Dinamarca confiscará sus bienes a los refugiados para evitar un “efecto llamada”

26.01.2016 – 12:50 H. – Actualizado: 3 H. Escandinavia comienza a cansarse de los refugiados. Mientras Suecia, el país de la Unión Europea que mayor ...

26.01.201612:50 H. – Actualizado: 3 H.

Escandinavia comienza a cansarse de los refugiados. Mientras Suecia, el país de la Unión Europea que mayor número de solicitantes de asilo ha aceptado en los últimos meses en proporción a su población, comienza a revertir las políticas de acogida, Dinamarca ha aprobado hoy un durísimo proyecto de ley que incluye polémicas medidas como confiscar dinero y objetos de valor a los refugiados para costear su estancia y limitar la reagrupación familiar. La medida se limitará a pertenencias de valor “no sentimental”, una práctica ya utilizada por países como Suiza o por estados de Alemania como Baviera y Baden-Württenberg.

La ley también endurece las condiciones para el reagrupamiento familiar, obligando a los refugiados a esperar un plazo de tres años para poder traer al resto de su familia. Las organizaciones de derechos humanos han criticado que esto supone una “decisión imposible” para muchos peticionarios: obligar a su familia a afrontar un viaje que puede resultar muy peligroso, o abandonarla en una zona de guerra durante varios años. La medida ha sido propuesta por el Gobierno del Partido Liberal, pero cuenta con el apoyo de tres partidos de centroderecha, así como del Partido Socialdemócrata en la oposición, aunque cuenta con detractores tanto en la propia formación gobernante como entre los socialdemócratas. Los proponentes no ocultan que el propósito de la iniciativa es “desincentivar” la llegada de más personas aplicando un trato duro a los solicitantes de asilo, para evitar un “efecto llamada.

“El empeoramiento de las condiciones y los derechos de la gente que ya está aquí no impedirá que más personas sigan llegando. Tienen que ir a algún sitio, no se pueden quedar en sus países de origen”, ha denunciado Michala Clante Bendixen, directora de ‘Refugees Welcome Denmark’. “Los políticos daneses creen que pueden controlar el flujo de refugiados cambiando Dinamarca, pero no pueden controlar las situaciones en las zonas de guerra”, añade Morten Goll, director del centro comunitario ‘Trampoline House’ de Copenhague.

La Comisión Europea (CE) ha indicado que la confiscación de bienes a solicitantes de asilo “solo es compatible” con la normativa internacional si es “proporcional y necesaria”, y Dinamarca “tiene la obligación de cumplir” dicha legislación. Dinamarca recibió en 2015 a 21.000 solicitantes de asilo, un tercio más que en 2014. A principios de año, el Gobierno danés decidió instalar controles fronterizos provisionales.

Policías daneses organizan una fila de refugiados recién llegados al país, en Malmo (Reuters).Policías daneses organizan una fila de refugiados recién llegados al país, en Malmo (Reuters).

En Suecia -a pesar de los éxitos logrados en los últimos años-  preocupa el incremento de incidentes violentos en los que hay implicados solicitantes de asilo. Uno de los más graves ocurrió ayer, cuando una trabajadora social sueca murió apuñalada en un centro de refugiados en la ciudad de Mölndal, cerca de Gotemburgo, presuntamente a manos de un menor de edad. Un joven de 15 años, cuya nacionalidad no ha sido hecha pública todavía, ha sido detenido como autor del asesinato, según informa el diario sueco “The Local”.

Alexandra Mezher, en una foto de su perfil de FacebookAlexandra Mezher, en una foto de su perfil de Facebook

La víctima de 22 años, identificada como Alexandra Mezher, era de origen libanés. “Es terrible. Era una persona que quería hacer el bien, que quería ser buena. Y alguien va y la mata mientras hacía su trabajo”, ha declarado el primo de Mazher al diario sueco ‘Expressen’.

“No ha sido terrorismo”, explicó Hans Lippens, un portavoz de policía de la región de Västra Götaland. Lippens añadió que la información era confusa, puesto que los jóvenes presentes en el lugar del apuñalamiento venían de diferentes países, por lo que hacían falta diferentes traductores.

El portavoz de la policía Thomas Fuxborg confirmó anoche la detención de un menor como presunto responsable del crimen. “Era confuso, claro, una escena del crímen con sangre. El perpetrador había sido reducido por otros residentes”, indicó. “La gente estaba deprimida y enfadada”, aseguró a la agencia de noticias sueca TT.

“Este tipo de llamadas están convirtiéndose en más y más frecuentes. Estamos lidiando con más incidentes como estos desde la llegada de tantos refugiados del extranjero”, afirmó Fuxborg en otra entrevista con la agencia AFP.

La policía sueca pide más recursos

El Comisario Nacional de Policía Dan Eliasson solicitó ayer 4.100 agentes adicionales y personal de apoyo para hacer frente a las nuevas situaciones por las que atraviesa el país, especialmente la llegada masiva de refugiados y la amenaza terrorista. “Nos vemos obligados a responder a numerosas perturbaciones en centros de recepción de asilo. En algunos lugares esto supone recursos policiales significativos. Este no era el caso hace seis meses, y esto significa que no seremos capaces de responder de forma tan efectiva en otras áreas”, declaró Eliasson a TT.

Suecia, un país con una población de 9,8 millones de personas, acogió a más de 160.000 solicitantes de asilo en 2015. De estos, 35.000 eran menores de edad no acompañados por un adulto. La policía sueca también ha denunciado que un creciente número de estos niños, de origen marroquí, se han fugado de los centros de acogida y operan en bandas organizadas en la estación de Estocolmo, donde cometen pequeños hurtos y acosan constantemente a las chicas.

Un grupo de refugiados duerme a la entrada de un centro de la Agencia Sueca de Inmigración en Mälmo, en noviembre de 2015 (Reuters)Un grupo de refugiados duerme a la entrada de un centro de la Agencia Sueca de Inmigración en Mälmo, en noviembre de 2015 (Reuters)

Según la Agencia Sueca de Inmigración, el número de incidentes violentos en centros de solicitantes de asilo pasaron de 148 en 2014 a 322 en 2015, más del doble. También se produjeron numerosos ataques e incendios de carácter racista contra estos lugares. Al menos dos docenas de centros ardieron hasta los cimientos o resultaron dañados de forma significativa durante el año pasado.

Esta misma semana, otro solicitante de nacionalidad tunecina se convirtió en “el hombre más odiado de Suecia” después de que se difundiesen las imágenes de una cámara de seguridad en las que se le veía agrediendo a una madre con hijos después de que esta alertase de que el hombre trataba de robar el contenido del bolso de otra mujer.

Fuente: ElConfidencial.com