El independentismo militante de Oleguer retrata al oportunista de Guardiola

“Si hubiera existido un estado catalán, habría jugado con la selección catalana porque soy de Santpedor, pero en aquel momento no era ...
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“Si hubiera existido un estado catalán, habría jugado con la selección catalana porque soy de Santpedor, pero en aquel momento no era viable”. Así respondió Pep Guardiola en una entrevista concedida para la campaña ‘Guanyarem’ (Ganaremos), que defiende el deporte catalán, y en la que el exjugador y exentrenador del FC Barcelona explica por qué jugó con España. “Fui encantado y lo hice lo mejor que sabía”, explica Guardiola, quien, como ya es sabido, cierra la lista unitaria de Convergencia y Esquerra con vistas al 27-S. Es decir, su nombre figurará junto a los de Oriol JunquerasArtur Mas y el exeurodiputado de ICV Raül Romeva.

No le falta razón al ahora entrenador del Bayern de Múnich cuando dice que “lo más bonito es que cada uno puede ser libre. ¿Por qué formamos parte de esto? ¡Pues porque nos da la gana!”. Faltaría más. Sin embargo, el caso de otro exjugador del Barça deja a Pep en evidencia o, cuando menos, le retrata como un oportunista. Se trata de Oleguer Presas Renom (Sabadell, 2 de febrero de 1980) quien siempre se declaró abiertamente independentista catalán y, aunque lo hizo de manera consensuada, no quiso jugar con la misma selección española y en las mismas circunstancias en las que sí lo hizo Guardiola.  

Oleguer fue llamado en 2005 por Luis Aragonés a unas jornadas de convivencia que el entonces seleccionador español organizó en Madrid. El central catalán acudió con total normalidad junto al resto de sus compañeros, pero una vez en la capital de España no tuvo reparo en hablar cara a cara el entrenador madrileño y plantearle educadamente su postura. “Le expliqué que creía que si no había la suficiente implicación o sentimiento, era mejor que fueran otras personas”, confirmó el propio Oleguer en una entrevista en Rac1. “No fui consciente de cómo fue la charla. No recuerdo los detalles, estaba nervioso”, confesó un futbolista que nunca más volvió a recibir la llamada de España. “Luis fue franco y honesto conmigo”, añadió el azulgrana sobre Aragonés.

La polémica que se montó alrededor de su renuncia a jugar con la selección española llevó incluso a Kelme a romper el contrato de patrocinio que tenía firmado con el central del Barça. Sin embargo, y como se demostró en el juicio al que Oleguer llevó y ganó a la citada marca deportiva, la realidad es que Kelme había entrado en bancarrota y sólo se trataba de una excusa para no pagarle. Eso sí, la grada del Camp Nou, que en cada partido coreaba su nombre en el minuto 23, al ser éste su dorsal, se pronunció a su favor y 18.000 personas secundaron una campaña en contra de Kelme. Lo que pocos sabían es que Oleguer ordenaba a sus agentes que los cheques que cobraba por vestir esta marca deportiva fueran ingresados en las cuentas de diferentes ONGs. Otro ejemplo más de que no somos los que decimos, sino lo que hacemos…

El independentismo militante de Oleguer retrata al oportunista de Guardiola

Su fichaje por el Ajax lo gestionó ‘el facha’

“Sé que ha habido más casos como el mío, seguro, pero con ellos no se ha hecho tanta polémica”, se quejó Oleguer, quien también se metió en política, aunque cuando había puesto fin a su carrera deportiva. Lo hizo en 2011, al no renovar su contrato con el Ajax y regresar a Barcelona. Pedro Nieto, exfutbolista y ahora agente FIFA que no sólo jugó con Oleguer en la Gramanet, sino que una vez que el catalán colgó las botas le llevó sus asuntos junto a Rafa Anguita, destaca “lo sencillo y campechano que era”. Un ejemplo, a diferencia del resto de sus compañeros del Barça, Presas no quiso que el club le entregara un lujoso Audi, sino que pidió una Volkswagen Transporter, con la que podía llevar a sus amigos a una masía situada en la Cataluña interior.

Otra anécdota que ayuda a explicar lo auténtico que era Oleguer es que con motivo de la final de la Copa de Europa que el FC Barcelona disputó en París, el central fletó un autobús para llevar desde la Ciudad Condal a todos su familiares y amigos, a quienes también se encargó de comprarles una entrada. Ser futbolista no le impidió tampoco estudiar y acabar la carrera de Económicas.  

Harto del ambiente que se respiraba en una plantilla que a Frank Rijkaard se le había ido de las manos, en el verano de 2008 el catalán decidió irse al Ajax, una operación de la que paradójicamente se encargó Alejandro Echevarría, el entonces ‘cuñadísimo’ de Joan Laporta, miembro de la Fundación Francisco Franco, y amigo de la mayoría de los jugadores del Barça, quienes también le conocían como ‘el facha’. Años después, el central catalán confesó que se equivocó al irse, sobre todo porque la llegada al banquillo culé precisamente de Pep Guardiola, con quien llegó a entrenar en la concentración de St. Andrews, cambió radicalmente el ambiente del vestuario. 

Oleguer, durante la celebración de una cadena humana en BarcelonaOleguer, durante la celebración de una cadena humana en Barcelona

Pep, “encantado de jugar con España”

Como dice el propio Guardiola, “hace años el independentismo era cosa de cuatro personas que les hacía ilusión, pero ahora está mucho más presente”, de ahí el mérito que tuvo Oleguer y el poco que por consiguiente tiene Pep. “En el mundo del deporte, hasta ahora no había sido viable. Cataluña no podía competir por Cataluña porque estamos dentro de España y tenemos que competir por España y encantados de hacerlo. Cuando competíamos con España representábamos lo que somos, esto no cambia nada”, explica el entrenador del Bayern, aunque en este sentido nada ha cambiado, al menos de momento y otros jugadores catalanes como Jordi Alba, Gerard Piqué, Sergio Busquets o Cesc Fàbregas acuden con total normalidad a las convocatorias de Vicente del Bosque cuando, si pidieran no ir, posiblemente tampoco el técnico salmantino le volvería a llamar.   

De Oleguer se dijo cuando aún era futbolista que era “un comprometido con el movimiento okupa, independentista y de izquierdas”, aunque en su caso no de boquilla, sino demostrándolo con hechos. Resulta curioso que el mismísimo Laporta le llamara la atención por hablar de política siendo jugador del Barça… Como escribe en su libro Camí d’Itaca, el cual fue presentado en una casa okupada en Barcelona, “hay que mojarse porque la indiferencia equivale a rendirse. Hemos de soñar, cueste lo que cueste, para acercarnos a la utopía. Ítaca no queda tan lejos”. Sí, Pep Guardiola también lo está haciendo, aunque, a diferencia de Oleguer, un poco tarde para resultar, si no poco convincente, sí muy poco coherente. 

Fuente: ElConfidencial – Deportes