El Barça rompe el récord del Madrid de Beenhakker por la puerta grande de Vallecas

El Barcelona es un equipo arrollador y la consecuencia lógica de eso es que los récords caigan como fruta madura. Superar al Madrid de Beenhakker era un puro trámite, algo que todos preveían porque la derrota de los de Luis Enrique no parece una opción. La máquina funciona a la perfección y no necesita siquiera de forzar para que los resultados lleguen. Ya son 35 partidos seguidos sin perder, y no sobran los candidatos que puedan cambiar esa dinámica. 

El Rayo-Barcelona es un trazo más en una temporada perfecta. Después de un otoño un poco dubitativo, el equipo catalán ha conseguido cuadrar todo para convertirse en invencible. La defensa funciona, el medio del campo produce y la delantera… son Messi, Neymar y Luis Suárez, tampoco hay mucho que añadir a eso

Es verdad que la película contra el Rayo siempre parece una redifusión de un partido anterior. Los de Paco Jémez intentan tener el balón, buscan practicar su juego y terminan escaldados contra un equipo que hace lo mismo pero en grado superlativo. El técnico rayista defiende que no puede cambiar su estilo de juego pensando en el rival, que la educación de sus jugadores necesita de estos partidos para saber que realmente la teoría va en serio. Pasan los años y el Rayo se mantiene, solo se le podrá reprochar al entrenador cuando el resultado final descarrile. 

Hay en el discurso de Paco algo de mentira. No es cierto que juegue como lo hace contra otros rivales, cuando en el calendario aparece el Barcelona intentan sublimar las esencias, dar más toques de los que darían en los días normales, retar al rival a un juego aún más delicado. Un exceso de manierismo divertido, pero que suele terminar con resultados atroces para los intereses rayistas

Juan Carlos metió la pata

Los intentos del Rayo, en este caso, se fueron por el sumidero en el minuto 22 cuando su portero, Juan Carlos, decidió ponérselo muy fácil al Barcelona. Tenía el balón agarrado con las dos manos, completamente controlado en los lindes de su área pequeña, cuando inexplicablemente dejó caer el esférico al suelo. Rakitic, que rondaba la zona, no dudó en aprovechar la opción que le servía en bandeja el guardameta rival. Si ya es difícil ganar al Barça, los 35 partidos seguidos en los que eso no ha pasado así lo demuestran, aún lo es más cuando se le hace el pasillo y se le vitorea para que te pase por encima. 

Ese tipo de jugadas son una carga mayor que ponerse por debajo en el marcador. Minan la moral de la tropa y dejan zombi al equipo. La prueba, el gol de Messi solo un minuto después. El azulgrana no es solo una estrella, también es un jugador que sabe tomar el pulso al rival y aprovecharse de sus debilidades. 

Diego Llorente, expulsado por Vicandi Garrido. (EFE)Diego Llorente, expulsado por Vicandi Garrido. (EFE)

Dos expulsados en el Rayo

Por si todo eso fuese poco, Diego Llorente, minutos antes del descanso, decidió ir a la guerra con la planta en alto. Es cierto, tocó el balón, pero llevar el pie a la altura de la rodilla y terminar llevándose por delante a Rakitic es motivo suficiente para ver la segunda parte desde la grada. Juego brusco grave, dice el reglamento. 

Nadie pensó que Jémez iba a recomponer la defensa con su central expulsado, porque quien más quien menos ya le conoce. Con dos goles por debajo mantuvo la defensa de tres y el Barcelona jugó, si era posible, aún más cómodo en Vallecas. En los 10 primeros minutos de la segunda mitad ya había tenido una Neymar que salió rozando el palo, un palo de Luis Suárez y, como guinda, el segundo gol de Messi. Tres estrellas mundiales jugueteando contra un equipo con estilo pero sin norte. Y a nadie engañó el gol de Manucho: la película era la misma que antes de que el extra se desplomase por una ventana. 

Le dio tiempo al Barça incluso a dejar con nueve al Rayo en una expulsión que debería de haberse guardado Vicandi Garrido, ya que el jugador que recibió la zancadilla de Iturra, Busquets, estaba en fuera de juego. Penalti, quizás el único arte del fútbol que no domina el Barça. Falló Suárez, que la tiró fuerte, pero lo suficientemente centrado como para que Juan Carlos lo detuviese. Un par de minutos después, para consolarle, Messi marcó su tercer gol.  Y después Arda. Y pudieron ser muchos más porque el Barcelona, contra un equipo blando y contra nueve, no tiene más que caminar para hacer daño.

Ficha técnica:

1 – Rayo Vallecano: Juan Carlos; Quini, Llorente, Crespo, Tito; Trashorras, Iturra; Embarba, Piti (Montiel, m.56), Bebé (Amaya, m.70); y Manucho (Javi Guerra, m.80).

5 – Barcelona: Bravo; Sergio Roberto (Aleix Vidal, m.72); Piqué, Mascherano, Mathieu; Rakitic (Arda Turan, m.65), Busquets (Vermaelen, m.77), Iniesta; Messi, Suárez y Neymar.

Goles: 0-1: M.21 Rakitic; 0-2: M.23 Messi; 0-3: M.54 Messi; 1-3: M.57 Manucho; 1-4: M.72 Messi; 1-5: M.87 Arda Turan.

Árbitro: Bikandi Garrido (C.vasco). Expulsó con roja directa a Llorente (m.42) e Iturra (67), del Rayo Vallecano. Amonestó a Arda Turan (m.78) y Neymar (87), del Barcelona.

Incidencias: encuentro correspondiente a la vigésimo séptima jornada de la Liga BBVA, disputado en el Estadio de Vallecas, ante 14.056 espectadores. Lleno. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Juan Pablo Rodríguez, abonado número 14 del Rayo.

Fuente: ElConfidencial – Deportes