El día en que Nuno birló el despacho a Rufete (con ventana para poder fumar)

La guerra civil del Valencia, gestada hace mucho tiempo y que ha estallado en los últimos tiempos, acabó con la clara derrota de Amadeo Salvo (presidente ...

La guerra civil del Valencia, gestada hace mucho tiempo y que ha estallado en los últimos tiempos, acabó con la clara derrota de Amadeo Salvo (presidente ejecutivo) y Francisco Rufete (mánager general deportivo), arrinconados por el poder y que habían pasado a convertirse en dos elementos que no pintaban nada en la toma de decisiones. Por eso han arrojado la toalla y abandonan el club. Peter Lim, el accionista mayoritario, y su guardia pretoriana, formada por Nuno Espírito Santo y Jorge Mendes, han salido victoriosos como no podía ser de otra manera. El entrenador portugués refuerza su mando -los resultados marcarán la duración del mismo-, que pierde de vista a Rufete, con el que nunca conectó. Adiós, hola, hasta luego, hasta pronto, nos vemos… Escuetas expresiones que intercambiaban para retratar la relación (nula) entre el técnico y el mánager, situación que no se podía alargar más en el tiempo. El primero sabía, o seguro que intuía, que su ‘enemigo’ tenía las horas contadas, porque hace días le birló a Rufete el despacho que tenía en la Ciudad Deportiva de Paterna de manera unilateral y sin que la víctima lo supiera.

Con el equipo de vacaciones, el club acomete en la actualidad una serie de reformas en su complejo deportivo. En concreto en el edificio principal, de dos plantas, y en el que el primer equipo habita a diario. Con el segundo piso -residencia de jugadores- ajeno a las obras, la baja se llenó de obreros para realizar las mejoras correspondientes en vestuario y otras dependencias. Por Paterna apareció Nuno Espírito Santo hace días para supervisar las obras. Preguntó y preguntó hasta que apareció ante sus ojos el despacho de Rufete. Se interesó por el mismo, y cuando supo que era el del mánager general, el técnico torció el gesto y dio la orden de inmediato. “Ese despacho será el mío”, vino a decir. Y adjudicado para el entrenador, sin que Rufete, obviamente, supiera nada en ese momento de lo que sucedía a kilómetros de Valencia.

Situado cerca del vestuario de los jugadores y del despacho de Nuno, éste se interesó por un espacio en concreto mientras echaba un vistazo entre escombros a los avances de las obras. Cuando fue informado de que era el de Rufete, tardó lo justo en dejar claro a sus interlocutores que el plan variaba de rumbo y que el despacho reservado para el mánager general deportivo, cambiaba de manos de inmediato. El técnico portugués se lo apropió en un abrir y cerrar de ojos. Esto sucedió no hace  mucho, cuando la situación institucional era convulsa, pero el club todavía no había estallado en mil pedazos. Pero a la vista de este capítulo, da la impresión de que Nuno sabía de sobra que las horas de Rufete estaban contadas.

Rufete junto a Amadeo Salvo (EFE)Rufete junto a Amadeo Salvo (EFE)

Una comunicación inexistente

Con fuerte carácter, queriendo siempre que ningún detalle se le escape de las manos, Nuno Espíritu Santo dio una orden categórica para dejar sentado que su marcial mando en la Ciudad Deportiva de Paterna no se discute. “Y que tenga ventana porque yo fumo”, ordenó el técnico portugués que en aquel mismo momento tomaba posesión del despacho reservado para su compañero. Sirva este episodio para plasmar las pésimas relaciones que han mantenido Nuno y Rufete en los últimos meses, con una comunicación prácticamente inexistente en la que el segundo tenía las de perder desde el primer momento.

Desde que fue nombrado, por orden de Peter Lim y Jorge Mendes, nuevo entrenador del Valencia, Nuno y Rufete chocaron. El segundo, igual que Salvo, apostaba por la continuidad de Juan Antonio Pizzi, pero el nuevo dueño y el agente portugués -el que manda en política de fichajes- marcaron otra hoja de ruta. El dúo español tragó con aquella decisión y se vio obligado a defenderla públicamente. Con el paso del tiempo las relaciones entre técnico y mánager se fueron deteriorando. Nunca conectaron, como cuando llegó Negredo a finales de agosto, pues Rufete apostaba por la contratación de otro delantero. En el pasado mercado de invierno, aterrizó en Valencia Enzo Pérez, pero el entrenador pidió hasta tres fichajes más; Rufete, sin embargo, logró convencer a Lay Hoon Chan, presidenta del club, de que no hacía falta para alcanzar el objetivo -alcanzado- de disputar la Champions la temporada que viene.

El caótico periplo de Rodrigo Caio por Valencia acabó por dinamitar el club. Amadeo Salvo y Rufete, que no sabían nada de esta operación, tuvieron claro que no podían seguir ni un momento más en una institución a la que ya no aportaban nada. La operación, con una rodilla bajo sospecha por medio, quedó abortada por mucho que el triunvirato que tiene el poder tratara de que todo se desarrollara sin contratiempos. Fue el último triunfo del tándem formadopor Salvo y Rufete. El plan B se puso en marcha de inmediato, con la llamada de Jorge Mendes al Vicente Calderón, donde campa a sus anchas, para que Miguel Gil Marín le tendiera una mano -una vez más- para salir del atolladero. Lo que no consiguió en Valencia, donde ha perdido puntos a ojos de una afición atónita.

Fuente: ElConfidencial – Deportes