El cambio empieza en Venezuela

07.12.2015 – 09:39 H. Tardó más de seis horas pero por fin, tras una larga, ansiosa y optimista espera, los resultados resonaron en toda la sala de prensa ...

07.12.201509:39 H.

Tardó más de seis horas pero por fin, tras una larga, ansiosa y optimista espera, los resultados resonaron en toda la sala de prensa de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). La rectora del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, anunció pasadas las 12 de la noche los resultados  de las elecciones parlamentarias de este 6 de diciembre. 99 diputados frente a los 46 del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). La oposición ya no es la oposición en Venezuela (Ver directo). 

Esta es la elección número 20 que se celebra en el país desde que hace 17 años, un 6 de diciembre de 1998, el chavismo llegara al poder. Es la segunda que la oposición gana. La primera fue en 2007 para decidir si se modificaba o no la Constitución. Entonces ganó por un poco más de un 1%. “Una victoria de mierda”, dijo con todas letras el entonces presidente Hugo Chávez. La de ayer es la primera en alcanzar una institución. Marca un hito en la historia de los últimos años de Venezuela.

Nicolás Maduro durante su intervención. (Reuters)Nicolás Maduro durante su intervención. (Reuters)

Las encuestas no fallaron. Daban a la Unidad como ganadora con más de 20 puntos porcentuales. A juzgar por los primeros datos, parece que será más y que parte de los 22 escaños que aún quedan por repartir irán a esa bancada. “Hicimos historia. Yo sabía que íbamos a derrotar al miedo y a la desesperanza. Este país decidió encausarse en el camino del futuro. Que más nunca nos dividan”, dijo el diputado Miguel Pizarro tras saberse los resultados.

Acostumbrados a perder

Distintos años, misma desilusión. Año tras año la oposición perdía elecciones a la vez que se iba uniendo y deslavando. De las últimas, en las presidenciales de 2012 todavía tenían el “consuelo” de que se batían con el gigante Hugo Chávez. Las que enfrentaron a Henrique Capriles con Nicolás Maduro dejaron un sabor amargo y el pensamiento de que si la campaña hubiera durado un poco más, los cantos de victoria habrían estado en otro lado. 

Esta vez, parafraseando (mucho) a Joan Manuel Serrat, de nada sirvieron los cariños y lisonjas, los taxis, las tabletas y los mercados a cielo abierto con productos subvencionados que el Gobierno dispensó en los últimos meses. Según los primeros datos, el PSUV sacó alrededor de 6,1 millones de votos, unos 1,4 millones menos que en las presidenciales de 2013 y 2 millones menos que en la últimas elecciones de Chávez.

Pudo más el día a día, las colas en los supermercados, la falta de cosas tan básicas como pasta y arroz. Ésta, en cierto modo, es una elección ganada por la crisis económica. 

No pilló de sorpresa a la gente que se aferró a las encuestas como a un escapulario, pero quienes habían votado por la Unidad a las seis de la tarde del día seis ya estaban preparando el cuerpo para otra derrota más. A esa hora, el CNE anunció que los centros electorales permanecerían abiertos una hora más a no ser que hubiera gente esperando en cola para votar. En Venezolana de Televisión (VTV), la estatal, hacían conexiones en vivo en distintas partes del país llamando a la gente a vota. En lo que parecía un acto de desesperación –o, la menos, es una irregularidad-, en algunos pases se escuchaba a la gente a coro cantando consignas oficialistas. Incluso en una intervención se vieron tres banderas del PSUV ondear libremente en pantalla, contraviniendo la normativa electoral. 

Un grupo de personas celebran el triunfo. (Reuters)Un grupo de personas celebran el triunfo. (Reuters)

Muchos temían el poder de la maquinaria roja, esa que a última hora y de modo histórico había conseguido arrastrar y arañar votos a fuerza de tocar puerta por puerta. “No sé cómo celebrar, no estoy acostumbrado a ganar”. Un comentario que se ha repetido en las redes sociales de venezolanos dentro y fuera del país. Pero esta vez, fue. 

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Ya está aclarando la mañana en Venezuela y en Coche, una zona popular de Caracas, la cola se extiende, la gente espera ansiosa. Ya han pasado 20 minutos desde que tuvieran que abrir, a las 6 de la mañana. “Yo espero que haya un cambio, este país ha sufrido demasiado y necesita un cambio, no podemos soportar más”, dice Antonio Hernández. Al lado le acompaña una señora que se persigna y dice que “Venezuela está en manos de Dios”. Y de los hombres, a los que ahora les tocará manejar un país distinto con una Asamblea Nacional distinta. 

Fuente: ElConfidencial.com