“Dicen que allí la sanidad es gratis”: los sirios que acogerá España preparan su viaje

22.06.2016 – 05:00 H. Toda su vida cabe en una maleta. Aparte de un etéreo manojo de memorias, las únicas pertenencias de la familia Al Huri son un Corán, ...

22.06.201605:00 H.

Toda su vida cabe en una maleta. Aparte de un etéreo manojo de memorias, las únicas pertenencias de la familia Al Huri son un Corán, un rosario, una PlayStation y la poca ropa que han acumulado en el Líbano.

Mustafa Al Huri, de 56 años, mira ahora hacia el futuro. Su vida en el Líbano es ya pasado. Los Al Huri forman parte del primer grupo de 82 refugiados sirios que viajará a España desde Beirut los próximos días 28 y 29. No les asusta ir a un país que se presenta de lo más extraño y lejano. Para esta familia siria que lo ha perdido todo, incluso la esperanza de regresar algún día a Siria, España es para ellos la puerta que se ha abierto hacia una nueva vida lejos de la guerra. “No hay futuro en Siria. Vamos a España porque quiero que mis hijos puedan volver a estudiar y tengan un futuro. Para que el día de mañana mis nietos crezcan en un país lejos de la violencia y la inseguridad”, anhela el refugiado.

Mustafa Al Huri sabe poco de España, pero está tranquilo: el Gobierno español les va a facilitar una vivienda, cursos de español, sanidad gratuita y ayuda para encontrar empleoHace tres semanas recibieron la tan esperada llamada de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Hace más de un año y medio que pidieron asilo en Europa, primero en Alemania, donde vive un familiar, y después en Suecia, donde vive un hermano de Dina, la esposa de Al Huri. “Nos habían denegado dos veces la petición de asilo. Así que fue una grandísima alegría cuando nos volvieron a llamar para decirnos que nos habían aceptado en España”, explica Al Huri a El Confidencial.

Confiesa que sabe muy poco de España. Pero está tranquilo porque en una charla informativa en Power Point de treinta minutos sobre el país les dijeron a los refugiados que el Gobierno español iba a facilitarles una vivienda, cursos de español, sanidad gratuita, y ayudarles a encontrar empleo. Han tenido suerte, entre otros motivos por la celeridad del Gobierno español, que se había comprometido a recibir a un total de 586 refugiados antes de que acabe junio: 200 vía reubicación desde Grecia e Italia y 386 vía reasentamiento desde Líbano.

Antes de que estallara el conflicto sirio, Al Huri trabajaba como transportista. “Conducía un camión. Viajaba a Turquía, al Líbano y Jordania. Vivíamos bien. Mis hijos estudiaban en la escuela”, rememora el refugiado sirio. Pero todo cambió en marzo de 2012, cuando grupos armados atacaron a las fuerzas del régimen en Bab Al Amr (Homs) y se quedamos atrapados en medio del fuego cruzado. Un proyectil impactó en la vivienda, destruyéndola parcialmente.

Niños sirios y mujeres refugiadas en una escuela de Wadi Khaled, al norte de Líbano (Reuters).Niños sirios y mujeres refugiadas en una escuela de Wadi Khaled, al norte de Líbano (Reuters).

Aprender español para volver a estudiar

“Teníamos miedo de que nos bombardearan de nuevo. No tuvimos otra opción que huir al Líbano”, explica Al Huri. Huyeron de noche, atravesando a pie una especie de corredor humanitario que abrieron los rebeldes sirios en las montañas, hasta llegar a la ciudad fronteriza libanesa de Arsal, en el Valle de la Bekaa. Nos marchamos con lo puesto. No teníamos nada”, indica el refugiado sirio antes de agregar que “nos ayudaron mucho. Gracias a las organizaciones caritativas islámicas de Arabia Saudí y Qatar tuvimos una vivienda, comida y escolarización gratuita para mis hijos”.

Pero de nuevo, les tocó huir en agosto de 2014. Está vez a causa grupos armados islámicos como el Frente Al Nusra, que se habían infiltrado en Arsal para atacar al ejército libanés. Desde aquellas escaramuzas, la localidad de Arsal ha estado en constante estado de sitio.

Los Al Huri perdieron su casa cuando los combates llegaron a Baba Al Amr. Se refugiaron en la localidad libanesa de Arsal, pero también tuvieron que huir cuando el Frente Al Nusra se instaló allíAhora la familia Al Huri vive en un piso de alquiler en Haldi, en los suburbios de Beirut. Con mucho esfuerzo y trabajo alcanzan a pagar el alquiler de la vivienda, que asciende a 350 dólares, más los gastos de luz y agua, la comida y el tratamiento para la diabetes del pequeño Taha, de 7 años.

Desde hace más de siete meses, Al Huri ha dejado de trabajar debido a una fuerte tendinitis provocada por los esfuerzos físicos en su empleo como herrero. Taha y su hermana Aya, de 12 años, no han dejado la escuela, pero Obayeh, de 14 años, ha tenido que abandonar los estudios y ponerse a trabajar en un taller de carpintería para ayudar a la familia. El menor trabaja un mínimo de ocho horas diarias y cobra 10 dólares a la semana. “ACNUR nos llamó para hacernos las entrevistas y ofrecernos la oportunidad de ir a España. Yo le insistí mucho a mi padre de que quería ir. Quiero aprender español y poder volver a estudiar porque quiero tener una profesión”, señala Obayeh.

Lo que más le preocupa a Dina, la esposa de Al Huri, es no viajar junto a la familia de su hija mayor, Sina, de 23 años. La primogénita tiene dos retoños, de tres años y un año y medio, que nacieron en Beirut. “Nos llamaron a todos juntos para las entrevistas pero mis nietos no tenían el certificado de nacimientos, por lo que se han retrasado con los tramites de mi hija y su familia”, explica Sina, antes de agregar: “Tengo miedo de que cuando vengan a España los lleven a otro sitio y no volvamos a estar todos juntos”. Al Huri nos revela que están presionando a la Embajada española para que aceleren los trámites de su hija mayor y pueda viajar toda la familia junta.

La familia Nur Al Askar (E. Bonet)La familia Nur Al Askar (E. Bonet)

“Nos han dicho que allí la sanidad es gratuita”

A Muhamad Nur Al Askar, oriundo de Maskana, en la zona rural de Alepo, le gustaría poder llevarse a España su enorme cafetera de latón, que llena con café turco que le prepara su mujer (Fatheya), y lo vende en las calles para poder ganar unos pocos dólares al día. “Si no encuentro trabajo en España podré al menos vender café en la calle”, indica Muhamad, que desde que llegó a Beirut hace cuatro años ha trabajado todos los días desde las cinco de la madrugada hasta las once de la noche ofreciendo café a los viandantes y pasajeros de los microbuses en el área de Cola, la estación de autobuses del sur de Beirut.

La vivienda de los Nur Al Askar está desnuda: unos colchones en el suelo y cajas para la ropa. Pagan un alquiler de 550 dólares, más gastosEn la vivienda de alquiler en el barrio de Al Nuwiya (sur de Beirut) viven la familia Nur Al Askar, sus tres hermanos con las esposas y un tropel de niños pequeños. La vivienda están prácticamente desnuda. Unos pocos colchones en el suelo y cajas para guardar algo de ropa. Entre todos pagan un alquiler de 550 dólares, más los gastos.

Nur Al Askar, Fatheya tiene un solo hijo, Hamadi, de 4 años. El pequeño Hamadi nació con una malformación cerebral que le afecta a las funciones psicomotoras. No puede hablar, ni deglutir, y apenas puede caminar sin ayuda de sus padres. Además padece una patología cardiaca. Su estado físico es tan delicado que Fatheya tiene miedo de que cuando el niño suba al avión su corazón no lo resista.

“Me han dicho en la Embajada española que no nos preocupemos, que si es necesario viajará un especialista en cardiología con nosotros”, explica la madre de Hamadi. “Nos preocupa mucho la salud de nuestro hijo. Aquí no está bien atendido. No podemos pagarle un tratamiento ni las medicinas. Nos han dicho que en España la sanidad es gratuita y hay buenos especialistas para tratar a Hamadi”, agrega esperanzada. 

Fuente: ElConfidencial.com