El Madrid, obligado a competir en la Liga para no descuidar la Champions

02.03.2016 – 05:00 H. Zidane tiró la toalla después de ver el derbi. En la previa había defendido que no importaba el resultado, que el Real Madrid no ...
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02.03.201605:00 H.

Zidane tiró la toalla después de ver el derbi. En la previa había defendido que no importaba el resultado, que el Real Madrid no dejaría de pensar en ser campeón bajo ninguna circunstancia. Los 90 minutos del Bernabéu le hicieron cambiar de opinión drásticamente. “La Liga está acabada”, resumía el francés tras darse cuenta contra el Atlético de que no hay redención posible en el campeonato que prima la regularidad. Hoy el Madrid jugará contra el Levante, el colista, al que tiene que ganar, pues en todo caso no debe descuidar la tercera posición que actualmente ocupa. 

Salvaguardar el pase directo a la Liga de Campeones es un objetivo menor para un club como el Real Madrid. La ambición blanca, toda vez que ya se sabe que la Liga está finiquitada, es hacer bueno el dicho que suena cada fin de semana en el grada del Bernabéu: reyes de Europa. La Liga de Campeones como único objetivo, solución para todos los defectos y la manera de convertir un nuevo fiasco en un año exitoso.

Sobre el papel se sostiene todo, y más aún en las tertulias deportivas de grito y algarabía, pero ganar una Copa de Europa requiere mucho más que la ilusión de la supervivencia. Para que el Madrid triunfe en Europa, difícil empresa en cualquier caso, tiene que trabajar para la Champions. Entre sus obligaciones está no dejarse llevar en la Liga.

Porque en cuestiones como la preparación física, pero, sobre todo, la preparación mental, no se pueden aceptar los parones. Se le puede preguntar al Bayern de Pep Guardiola de estos dos años, que llegaba con la Bundesliga en el bolsillo desde semanas antes de los días grandes europeos y salió escaldado en la competición continental contra equipos que no habían parado de competir ni un solo día. Los conjuntos que se duermen en los laureles -o, como en este caso, en sus desdichas- no suelen reencontrarse a tiempo para dar el último golpe. 

Para lograr la excelencia hay que caminar previamente por la regularidad, y más en el caso de este Madrid, que necesita de un duro trabajo para llegar a su mejor versión. Cada partido de Liga no tiene que valer solo tres puntos, un escaso premio para un equipo que difícilmente llegará a la cumbre, sino que debe ser enfrentado como un simulacro para lo que vendrá por delante. Los jugadores deben tener en la cabeza la sintonía de la Champions, pues es esa, y no otra cosa, la que está en juego y la que pueden perder si se dejan ir en la Liga

Recuperar a los lesionados

El Madrid encara las últimas semanas del campeonato con otra prioridad: recuperar lesionados. El llanto de Cristiano del fin de semana tiene cierta justificación, la enfermería se ha convertido en uno de los puntos ciegos del club blanco y los jugadores que tienen problemas físicos tardan mucho en recuperarse y tienden a la recaida. El Madrid necesita recuperar a todos, pues solo con la profundidad de plantilla puede competir contra los mejores. El luso decía, y con razón, que sin Marcelo, Benzema o Bale el equipo es peor. Nadie puede enmendarle esa parte, pues el lateral izquierdo es uno de los jugadores que más desequilibrio ocasiona en los rivales; el francés el único delantero centro en el plantel más allá del canterano Mayoral, además de un artísta del balón; y el carísimo Bale, un crack llamado a descerrajar defensas. 

Bale, según contó Zidane, ya se ha empezado a entrenar con el grupo. A Benzema y a Marcelo les queda algo más. Con todos ellos el Madrid será más equipo, pero la recuperación de efectivos no es suficiente si es lo único que cambia en el Madrid. El equipo de Zidane tiene encarrilada la eliminatoria contra la Roma, sí, pero debe valorar que los partidos de Champions no llegarán hasta abril y que ese mes que queda de por medio se le puede hacer muy largo, tanto deportiva como institucionalmente. Armonizar la plantilla, ganar partidos, encontrar un estilo de juego, cambiar la dinámica negativa y reenganchar a la grada con buen fútbol son pequeños pasos necesarios para de verdad creer en la única bala que queda en la recámara del equipo: la Liga de Campeones.

Fuente: ElConfidencial – Deportes