El Gran Hermano 'vaporizó' a Casillas tras echarlo del Real Madrid

“La gente desaparecía sencillamente y siempre durante la noche. El nombre del individuo en cuestión desaparecía de los registros, se borraba de todas ...
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“La gente desaparecía sencillamente y siempre durante la noche. El nombre del individuo en cuestión desaparecía de los registros, se borraba de todas partes toda referencia a lo que hubiera hecho y su paso por la vida quedaba totalmente anulado como si jamás hubiera existido. Para esto se empleaba la palabra vaporizado“. Este es un extracto de la fantástica novela de ficción 1984 de George Orwell. Uno de los detalles más importantes que tiene este autor y en especial esta obra es que muchos de sus escritos tienen una vigencia histórica muy significativa; en cierta manera se podría decir que se pueden aplicar hoy. Y por supuesto que son pertinentes en el caso del adiós de Iker Casillas al Real Madrid

Winston Smith tendría incluso más motivos para sufrir lo que le impuso el Ministerio del Amor de Oceanía que lo que ha sufrido Iker en el Real Madrid en los últimos años. Pero fue más duro aún la forma que tuvo de despedirse de donde ha vivido los últimos 25 años de su vida. Cuando uno deja la que ha sido su casa de toda la vida, una lagrimilla al menos se le escapa, pero ya si es un hogar, un lugar que le ha llevado a la cima del planeta y donde ha sido absolutamente todo, ser vaporizado de la manera en la que lo ha sido es tremendo. Estaba solo, abandonado a su suerte ante la jauría de periodistas ansiosos por titulares obtenidos a través de duras preguntas. Pero Iker cambió el paso antes de escapar hacia el país de al lado.

Nada de preguntas. Habría sido el insufrible final para una pesadilla que no parecía tener un fin cercano. ¿Se imaginan a un Iker descompuesto, lacrimoso, triste, contestando a preguntas sobre su relación con Florentino Pérez, su manera de salir del Madrid, sobre las explosivas declaraciones de sus padres…? Es decir, sobre todo lo que le rodea, que todo es incendiario. Por la sala de prensa del Bernabéu, que estaba abarrotada, huelga decirlo, se asumía que no iba a haber preguntas y tampoco se esperaba evidentemente al presidente… pero extrañó sobremanera que no hubiese ningún tipo de acompañamiento institucional. Éste se producirá este lunes a las 13:00 en el palco VIP del Bernabéu, escenario elegido para que Floretino Pérez despida a Iker en nombre del club.

Casillas estaba solo, como Winston en las celdas del Ministerio del Amor esperando a que O’Brien empezara a enseñarle los cuatro dedos para que se convenciese de que veía cinco. Y Casillas lloró por todo, por irse, por cómo se va, por dónde se va… Tardó un minuto en arrancarse a hablar. La emoción le encogía las cuerdas vocales, le brotaba las lágrimas y le convirtió en un flan hecho persona. Se paró varias veces hasta que cogió carrerilla, confianza en sí mismo, esa que ha perdido y nunca volverá a recuperar en la portería. Lloró e hizo llorar y casi todos los periodistas ahí presentes le aplaudieron para animarle.

Y cuando Casillas abandonó la sala, en ninguna otra parte del Bernabéu (más allá del Museo) se podía ver una referencia al que hasta este sábado fue el capitán del Real Madrid. Ya a las afueras, los enormes pósteres en los que se anuncia a los cuatro vientos las nuevas camisetas blanca y gris ya no tenían el rostro de Iker. Se eliminaron como Winston tenía que eliminar los nombres de las personas que habían sido vaporizadas de todos los registros existentes en el Ministerio de la Verdad. Esas personas nunca existieron para el INGSOC, el partido del Gran Hermano. Casillas ya no está y parece como si no existiera.

La pregunta es… ¿y si un niño de los que se dieron cita en los alrededores del Bernabéu decidía, por homenajear a su ídolo, comprarse una de las nuevas camisetas de portero, negras y elegantes, y estamparse I. Casillas y el 1? Pues que no podía. No es que no haya camisetas de Casillas, lo cual se puede llegar a comprender, pero es que no se puede ni siquiera pedir que se estampe su número en una camiseta nueva. “Ya no es jugador del Real Madrid, dicen en la tienda y, por tanto, ha sido vaporizado. Ya no existe. Ahora, para tener una camiseta del excapitán blanco hay que comprarse la del Oporto.

Fuente: ElConfidencial – Deportes