El ACNUR optaba al Nobel de la Paz… pero tiene que financiarse por 'crowdfunding'

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) se ha quedado sin el Premio Nobel de la Paz (otorgado al Cuarteto para el Diálogo ...

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) se ha quedado sin el Premio Nobel de la Paz (otorgado al Cuarteto para el Diálogo Nacional en Túnez). La institución era uno de las candidatos favoritos debido a su papel en la crisis de los refugiados de los últimos meses, aunque esto tampoco suponía una gran novedad: sus siglas aparecen de forma recurrente en las candidaturas casi cada año, y la institución ha recibido el galardón en dos ocasiones, en 1951 y 1981.

Heredero de la Organización Internacional de los Refugiados (un organismo creado en 1947 por la recién fundada ONU para hacer frente a la cuestión de los desplazados provocados por la Segunda Guerra mundial), el ACNUR se creó con el propósito de “proporcionar, basándose en principios apolíticos y humanitarios, protección internacional a los refugiados y buscar soluciones permanentes para ellos”. En sus casi siete décadas de historia se acumulan más éxitos visibles y menos escándalos que en otras agencias de Naciones Unidas. Pero ahora, el organismo se enfrenta a un enemigo potencialmente letal: la falta de fondos, hasta el punto de que ha tenido que recurrir al ‘crowdfunding’ para poder hacer frente a la situación.

La iniciativa, lanzada en la plataforma ‘Kickstarter’ con el apoyo de la Administración Obama, pretendía reunir 800.000 dólares para ayudar a 3.000 personas, cantidad que fue conseguida en un tiempo récord. Ante el éxito, el objetivo ahora es recaudar los 1.837.500 dólares que permitirán socorrer a 7.500 personas antes del cierre de la campaña dentro de cuatro días. Más de 20.000 donantes han participado, y ya se vislumbran como posibles los casi dos millones y medio de la siguiente fase. Además, en este caso todo lo recaudado será entregado al ACNUR, a diferencia de los demás lanzamientos de ‘Kickstarter’, en los que si no se logra la cantidad solicitada el dinero se devuelve a los donantes. La plataforma, además, ha renunciado al 5 % que cobra habitualmente como comisión.

“Con el Presidente Obama, los EEUU están aumentando el número de refugiados sirios y de otros lugares del mundo que admitimos anualmente hasta los cien mil de los próximos dos años, y ha proporcionado 4.500 millones de dólares en ayuda humanitaria a personas afectadas por este conflicto. Las grandes empresas han donado muchos millones más. Pero no necesitas ser un gobierno o formar parte de la lista de las 100 compañías más prósperas para ayudar a los refugiados”, ha escrito Joshua Miller, un funcionario del gobierno estadounidense responsable de este proyecto, en un post en el blog oficial de la Casa Blanca. “Esto no va solo de lo que yo puedo hacer como presidente. Cada uno de nosotros, desde los ciudadanos a las ONGs, pueden ayudar a los refugiados a encontrar un lugar seguro”, ha dicho el propio Barack Obama al respecto.

Pero esta campaña no hace sino poner de manifiesto la raíz de un problema sangrante: las dificultades de las agencias de ayuda de la ONU para encontrar financiación para hacer frente a la crisis actual, en un momento en el que la cifra de personas desplazadas es el mayor desde la Segunda Guerra Mundial, y donde el número de sirios que se han visto obligados a abandonar su hogar es mayor del que permanece en sus casas. El ACNUR solo ha recibido 1.800 de los 4.500 millones de dólares solicitados para ayudar a los refugiados sirios en 2015, y apenas tiene garantizado un 2 % de su presupuesto anual. La Organización Mundial de la Salud solo ha percibido un 27 % de su partida anual, y la financiación del Programa Mundial de Alimentos es un 63 % inferior a sus necesidades. Incluso el despliegue de solidaridad durante el terremoto de Nepal apenas sirvió para cubrir la mitad de la ayuda solicitada.

“Si miras la cifra diaria de desplazados por un conflicto, en 2010 era de 11.000. El año pasado era de 42.000. Esto implica un dramático incremento en las necesidades, desde alojamiento hasta agua y sanidad, comida, asistencia médica o educación”, declaró el mes pasado el máximo responsable del ACNUR Antonio Guterres, al diario británico “The Guardian”. “Los presupuestos no se pueden comparar al crecimiento de las necesidades. Nuestros ingresos en 2015 serán alrededor de un 10 por ciento inferiores a los de 2014”, indicó. Ante esta situación, las instituciones también se ven obligadas a adaptarse.

Fuente: ElConfidencial.com