El Leicester destituye a Claudio Ranieri, su entrenador milagro

23.02.2017 – 21:08 H. El cuento de hadas del Leicester termina de manera abrupta. Cuando ganaron la Premier la pasada temporada, una de las mayores gestas ...
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23.02.201721:08 H.

El cuento de hadas del Leicester termina de manera abrupta. Cuando ganaron la Premier la pasada temporada, una de las mayores gestas que se recuerdan en el fútbol mundial, se puso en la historia del club del centro de Inglaterra el típico “fueron felices y comieron perdices”. La realidad, sin embargo, es traicionera, la narración del Leicester no se detuvo en aquella noche mágica sino que siguió su camino. En este caso, además, ha sido un tránsito de espinas, derrotas y lamentos. Una pésima temporada que ha terminado con Claudio Ranieri despedido. El mismo entrenador a quien los aficionados llaman El Rey Claudio. El mismo que en enero ganó el premio The Best, otorgado por la FIFA al mejor técnico del mundo.

La derrota del Leicester en Sevilla (2-1) ha sido el último punto bajo en un año de sinsabores. No ha sido siquiera el más duro de todos, de hecho el equipo inglés, de potencial limitado, puede mostrarse orgulloso de su buen hacer en la competición europea. El problema es la Copa, competición de rotunda tradición en Inglaterra, donde fueron incapaces de eliminar a un equipo de Tercera División. Y, sobre todo, es la Liga, la competición en la que el año pasado reinaron y esta temporada coquetean con el descenso. Solo están a un punto del Hull, el antepenúltimo equipo de la tabla clasificatoria.

David Ruiz. Londres

El campeón inglés es una sombra. Eliminados de la Copa por un Tercera y tras cinco derrotas seguidas en liga, acusa la tensión existente entre sus estrellas y el entrenador italiano

“Su estatus como el entrenador más exitoso de la historia del Leicester City está fuera de toda duda. Sin embargo, los resultados en la campaña actual y el lugar en la Premier League hace que la directiva, a su pesar, crea que es necesario un cambio de liderazgo. Admitiendo que es doloroso, es necesario pensando en el interés del club”, cuenta el comunicado del club que anuncia el despido.

“Ha sido la decisión más difícil que he tomado en mis siete años en el Leicester, pero tenemos una deuda de poner los intereses a largo plazo del club por encima de cualquier sentimiento personal, sin importar lo fuerte que sea”, ha dicho el vicepresidente Aiyawatt Srivaddhanaprabha.

La vuelta a la realidad ha sido un aldabonazo para un equipo esencialmente humilde. Solo un año antes de la llegada de Claudio Ranieri el equipo luchaba por no descender, pero fue llegar el italiano y se dio la tormenta perfecta. De repente todo lo que podía ir bien fue bien. Los grandes equipos de la Premier pincharon más de lo debido. La clase media no supo aprovecharlo. El Leicester sí. Con un juego algo rústico pero muy efectivo fue poco a poco ganando puntos. Primero amenazó con meterse en Champions. Después, cuando ya quedaban pocas fechas, se encaramó en la primera plaza. Ya no bajó de ahí. Kanté, Mahrez, Vardy, Albrighton, Drikwater, Schmeichel, Morgan… un equipo para la historia.

Hoy Kanté ya no está y el resto no mantienen el nivel que se les vio la temporada anterior. Su presupuesto, aun habiendo crecido por la consecución del título, no daba para pensar en repetir la Premier. Una proeza ya era más que suficiente. El nuevo estatus, sin embargo, sí debía ser suficiente para mantenerse sin dificultades. El título tendría que haber dado al Leicester un subidón dentro de la jerarquía de la liga. No ha sido así, el club vuelve a estar donde hace dos años, como si nada hubiese pasado.

Claudio Ranieri es, como cualquier entrenador, reo de los resultados. Solo cinco victorias en la Premier en lo que va de año. También depende plenamente de su plantilla. En la temporada gloriosa todo eran alabanzas y buen ambiente. Este año eso ha cambiado, los jugadores ya no aceptan las exigencias del italiano como lo hacían antes y, poco a poco, han ido minando su moral. El club, a principios de este mes, le reafirmó en el cargo. Aseguró que el Rey Claudio era su entrenador y que eso no iba a cambiar. Pero las palabras son volátiles en el fútbol, una ratificación no es más que la antesala del despido. El Leicester, un equipo diferente, ha demostrado de nuevo que esto es una norma del fútbol.

Fuente: ElConfidencial – Deportes