El líder del Estado Islámico, Al-Baghdadi, “gravemente herido” en un bombardeo

El líder del autodenominado Estado Islámico, Abu Bakr al-Baghdadi, está gravemente herido tras ser víctima de un ataque aéreo en el oeste de Irak, según ...

El líder del autodenominado Estado IslámicoAbu Bakr al-Baghdadi, está gravemente herido tras ser víctima de un ataque aéreo en el oeste de Irak, según publica en exclusiva el diario británico The Guardian, que cita a fuentes diplomáticas iraquíes y occidentales.  

La fuente iraquí, que cuenta con conexiones con el grupo terrorista, asegura que Al Baghdadi resultó herido de gravedad a mediados de marzo en un bombardeo de la coalición internacional contra el ISIS que lidera Estados Unidos. Añade que las heridas del megalómano líder del Estado Islámico pusieron su vida en peligro en un principio pero que, desde entonces, se ha ido recuperando paulatinamente. No obstante, Al Baghdadi quedó incapacitado para ejercer el control del día a día de la organización.

El hecho de que el autoproclamado Califa resultase herido, provocó una reunión de urgencia de los líderes del ISIS, mucho de los cuales proceden de la antigua Guardia Republicana de Sadam Husein. Los cabecillas del Estado Islámico pensaban que Al Baghdadi moriría e hicieron planes para la elección de un nuevo líder.  

Imagen facilitada por el departamento de defensa de Estados Unidos de Abu Bakr al-Baghdadi (REUTERS)Imagen facilitada por el departamento de defensa de Estados Unidos de Abu Bakr al-Baghdadi (REUTERS)

Dos fuentes distintas (un diplomático occidental y un consejero iraquí) han confirmado al diario The Guardian que el ataque se produjo el pasado 18 de marzo en la localidad de Al-Baaj, en el distrito de Nínive, cerca de la frontera con Siria. De acuerdo con el diplomático, el bombardeo alcanzó a un convoy de tres vehículos que cubría la ruta entre la ciudad de Umm al-Rous y la localidad de Al-Qaraan. Al parecer, el objetivo del ataque era eliminar a cabecillas locales del ISIS. Tres de ellos murieron, pero la coalición ignoraba que Al Baghdadi viajaba en uno de los coches.

Escondido en un “refugio” para yihadistas

Hisham al-Hashimi, un oficial iraquí que asesora al Gobierno de Bagdad en la lucha contra el Estado Islámico, declaró a The Guardian que, efectivamente, “Baghdadi fue herido en Al-Baaj, cerca del pueblo de Umm al-Rous el pasado 18 de marzo con un grupo que viajaba con él”. Abu Bakr al-Baghdadi ha pasado largos periodos en la zona de Al-Baaj, ubicada a unas 200 millas de Mosul, la capital iraquí del ISIS.  “Eligió esta zona porque sabía desde la guerra que los estadounidenses no tienen mucho respaldo en el área”, asegura una fuente conocedora de los movimientos de Al-Baghdadi. “Desde 2003 (el Ejército estadounidense) apenas ha tenido presencia allí. Era la única parte de Irak que no habían cartografiado”.

Al-Baaj, una zona tribal suní, ha escapado durante mucho tiempo al control del Gobierno central, incluso bajo el régimen de Sadam Husein, y está considerada un refugio para yihadistas desde el año 2004. Los iraquíes que la habitan han usado tradicionalmente las redes de contrabando para importar bienes desde la vecina Siria y trasladarlos a otras áreas suníes de Irak en las provincias de Al Anbar y Nínive. Al Qaeda en Irak y sus sucesivas reencarnaciones, incluido el ISIS, habían disfrutado de un acceso sin restricciones a las carreteras y rutas de comunicaciones de Al-Baaj hasta que Estados Unidos concentró sus labores de vigilancia en la zona a comienzos de este año.

El sueño del “Califa” megalómano

Megalómano, escurridizo, inteligente, y sobre todo muy, muy peligroso. El hombre que dirige el antiguo Estado Islámico de Irak y el Levante (ahora Estado Islámico, ISIS, a secas) se ha hecho merecedor de todos estos calificativos. En pocos meses, el segundo terrorista más buscado del mundo -tan solo Ayman Al Zawahiri, el sucesor de Osama Bin Laden, supone una presa más codiciada para la inteligencia estadounidense– ha logrado alterar las fronteras de Oriente Medio establecidas hace casi un siglo, tal vez de forma permanente. Y para ello no ha dudado en nombrarse Califa y Amir Al Mumini (Comendador de los Creyentes), desafiando por el camino a sus antiguos aliados de Al Qaeda y enfrentándose de forma sangrienta con sus representantes en Siria, el Frente Al Nusra.

Su grupo ha vuelto a poner de moda la decapitación como forma de ejecución islámica, y ha rescatado la práctica extrema de las crucifixiones, algo que el Corán solo reserva para “aquellos que hagan la guerra contra Dios”, una frase que el Estado Islámico interpreta con cierta libertad. Por cosas como estas, el salvajismo de estos yihadistas provoca éxodos masivos cada vez que toman una localidad en Siria o Irak. Hay pocas dudas de que Al Bagdadi tiene un alto concepto de sí mismo. “Nombrar un líder es una obligación para los musulmanes, una que ha sido incumplida durante décadas”, declaró el pasado junio, cuando decidió autoproclamarse líder del mundo islámico, bajo el apelativo de Califa Ibrahim. “Soy vuestro líder”, les dijo a los musulmanes de todo el mundo, “aunque no soy el mejor de vosotros, así que si veis que estoy en lo correcto, apoyadme, y si veis que me equivoco, aconsejadme”.

El líder del Estado Islámico, Al-Baghdadi, gravemente herido en un bombardeo

[Aquí puede verse el sermón que dio Baghdadi en Mosul en junio del año pasado con subtítulos en inglés]

Al Bagdadi nació en Samarra, en el centro de Irak, en 1971. Doctor en Estudios Islámicos, radicalizó sus posiciones tras la invasión estadounidense de Irak en 2003. Algo a lo que probablemente ayudó el haber sido un prisionero estadounidense en el campamento de Bucca durante casi todo 2004, según admite el Pentágono. “Ibrahim Awad Ibrahim Al Badri, también conocido como Abu Bakr Al Bagdadi, fue mantenido como ‘interno civil’ por las fuerzas estadounidenses en Irak desde febrero de 2004 hasta principios de diciembre de 2004, cuando fue puesto en libertad”, afirma el Departamento de Defensa norteamericano en un comunicado. “Un Consejo Combinado de Revisión y Puesta en Libertad recomendó la ‘liberación incondicional’ de este detenido, y así se hizo poco después. No tenemos registros de que haya estado en custodia en ningún otro momento”, indica el texto, hecho público tras el revuelo causado por las revelaciones de que el personaje había estado durante algún tiempo en manos estadounidenses.

Al Bagdadi ayudó a establecer el llamado Consejo de la Shura de los Muyahidines, un grupo militante que acabaría siendo el germen de Al Qaeda en el País de los dos Ríos (o Al Qaeda en Irak). Esta organización no fue muy efectiva en su lucha contra las tropas ocupantes, pero sí en los enfrentamientos sectarios que consumieron el país en los años siguientes. Para mediados de la década, muchos de los locales se habían cansado de los desmanes de AQI y su interpretación rigorista del islam, ocasión que aprovechó el general David Petraeus para organizar las llamadas “Milicias del Despertar”. La idea de los estadounidenses era que los miembros de las tribus de la región suní de Anbar, donde Al Qaeda campaba a sus anchas, eran quienes estaban en una mejor posición para combatir a un enemigo que conocían muy bien. Y funcionó: en un par de años, AQI se convirtió en un actor marginal del conflicto iraquí, y la violencia en la zona remitió.

Fuente: ElConfidencial.com