El derbi catalán, entre los complejos pericos y la soberbia culé

08.01.2016 – 05:00 H. No hay una respuesta única a la cuestión de cómo se ha llegado al nivel de crispación que se pudo ver y escuchar tras los dos últimos ...

08.01.201605:00 H.

No hay una respuesta única a la cuestión de cómo se ha llegado al nivel de crispación que se pudo ver y escuchar tras los dos últimos derbis disputados entre Barcelona y Espanyol. No la hay porque depende de a quién escuches y mires; cada uno de los bandos está convencido de tener razones más que de sobra. Lo peor es que un día después del choque copero en el Camp Nou, ante la jugada que no admite discusión ni debate -la del pisotón de Pau López a Messi-, salió el portero del Espanyol a decir que “fue una acción más del juego y a mí también me dieron en la cara”. El “pues anda que tú y tú más” como argumento.

La rivalidad entre dos equipos en la misma ciudad se da por hecha, incluso es bienvenida, pero se han traspasado algunos límites. En el derbi de Liga, el Espanyol rascó, jugó con contundencia y el árbitro González González, que venía de una actuación lamentable en el Real Madrid-Real Sociedad, no estuvo a la altura. En el Barça nadie se quejó. El propio Luis Enrique admitió en la previa del encuentro de Copa que aunque se “moría de ganas de hacerlo”, se mordió la lengua porque siendo consciente de estar calentito, prefirió callarse. A partir de aquí entra en escena la teoría de la discriminación mediática que hay hacia el Espanyol por parte de la prensa catalana. Que existe, por cierto. Es una evidencia que en ningún medio se le da el mismo espacio y atención a un equipo y al otro, pero también lo es que el presidente del Espanyol, Joan María Collet, se pasó en sus declaraciones después del primer derbi.

Según Rac1, a Collet le molestó una columna de opinión que apareció en el diario ‘Sport’ el pasado domingo y varios comentarios en TV3 tras el partido, opiniones también personales, no del medio público. Y a partir de ahí construyó un mensaje en el que culpaba a todo dios con la desafortunada expresión del “nacionalbarcelonismo” y las no menos lamentables justificaciones, dos días después, sobre los gritos racistas de una parte de la grada que escuchó Neymar amparándose en que los “uh, uh, uh los oigo cada domingo, sobre todo con Cristiano, y no lo interpreto como la imitación de un mono”. El lío ya estaba servido.

El parte de agravios de ambos bandos no tiene fin. La pancarta de “Bienvenidos a Barcelona” en el Camp Nou, el toque en la cara de Turan a Pau López, la celebración de Luis Suárez del segundo gol en la cara del portero blanquiazul, la expulsión de Diop por insultarle, el uruguayo señalándole “cuatro, cuatro” con la mano a Pau tras finalizar el encuentro y, ante todo, el pisotón del guardameta a Messi. La segunda parte del encuentro fue marrullera, con continuas tanganas y parones en el juego, y el jaleo tuvo continuación en el túnel de vestuarios y en la zona mixta.

Recapitulando: Gerard Piqué, que no se pierde ni una, declaró: “No es fútbol americano sino fútbol, se trata de jugar una pelota, dar unos pases y meter gol. Iremos a competir, ellos se denominan una maravillosa minoría. Esperemos que el miércoles al menos llenen el campo, no como el otro día que no estaba ni lleno”. Javi López, también en el césped, soltó: “La campaña mediática que hemos sufrido ha surtido efecto”. Mientras, los periodistas presentes en la zona mixta pudieron oír claramente, separados solo por una pared, la bronca en la zona de vestuarios, incluyendo insultos, portazos y un “os vamos a reventar”. Bronca que el árbitro, Martínez Munuera, reflejó en el acta afirmando que Luis Suárez había comenzado y añadiendo que el personal de seguridad del estadio y el cuerpo técnico tuvieron que intervenir. 

Una vez más, las versiones varían. Gerard Moreno afirmó que varios jugadores del Barcelona les habían esperado en la puerta del vestuario para increparles. Busquets le respondió en los medios asegurando: “Irá caliente por la derrota, pero no ha pasado nada del otro mundo. Si quiere su minuto de gloria, no lo va a conseguir”. Ayer, además, el entorno de Luis Suárez negó que el jugador hubiera dicho lo que está reflejado en el acta: “Aquí os estoy esperando, venid acá, sos un desecho”. Al parecer, fue Mascherano, pero Competición se reúne hoy y al uruguayo le podrían caer entre uno y tres partidos.

 

¿Más? Diop en declaraciones al Carrusel de la Cadena Ser: “Si nosotros vamos a hacer daño, si somos violentos, los jugadores del Barça salen en camilla. ¿Se ha visto sangre? No. Cuando el Espanyol juega con intensidad contra el Barça, aquí, desde los medios se ha dicho de todo durante la semana”. ¿Más? Caicedo, en su cuenta de Twitter: “A ver qué dice la prensa de aquí, ahora pueden estar contentos. A ver los titulares de mañana. Vergüenza”. Y así hasta ayer, cuando Pau López, ya con las pulsaciones en su sitio, se mostró incapaz de hacer autocrítica y pedir disculpas por su pisotón a Messi, concluyendo que “fue una acción más del juego y a mí también me dieron”.

Quedan seis días para el choque de vuelta en Cornellà y de los actores depende que bajen los decibelios y se calmen los ánimos. De los jugadores primero, de su actitud dentro y fuera del terreno de juego. Las opiniones expresadas en los medios de comunicación son un debate secundario, pero sería recomendable y deseable que los futbolistas de ambos equipos y el presidente del Espanyol empiecen por dar ejemplo. El complejo de inferioridad de los periquitos junto a la soberbia por parte de los culés respecto al vecino están instaurados en el ambiente y forman parte del ADN de los dos clubes, pero continuar subiendo de temperatura la olla no parece la mejor idea del mundo. Es su responsabilidad.

Fuente: ElConfidencial – Deportes