que por entonces era uno de los máximos goleadores históricos del equipo nacional. Sin embargo, fueron Raúl y Villa los que llevaron ese número a otra dimensión.

Raúl fue el símbolo de la ‘garra’ española durante una década. Desde muy niño fue el líder indiscutible de la Selección (cuando en su espalda todavía portaba el ‘10’), en la que fue superando récords de manera precoz y consolidándose como uno de los mejores jugadores de la historia de España. Fue máximo goleador durante años, pero se encontró siempre con la barrera de los cuartos de final, que nunca pudo superar. Sí lo hizo David Villa, que dejó la cifra de goles en unos 59 goles que, por ahora, parecen inalcanzables para cualquier delantero español, además de lograr una Eurocopa y un Mundial. Villa engrandeció aún más el ‘7’, e hizo que el heredero, el que se atreviese a escoger dicho número, tuviese un peso encima enorme.

Morata aceptó esa responsabilidad desde que tuvo ocasión. Se sintió cómodo con él y no renunció a lucirlo a pesar de que su dorsal predilecto, el ‘9’, el que portaba en el Castilla y el que lleva en la Juventus, quedó libre al no estar convocado Paco Alcácer. Es por ello que en este equipo, el ‘9’ es de un extremo como Lucas Vázquez y no un delantero centro, algo poco habitual. Y esa carga comporta también, por lo general, la titularidad en la Selección. Pocos ‘7’ en la historia de España han sido suplentes. Del Bosque no cambió esa dinámica y escogió la juventud de Morata por delante de la veteranía de Aduriz. El juventino, sin embargo, aún no ha demostrado estar a la altura del número que lleva al dorso. Tiene mucho tiempo por delante para ello. 

Contra la República Checa estuvo siempre muy cerca del gol y gozó de muy buenas oportunidades, pero no consiguió superar a Petr Cech. El primer paso es estrenarse como goleador en la Eurocopa, ser ese jugador en el que confiar de cara a puerta que tanto le falta a España de manera casi endémica. A partir de ahí, ya tendrá oportunidad de ir sumando goles a su registro para acercarse aunque sea un poco a lo que hicieron sus antecesores. Por supuesto, todo lo que consiga en la Eurocopa repercutirá directamente sobre su futuro inmediato. Aún no sabe qué será de él después de la Euro, si volverá a la Juventus, al Real Madrid, o si jugará en otro lugar. Por ahora, quiere estar tranquilo y ni siquiera hablar con la prensa para estar solo centrado en el juego. Pero una gran Euro le abrirá las puertas de cualquier equipo del mundo… incluso del Real Madrid.

Fuente: ElConfidencial – Deportes