El inmigrante legal que pide ser deportado porque no aguanta el racismo

Arash Aria es un iraní de 25 años que necesita escapar de la ciudad en la que vive porque, sencillamente, no puede más con todo aquello que le rodea. Solo ...

Arash Aria es un iraní de 25 años que necesita escapar de la ciudad en la que vive porque, sencillamente, no puede más con todo aquello que le rodea. Solo quiere encontrar un trabajo, ser feliz, labrarse un futuro. La cuestión es que Arash no es un refugiado más de los cientos de miles que estos días arriesgan su vida intentando alcanzar el paraíso europeo. No. Arash vive en Manchester desde hace diez años. Pero ha acudido a la comisaría a “entregarse” porque quiere ser deportado a su país. La violencia y la falta de respeto con la que, denuncia, ha sido tratado en la última década han podido con él.

El problema es que su caso está en el limbo legal. Solicitó hace meses su pasaporte iraní al caducarse el que tenía y aún no ha recibido ninguna respuesta. La embajada iraní en Londres abrió sus puertas el mes pasado. Ha estado cerrada durante cuatro años por el ataque a la embajada británica en Teherán, durante una manifestación en contra de las sanciones impuestas por el programa nuclear. Ahora, un portavoz asegura que se está estudiando la situación del joven y que se le va a ofrecer asistencia consular. “En cuanto tenga el pasaporte me compro los vuelos y me voy”, dice Arash.

¿Ironías de la vida? Unos jugándose la vida para cruzar la frontera y otros -que están de manera legal en el paraíso que tantos anhelan- rogando a la Policía ser repatriados. “Son sus palabras, su violencia, cómo me miran. Son muchas cosas. Y el último año ha sido realmente malo. He intentado ignorarlo durante mucho tiempo, pero ya no puedo más”, asegura el joven. “Como todo el mundo, yo también tengo un sueño. Pero me he dado cuenta de que no puedo cumplirlo aquí”.

El caso de Arash ha creado un auténtico debate en el Reino Unido. ¿Es éste el futuro que le depara a aquellos que logren llegar a las islas? ¿Es Reino Unido un país racista? ¿Es Europa entera racista? ¿Hasta que punto termina o empieza la pesadilla de un refugiado cuando consigue el ansiado asilo político?

El lunes, el sargento David Henshall, que estaba de guardia en la comisaría de Manchester, twitteó la escena de la que acababa de ser testigo: “Hombre arrestado después de exigir ser devuelto a Irán porque asegura que ha tenido bastante en Manchester después de 10 años”. “Se trataba de un caso extraño, teniendo en cuenta todo lo que está pasando con los refugiados en este momento”, relata a The Telegraph. “Fue por eso por lo que llamó mi atención”.

El sargento recibió una llamada del personal de recepción pidiendo ayuda por la “agresividad” de un joven que había entrado en la sala tirando su bicicleta y repitiendo una y otra vez que odiaba la ciudad. “Estaba muy enfadado y lo único que decía era que odiaba Manchester. No parecía borracho. No olía a alcohol”, explica Henshall.

Según la descripción policial, Arash no tenía el aspecto de un inmigrante que estuviera durmiendo en la calle. Estaba aseado, su ropa estaba limpia y la bicicleta de montaña que había lanzado al suelo parecía cara. Fue detenido por “quebrantamiento del orden público” y por delitos de inmigración al “haber entrado en el país de manera ilegal”. A las horas fue puesto en libertad. Las gestiones pertinentes revelaron que el iraní se encontraba de manera legal en el país. Después de tanto tiempo, había logrado asegurarse la residencia.

Manifestantes expresan su solidaridad con los refugiados en el centro de Londres (Reuters).Manifestantes expresan su solidaridad con los refugiados en el centro de Londres (Reuters).

Sin pasaporte y en un limbo legal

Pero el caso no dio carpetazo. Al menos, no lo ha dado en la opinión pública. Arash ha revelado a The Telegraph el desprecio que ha sentido durante todos estos años y ahora es el gran protagonista de las redes sociales y los debates de las webs de todos los rotativos. Mientras que unos piden una “medalla para que el chico por haber aguantado en Manchester 10 años”, otros no entienden “por qué ha sido liberado cuando entró en el país de manera ilegal”.

Arash vive en un piso en el centro de Manchester, los conocidos como council flat que se dan, generalmente, a la gente con pocos recursos económicos. “Ahora recibo ayudas estatales. Pero no quiero vivir de subsidios. Tengo salud y quiero un empleo. Antes trabajaba de camarero. Pero ahora no me dan turnos. Tampoco me han dado una razón. Esto está afectando a mi cabeza, a mi forma de pensar, no consigo conciliar el sueño”, asegura el iraní. “Quiero tratar de hacer algo con mi vida. Quiero conseguir un buen trabajo, ahorrar dinero y hacer algo grande. Ser alguien”, añade.

El joven asegura que jamás se ha sentido bienvenido en Manchester. “La gente no es amable aquí. Son groseros conmigo. No me gusta. Y sobre todo en el último año me han tratado muy mal”, señala. “Yo trato de ser amable y educado. Pero simplemente se ríen de mí porque soy extranjero”.

Su sueño ahora es volver a su ciudad, Shiraz, al suroeste de Irán, con su tía y el resto de su familia. Su madre, sin embargo, prefiere quedarse en Inglaterra.

Manifestantes en Trafalgar Square durante una marcha para mostrar solidaridad con los refugiados (Reuters). Manifestantes en Trafalgar Square durante una marcha para mostrar solidaridad con los refugiados (Reuters).

El refugiado que llegó a Sir

No todos los inmigrantes han corrido la misma suerte. Erich Reich, por ejemplo, llegó al Reino Unido en agosto de 1939. Fue uno de los 10.000 niños a los que el Gobierno británico acogió por el acuerdo Kindertransport antes del inicio de la II Guerra Mundial. Erich, por tanto, es un refugiado, un refugiado que tuvo una segunda oportunidad, que supo integrarse en el país que le abrió las puertas hasta el punto de que hoy tiene el título de Sir. Recibió el título honorífico en 2009 después de que la ONG que dirige, Classic Tours, recaudara más de 60 millones de libras para otras causas benéficas.

“Creo que, en general, la sociedad británica es generosa y acogedora. Yo siempre me he sentido uno más”, asegura al ‘El Confidencial’. Con todo, considera que los gobiernos debe implicarse mucho más para solucionar la crisis actual. “David Cameron ha prometido que acogerá 20.000 refugiados sirios de aquí a 2020. Eso supone solo 4.000 al año. No son suficientes. Los refugiados son gente que se ve obligada a dejar su país para evitar la muerte”, matiza.

Confiscar los sueldos a los sin papeles

A principios de este mes, el primer ministro anunció en Westminster que los sirios procederán de campos de refugiados en países fronterizos con el país árabe, por lo que no incluirán a las personas que hayan llegado al continente europeo por sus propios medios. Cameron aclaró que, al no formar parte del espacio Schengen, el Reino Unido puede decidir “su propio enfoque” para resolver la situación que se vive en Europa al margen de los acuerdos de la UE. Aunque destacó que el Reino Unido es el único del mundo que se ha comprometido a dedicar un 0,7 % de su PIB a la ayuda humanitaria.

La inmigración fue protagonista absoluta durante la campaña de las elecciones generales de mayo y ahora se ha convertido en una auténtica prioridad para el Gobierno del líder ‘tory’. Tras hacerse con la mayoría absoluta, el ‘premier’ ha anunciado una serie de drásticas medidas que pasan por confiscar los sueldos a los sin papeles y obligar a las entidades bancarias a verificar las cuentas de las personas sospechosas de estar en situación ilegal. La próxima ley de Inmigración, que se tramitará este otoño, también obligará a los caseros a expulsar a los inquilinos que estén en situación irregular.

La radicalización del discurso migratorio del líder conservador no es algo nuevo. Fueron sus propias filas quienes empezaron a presionarle hace ya tres años cuando el euroescéptico UKIP comenzó a ganar popularidad convirtiéndose en una importante amenaza. No obstante, en los últimos comicios, la formación de Nigel Farage fue la tercera fuerza más votada, aunque, debido al peculiar sistema electoral, solo consiguió un escaño.

Según los últimos datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, el número de inmigrantes que entraron en Reino Unido ha alcanzado los 318.000 en 2014, la cifra más alta desde 2005.

Fuente: ElConfidencial.com