Eduardo Sacheri: “Messi ha hecho del fútbol una experiencia más feliz”

01.02.2016 – 05:00 H. Eduardo Sacheri (Castelar, 1967) tiene la rara y exquisita habilidad de emocionar a sus lectores pluma en mano. Como todo argentino ...

01.02.201605:00 H.

Eduardo Sacheri (Castelar, 1967) tiene la rara y exquisita habilidad de emocionar a sus lectores pluma en mano. Como todo argentino amante del balompié que se precie, este maestro del relato futbolero habría dado su mano derecha por tener la zurda de Messi. Pero la vida real, no aquella que pensamos, obliga cada amanecer a poner los pies en la tierra y aparcar nuestros sueños imposibles. Siendo algo menos ambicioso, Eduardo se habría conformado con que el mejor jugador del planeta hubiera brotado del semillero de Independiente, club que el autor de ‘El secreto de sus ojos’, ‘Esperándolo a Tito’ o ‘Las llaves del reino’ lleva grabado en el corazón desde niño. Precisamente una de sus odas al deporte rey, ‘Papeles en el viento’, ahonda en las raíces de ese sentimiento de amor eterno hacia ‘El Rojo’, que heredó de su padre. Llevada a la gran pantalla por el cineasta Juan Taratuto, acaba de aterrizar en las salas españolas este último fin de semana. 

La pelota y un buen café a la italiana en el bar Dorrego de San Telmo son el gancho perfecto para atraer a la mesa a este prócer del verbo y la palabra bien sonante, cuya agenda está cargada de nuevos e ilusionantes proyectos, tanto literarios como cinematográficos. “Este año publicaré una nueva novela, que estoy acabando. Al mismo tiempo estoy con el guión de un libro de Isabel Allende para una serie de televisión chilena y cuando lo acabe, arranco con Juan José Campanella (Óscar a la mejor película extranjera en 2009 por ‘El secreto de sus ojos’) el guión de un nuevo film. De momento, no puedo dar más pistas”, cierra con una sonrisa de niño travieso.  

Eduardo Sacheri (Foto David Ruiz)Eduardo Sacheri (Foto David Ruiz)

Inveterado catador de fútbol del viejo continente, Sacheri conoce mucho más de lo que dice saber (su perpetua modestia y humildad se lo impiden). De hecho, la Liga española encabeza la lista de sus preferencias televisivas siempre que no pille Independiente de por medio, en especial si juega en el Libertadores de América, a donde acude religiosamente cada dos fines de semana junto a su chaval, tercera generación de los Sacheri en versión rojo. En donde no terminan de ponerse de acuerdo padre e hijo es en la dualidad Messi-CR7. A Eduardo le tira más la gambeta electrizante de ‘La Pulga’, mientras que a su chico, hincha del Real, le apasiona la potencia arrolladora del lusitano. “Siempre que hay un Barça-Madrid se vive un pequeño clásico en casa”, reconoce.

Los vientos soplan últimamente en favor de nuestro protagonista, quien como la mayor parte de sus compatriotas recibió con alegría la consecución del quinto Balón de Oro de Lionel. Un galardón que, en este caso concreto y tratando de ser lo más objetivo posible, considera totalmente justificado. “En un deporte de equipo como es el fútbol me parece que debe atenderse al delicado equilibrio entre el lucimiento individual y el provecho que el conjunto saca de esa individualidad excepcional. Y creo que Messi lo encarna del mejor modo. Si Neymar es una estrella en ascenso y en proceso de consolidación, Messi está en la cima. En la cima de ese equilibrio de lucimiento individual y eficiencia de conjunto”.

Si Neymar es una estrella en ascenso y en proceso de consolidación, Messi está en la cima de ese equilibrio de lucimiento individual y eficiencia de conjunto

El 5-3 recién instaurado en el luminoso del choque que vienen protagonizando desde 2008 el pequeño diablo rosarino y el dragón madeirense ha vuelto a abrir brecha en favor del azulgrana en esa vertiginosa carrera por ser considerado el rey de reyes. Sacheri trata de huir de esa dualidad, aunque confiesa que no resulta fácil. “La comparación con Cristiano creo que es tediosa, de tan reiterada, pero al mismo tiempo muy tentadora. Parecen encarnar (y digo ‘parecen’ porque nosotros, desde el llano, construimos una ficción en torno a ellos y opinamos a partir de esa ficción) valores distintos, casi opuestos. Son dos jugadores excepcionales que parecen, reitero el verbo, por pura prudencia en el ejercicio del idioma, enarbolar actitudes éticas y estéticas distintas”. 

Y ahonda en su aseveración. “Hasta el modo de festejar los goles (Cristiano emprendiendo una solitaria y enérgica carrera hacia un rincón, donde lo principal del festejo parece tener que ver con la afición y consigo mismo; Messi volviéndose de inmediato con una sonrisa tan simple como poco cinematográfica para agradecerle al compañero que le pasó el balón) parece fortalecer esta diferencia. Pero insisto: estamos demasiado lejos de su Parnaso como para estar seguros de que lo que colegimos es cierto”.

En Argentina una parte bastante significativa de la afición sigue considerando que Messi tiene una deuda impagada con el país: ganar un Mundial

Defensor a ultranza del talento y la destreza con el cuero, el escritor criollo lamenta profundamente que aún haya paisanos suyos que demonizan al genio azulgrana. “En Argentina una parte bastante significativa de la afición sigue considerando que Messi tiene una deuda impagada con el país: ganar un Mundial. Sin duda es una exigencia desmesurada, injusta, mezquina. Pero muchos hinchas argentinos no tienen ningún prurito en subirse a ese pedestal para mirar a Messi con recelo y con aires de despechado rencor”.

Sacheri gambetea en otra dirección como excelso tiempista de la palabra que es y alimenta un debate instalado desde hace meses en tascas, tabernas y bares de aquí y de allá. ¿Desbancará Neymar con el tiempo al rosarino en la cúspide del fútbol mundial? “Me parece que es el relevo, sí. Creo también que lo mejor que le puede pasar es seguir jugando con Messi y con Suárez. Es una sociedad que los potencia a los tres. Si eso se mantiene, no tengo dudas de que el relevo es el brasileño”.

No me atrevo a decir que Messi sea perfecto, pero si la perfección consiste en una combinación de asombro, sorpresa, elegancia y espíritu de equipo…

Pero eso está aún lejos en el tiempo. Ahora toca seguir disfrutando cada semana de la magia de un futbolista que empieza a rozar la perfección, un término que no convence del todo al autor de ‘Aráoz y la verdad’ en el sentido literal (tal vez porque comparte con su compatriota ese perfil bajo), aunque sí en su particular requiebro literario. “No me atrevo a decir que Messi sea perfecto. Me parece que la perfección, en fútbol, es una construcción abstracta que intentamos, por todos los medios, situar en la realidad de un jugador, en un momento. Y eso es imposible. Ahora, si la perfección consiste en una combinación de asombro, sorpresa, elegancia y espíritu de equipo, combinación que nos hace felices a quienes amamos este deporte… Me basta con definirlo de este modo. Messi ha hecho de este deporte una experiencia más feliz. Me alcanza y me sobra con eso”. Y a nosotros, también.  

Fuente: ElConfidencial – Deportes