El adiós de un mito: Xavi se despide del Camp Nou recibiendo su primer título como capitán del Barcelona

No podía ser de otra manera. Un jugador como Xavi Hernández no puede disputar su último partido de Liga en el Camp Nou sin recibir el homenaje que se ...

No podía ser de otra manera. Un jugador como Xavi Hernández no puede disputar su último partido de Liga en el Camp Nou sin recibir el homenaje que se merece su trayectoria. Ángel María Villar, presidente de la RFEF, estará el sábado en el estadio azulgrana para entregar el trofeo de la Liga al capitán del Barça. Será la primera vez que Xavi levante un título; el honor le estaba reservado a Carles Puyol hasta la temporada pasada. El de Terrassa tiene una hoja de servicio impecable no solo en el FC Barcelona, sino también en la selección española, así que los honores son una cuestión de justicia.

Más allá del homenaje, los aficionados culés comienzan a ser conscientes también del papel crucial que ha tenido Xavi en su última temporada en el Barça. Sin él, probablemente, la opción del triplete a estas alturas de la campaña sería impensable. Porque fue él, con su experiencia y sus maneras tranquilas, el que comprendió que debía dar un paso adelante en enero cuando estalló la guerra civil en el vestuario tras el encontronazo entre Luis Enrique y Leo Messi. Fue Xavi el que se propuso como mediador y supo convencer al argentino y dar confianza al técnico para que, por mera cuestión profesional y con la meta de los objetivos comunes, todos llegaran a una entente, una cierta paz social que permitiera pensar en el partido siguiente y no en dar puñetazos en la mesa para hacer evidente quién mandaba o tenía la razón.

Eric Abidal, en declaraciones a la Cadena SER, admitió que la influencia de Xavi no se podía medir solo por su participación en el ‘caso Messi’, sino que iba más allá. Ha sido él el intermediario entre la plantilla y un Luis Enrique que siempre mantuvo las distancias con los jugadores. Supo digerir su falta de minutos y protagonismo sobre el terreno de juego para hacer su último gran servicio al club de sus amores, el único de su vida profesional. Un jugador de la casa y por la casa, que comenzó quitándole minutos a Pep Guardiola y que ha sabido vadear sin dejarse el alma por el camino, con los mismos amigos de siempre con los que se va a buscar setas, un par de confidentes periodistas, ni un tatuaje y una esposa que no es modelo. Un tipo bastante normal que recuerda alineaciones, tardes y estadios, que ve fútbol, mucho fútbol y que se resiste a la idea de ser entrenador pese a que todos los que le conocen bien le ven predestinado para el banquillo. Por lo pronto, se va a Qatar a ganar una pasta y ha asegurado el trabajo también de su familia. Luego, ya verá. 

Xavi Hernández levantará el sábado su primera y octava Liga en su carrera. Quién sabe, pero sin él, a lo mejor no habría título. Y solo una última reflexión: el próximo sábado podría despedirse también en el Santiago Bernabéu Iker Casillas. Por méritos, títulos y trascendencia, el guardameta madridista también se merece aplausos, ovación cerrada y un gracias de corazón

Fuente: ElConfidencial – Deportes