El joven al que Arabia Saudí decapitará por manifestarse cuando tenía 17 años

Tenía 17 años cuando cometió el ‘crimen’: participar en manifestaciones antigubernamentales. Su edad no ha impedido que los jueces del Tribunal ...
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Tenía 17 años cuando cometió el ‘crimen’: participar en manifestaciones antigubernamentales. Su edad no ha impedido que los jueces del Tribunal Penal Especial y la Corte Suprema de Arabia Saudí hayan ratificado la sentencia de muerte para Ali al-Nimr por acudir a protestas hace cuatro años. Ahora, el activista chií espera a que se ejecute la sentencia, que estipula que será decapitado. Después, su cadáver será exhibido públicamente

Entre los “crímenes” por los que Ali fue condenado figuran “romper la lealtad hacia el líder”, “participar en un número de marchas, manifestaciones y reuniones contra el Estado y repetir algunos cánticos contra el Estado”. También utilizar un teléfono móvil para incitar a la protesta. Además, ha sido acusado de dar refugio a personas perseguidas por la policía saudí, ayudar a fugitivos a escapar durante redadas de las fuerzas de seguirdad y atacar a agentes con cócteles molotov, aunque los abogados de la acusación no han ofrecido detalles claros sobre las supuestas heridas que causaron esas acciones a los agentes. Alí, por su parte, niega todos los cargos; aseguró en el juicio haber hecho las “confesiones” en las que el tribunal basó su sentencia bajo tortura y malos tratos.

Arabia Saudí es uno de los tres países en el mundo que todavía mantienen la pena de muerte para personas que cometieron “crímenes” cuando eran menores, junto con Sudán e Irán. Por lo tanto, nada ha podido impedir que las autoridades saudíes llevasen a Alí al-Nimr ante su tristemente celebre tribunal antiterrorista, que le sentenció a muerte en mayo de 2014.

El joven Ali al-Nimr en una imagen de Facebook (Foto: Facebook).El joven Ali al-Nimr en una imagen de Facebook (Foto: Facebook).

Lo cierto es que Riad ha firmado tratados internacionales que prohíben ejecutar a un persona por delitos cometidos cuando tenía menos de 18 años. Sin embargo, bajo el sistema legal saudí, un ciudadano que muestre señales físicas de pubertad puede ser juzgado como si fuera un adulto. En 2013, por ejemplo, Arabia Saudí ejecutó a una empleada del hogar de Sri Lanka de 17 años condenada por haber “asesinado” a un bebé; en marzo del mismo año, aplicó la pena capital a dos saudíes condenados por robo a mano armada antes de que cumpliesen los 18 años.

“El caso de Ali al-Nimr es paradigmático porque tenía 17 años cuando le condenaron a pena de muerte. Su ejecución podría llegar en cualquier momento, depende de una decisión del Rey saudí, cuyo país es uno de los grandes verdugos del mundo, junto con China y Estados Unidos. Y es una tendencia al alza, cada vez ejecuta más. Hubo 90 ejecuciones en 2014 -de las que Amnistía Internacional tiene conocimiento- y la cifra en lo que va de 2105 asciende a 132″, explica a ‘El Confidencial’ Ángel Gonzalo, portavoz de Amnistía Internacional España (AI).

Las autoridades saudíes han respondido con medidas de represión contra personas sospechosas de participar en protestas o de apoyarlas y contra quienes expresan opiniones críticas con el Estado. Se ha recluido a manifestantes, sin cargos y en régimen de incomunicación durante días o semanas, y algunos de ellos afirman haber sido torturados o sometidos a otros malos tratos, denuncia Amnistía Internacional. Casi 20 personas relacionadas con las protestas en la Provincia Oriental han resultado muertas desde 2011, y centenares han sido encarceladas. Muchas de las personas cuyos casos se han llevado a los tribunales, han sido imputadas únicamente por participar en manifestaciones.

Los servicios de seguridad saudíes arrestaron a Alí al-Nimr en febrero de 2012 en medio de un levantamiento de la minoría chií en la Provincia Oriental del país. Exigían en fin de la ya antigua discriminación a la que les somete el Gobierno y protestaban contra el papel que había jugado Riad en la represión de las protestas pacíficas en Bahréin. Tenía entones 17 años. Según la información recopilada por AI, le llevaron a la prisión de la Dirección General de Investigaciones en Dammaní. No le permitieron ver a su abogado, y asegura haber sido torturado por agentes de la Dirección General de Investigaciones para obligarle a firmar una “confesión”.

Ali al-Nimr es sobrino de Sheij Nimr Baqir al-Nimr, destacado clérigo chií de Al Awamiyya (localidad de la gobernación de Qatif, en el Este de Arabia Saudí), a quien el Tribunal Penal Especial condenó a muerte el 15 de octubre de 2014.

Las autoridades saudíes han intentado contener las criticas internacionales por el creciente número de ejecuciones en el país. En septiembre, el representante permanente en Naciones Unidas de Arabia Saudí menospreció dichas críticas al afirmar que “protegen los derechos de los asesinos“.

Fuente: ElConfidencial.com