El Atlético ya le debe un favor al Real Madrid y pueden ser dos en una semana

Por fin, después de mucho tiempo, el Atlético volvió a jugar bien al fútbol. Fue como ese ciclista que sufre un día una pájara que le deja fuera de la ...

Por fin, después de mucho tiempo, el Atlético volvió a jugar bien al fútbol. Fue como ese ciclista que sufre un día una pájara que le deja fuera de la lucha en una gran vuelta pero, con el paso de las semanas, recupera su autoestima, su amor propio y se sube a lo más alto de la Vuelta a España. Sabiendo lo que queda para el final de la temporada, habría sido hasta natural y más que comprensible que el Atleti empezara a dar por acabado el curso futbolístico 2015-16 antes del pitido final, pero curiosamente una decisión errónea del árbitro los enrabietó y les devolvió ese punto de agresividad, de voluntad que les ha faltado. Y sin embargo, no marcó y acabó empatando. Qué paradójico todo.

Durante unos 30 minutos, el juego del Atleti fue excelso en muchos detalles. Encorraló al rival en su área, robando una y otra vez el balón de manera casi inmediata y utilizándolo para crear peligro en cada jugada de ataque. Pero no pudo anotar. Bueno, sí lo hizo aunque el linier se equivocara. No obstante, no resulta excusa para no haber marcado después de un dominio semejante. El Atleti tiene un problema con el gol que ya no es nuevo y al que el Cholo no parece encontrarle solución. Ni cambiando de 9 funciona.

Menos mal que un ratito después, el Sevilla jugaba su partido de la 35ª jornada de Liga y definiría si el empate del Atleti es malo o terrible. El caso es que el equipo hispalense jugaba contra el Real Madrid, y cosas del fútbol, por una vez, el Atleti no quería que el enemigo perdiese su partido. Si podía empatar, genial y si ganaba, mejor. Y así, apareció como un ave fénix Cristiano Ronaldo para marcar un hat-trick que aleja incluso un poquito más al buen Sevilla de Emery. Siete puntos son muchos puntos para los nueve que faltan por disputarse. La pájara que tendría que darle al Atleti sería como la de Indurain en la Vuelta del 96 de camino a Covadonga.

Es decir, que aunque el Cholo dijera que no iba a prestar atención a lo que hiciese el Sevilla, el Real Madrid le hizo un favorcillo de esos que se agradecen. Eliminar a un rival directo de la lucha por la Champions y que lo haga el equipo más odiado es, aun así, bienvenido, por supuesto, no puede ser de otra manera. Es un esfuerzo que hace otro en vez de uno mismo. Y estamos a unas alturas de año que cualquier ahorro de energías es más sabroso que el mejor jamón ibérico de bellota, y eso es decir mucho.

Y este amor-odio entre Madrid y Atleti no se va a quedar aquí. En realidad ahora podemos hablar más de amor, porque los dos se necesitan mutuamente… algo que a ninguno hace gracia, pero es necesario, es lo que hay y no queda otra cosa que disfrutarlo, si sucede lo que a cada equipo le venga bien. Como decimos, no se queda ahí el asunto, ni mucho menos: el Madrid recibe al Valencia el próximo sábado en el Santiago Bernabéu. Una vez que ya se ha cargado a un adversario directo del Atleti, le toca hacer lo propio con el otro, el que aún puede complicar la existencia europea al club colchonero.

Si el Madrid, como parece, pretende aguantar hasta el último instante la lucha por la Liga al Barça y meterle presión constante a la espera de un fallo que no llega, tiene que ganar al Valencia. Y si gana a los de Nuno, el Atleti tendrá la tercera plaza, no ya sólo la Champions, conseguida virtualmente. Por fin tendría Simeone en su mano lo que tanto ha deseado desde agosto.

Pero claro, lo cortés no quita lo valiente. El Atleti le debería ya al Madrid dos favores por ayudarle externamente a evitar la previa de la Champions League. Y tiene en la penúltima jornada la posibilidad de devolverle uno que es en realidad como si fueran dos de lo gordo que es. Claro que hacerlo, es decir, ganar al Barça en el Calderón, es hacer que el campeón del año pasado haga campeón de este año a ese club que no quiere ver ganando ni a las canicas.

Fuente: ElConfidencial – Deportes