El Celta consuma su machada y deja al Madrid fuera de la Copa y sin triplete

25.01.2017 – 23:00 H. “No creo que sea un fracaso mayor si nos elimina el Celta“, avisó Zidane la víspera de viajar a Vigo, ya fuera poniéndose ...
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25.01.201723:00 H.

“No creo que sea un fracaso mayor si nos elimina el Celta“, avisó Zidane la víspera de viajar a Vigo, ya fuera poniéndose la venda o siendo consciente de en qué circunstancias afrontaba el partido. Su Real Madrid, que perdió por 1-2 en la ida en el Bernabéu, soólo fue capaz de empatar ‘in extremis’ (2-2) en Balaídos, por lo que dijo adiós a la Copa. El gol de Lucas Vázquez en el minuto 90 permitió soñar al madridismo con otra machada en el tiempo de prolongación, pero esta vez no sonó la flauta y la machada la consumó el Celta, capaz de tumbar a un equipo que hasta hace dos semanas permaneció 40 partidos invicto.

Zizou heredó de Rafa Benítez un equipo eliminado la temporada pasada de la Copa tras el ridículo del caso Cheryshev —del que, por cierto, no ha vuelto a saberse nada, a pesar de que Florentino Pérez aseguró que llegaría hasta el final—, y disputó la Liga al Barça hasta la penúltima jornada. Ganó la Liga de Campeones, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes. En las tres ocasiones, eso sí, lo hizo teniendo que recurrir a la prórroga. El técnico francés, siempre tan cortés como valiente en sus declaraciones, no ha escondido nunca que el objetivo de esta temporada era el triplete, un objetivo truncado en Balaídos ante un Celta que, a pesar de jugar más pendiente de hacer bueno el 1-2 del Madrid que de rematar la faena en casa, es un digno semifinalista de Copa.

Alonso Castilla

El Real Madrid apela a la épica en la Copa del Rey para remontar ante el Celta, en Balaídos, el 1-2 del partido de ida. Mientras, las dudas crecen en la mente de Morata

Sin los lesionados Carvajal, Varane, Pepe, Marcelo, Modric, James y Bale, además de Keylor Navas, suplente al ser un partido copero, Zidane tuvo que inventarse en Balaídos un once para intentar remontar el 1-2 que el Celta se llevó del Bernabéu. Así, Danilo, que no es Carvajal, ocupó el carril derecho, a pesar de estar bajo sospecha; Casemiro, que no es Varane porque no es central, ejerció de tal junto a Sergio Ramos y Nacho, quien por supuesto no es Marcelo, aunque su misión fuera tapar el flanco izquierdo, con Coentrao en el banquillo y Asensio haciendo las veces de carrilero. Además, Kovacic, que no tiene la consistencia de Casemiro, ejerció de medio centro junto a Kroos, pero entre ambos apenas lograron enlazar tres pases seguidos, en gran medida por la buena presión del Celta.

Pero, sobre todo, Isco, que no es Modric, fue incapaz de generar el juego o al menos las jugadas que necesitan Benzema, desconectado por completo del resto de sus compañeros, y un Cristiano que, se diga lo que se diga, y por mucho que marcara un gran gol de falta directa, está en claro declive y es demasiado previsible como para sorprender. Lo que sí sorprendió fue la suplencia de Lucas Vázquez, mientras Morata empezó como reserva, lo cual no hace sino hurgar en su estado de ánimo.

“No vamos a tirar nada”, avisó Zidane, quizás en su intento por intimidar al Celta y animar a los suyos. Aunque hasta las casas de apuestas le daban como favorito, si no para volver a ganar al Madrid, sí para superar la eliminatoria, como finalmente sucedió, Berizzo renegaba como de la peste de esa condición. “El Madrid es favorito en cualquier partido contra cualquier rival del mundo”, no se cansó de repetir el Toto. Sin embargo, el hecho de que el argentino alineara de inicio a nueve jugadores que el domingo no estuvieron en Anoeta, todos menos Sergio Álvarez y Roncaglia, dejó muy claro que esta semana priorizó la Copa al ver tan cercano el objetivo.

Desde el minuto uno, el Celta cedió descaradamente la iniciativa al Madrid y se limitó a esperarle en su campo, bien posicionado y con unas marcas que solo permitían conducciones estériles como las de Danilo, el más animado a la hora de subir, Sergio Ramos o Casemiro, quienes a falta de referencias en el centro del campo con los que asociarse, veían un carril que no les llevaba a ninguna parte.

El danés Daniel Wass celebra el segundo gol del Celta al Real Madrid. (EFE)El danés Daniel Wass celebra el segundo gol del Celta al Real Madrid. (EFE)

Solo una jugada con más criterio como la protagonizada por Isco sirvió para inquietar a Sergio Álvarez en la media hora de partido, aunque el primer susto de verdad se lo llevó el portero gallego, cuando su compañero Cabral le obligó a lucirse al desviar hacia su portería una disputa aérea con Cristiano. El balón fue al travesaño y en el rechace el portugués, con toda la portería para él, lo mandó al poste con un defectuoso remate con la zurda.

Como quiera que el dominio del Madrid era más aparente que efectivo, el Celta se animó poco a poco a intentar tener el balón. Pero fue en un regalo de Casemiro donde llegó la primera gran oportunidad de los gallegos. El brasileño entregó a Iago Aspas el balón en la frontal del área, pero, quizá porque él fue el primer sorprendido, el delantero vigués no supo apreciarlo. Guidetti, quien unos minutos antes ya había obligado a Kiko Casilla a evitar el 0-1, volvió a toparse con el guardameta del Real Madrid, quien no contaba con que Danilo fuera a terminar la jugada introduciendo el balón en su propia portería. No tuvo suerte el brasileño, pero es lo que tiene correr sin saber muy bien a dónde se va.

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Con el Celta a la vuelta de vestuarios de nuevo más pendiente de administrar su ventaja que de disputarle el balón al Madrid, Cristiano Ronaldo se reinvindicó (una vez más) con un gran lanzamiento de falta que permitió al Madrid engancharse al partido y a la eliminatoria, pues un gol más le valía para, al menos, forzar la prórroga, ese territorio que tan bien conoce desde que Zidane ocupa su banquillo. Otra falta, esta botada por Kroos, a punto estuvo de transformarla Ramos en el 1-2, pero su cabezazo se fue ligeramente desviado. Ahí tuvo el Real Madrid su gran oportunidad, pero esta vez la flor de Zidane se marchitó.

Los cambios de Zidane, Lucas Vázquez y Morata por Asensio e Isco, respectivamente, permitieron al Madrid llegar con vida a los últimos minutos, sobre todo porque Berizzo solo los utilizó para ganar tiempo cuando ya casi ni quedaba. Sin embargo, y porque el fútbol es así de impredecible, el Celta encontró el camino del gol en una gran combinación que definió el danés Wass y el Madrid se resistió a perder por tercera vez en dos semanas y logró el empate. Aunque tratándose del Real Madrid no sirva de excusa, lo cierto es que los blancos notaron sus numerosas y cuantiosas ausencias, lo que permitió al Celta consumar su hazaña y estar en el bombo de las semifinales, ahí donde se echará en falta a un Madrid que aspiraba, ya en pasado, al triplete.

Ficha técnica

2 – Celta de Vigo: Sergio Álvarez; Hugo Mallo, Cabral, Roncaglia, Jonny; Marcelo Díaz, Radoja, Wass (Pione Sisto, min.88); Iago Aspas (Fontás, min.90), Bongonda y Guidetti (Jozabed, min.84)

2 – Real Madrid: Casilla; Danilo, Sergio Ramos, Casemiro, Nacho; Kroos, Kovacic, Asensio (Lucas Vázquez, min.75); Isco (Morata, min.81), Cristiano Ronaldo y Benzema.

Goles: 1-0, m.44: Danilo, en propia puerta. 1-1, m.62: Cristiano Ronaldo. 2-1, m.85: Wass. 2-2, m.90: Lucas Vázquez.

Árbitro: Sánchez Martínez (colegio murciano). Amonestó a Hugo Mallo, Wass por parte del Celta de Vigo, y a Danilo por parte del Real Madrid.

Incidencias: partido correspondiente a la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey disputado en el estadio municipal de Balaídos ante unos 26.000 espectadores.

Fuente: ElConfidencial – Deportes