El método de Simeone, ante su cénit

03.05.2016 – 05:00 H. A nadie debería a estas alturas resultarle extraño que en Italia se vanagloriasen del Atlético de Madrid de Simeone, de su manera de ...
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03.05.201605:00 H.

A nadie debería a estas alturas resultarle extraño que en Italia se vanagloriasen del Atlético de Madrid de Simeone, de su manera de jugar, de estar a 90 o 120 minutos de jugar otra final de la Champions League como si fuera un éxito propio. Lo es en cierta manera. El ‘calcio’ fue durante décadas un deporte diferente al fútbol, y a veces lo es aún hoy. En un día de partido decisivo, el italiano, por norma, preferirá ganar a jugar bien, como así hace el Cholo: “Solo me preocupa ganar, no me preparo para gustarle a nadie”, dijo. Quién no, dirán algunos. No hay que irse muy lejos para encontrar a Guardiola en el otro extremo del salón de convenciones, defendiendo su teoría revolucionaria como el Che en Sierra Maestra, al que sigue Xavi con los ojos cerrados.

[Decálogo de supervivencia en el Allianz]

Porque de revolucionario, como tildaron a Simeone en Italia, no hay mucho. Nada es más antiguo que la defensa fanática ante un ataque superior. Ni siquiera lo inventaron los italianos, pero ellos le cogieron el truco a ese arte, lo cual es, sin duda, parte indispensable del juego del fútbol, y el dominio de ese método durante la historia de este deporte ha recompensado a sus creyentes con numerosos alirones. “Nuestro fútbol es prosa, no poesía”, dijo una vez Giovanni Trapattoni. ¿Y qué tiene de malo una buena novela? En ocasiones, el fútbol del Atlético de Simeone no es ya solo prosa, sino que es el ‘Ulises’ de Joyce escrito en letra pequeña. Y sin embargo, muchos de los que han leído la obra del escritor irlandés aseguran que merece la pena ese sufrimiento. Igual opinan los atléticos.

Dígale usted a Saúl que deje de jugar al fútbol como los ángeles y, mientras, de defender a su lateral como si fuera sangre de su sangre en plena batalla por la supervivencia. O a Gabi que deje de interpretar la defensa posicional como si hubiese estado jugando a eso desde que su madre lo llevara en la barriga. O a Griezmann para que deje de ser el delantero con el que siempre soñó Simeone. Dígales a alguno de los que salten a Múnich que dejen de cumplir las órdenes de su entrenador. Imposible. “Mis jugadores son libres de hacer lo que yo diga”. Trapattoni siempre tan perspicaz.

Simeone ha renovado el histórico fútbol italiano. (Imago)Simeone ha renovado el histórico fútbol italiano. (Imago)

[El Atlético es el Madrid que soñó Mourinho]

Pero si en Italia abrieron un periódico nacional con un entrenador extranjero que entrena a un equipo extranjero es porque no deja de sorprenderles que el Atlético, ese equipo que fue durante años una perita en dulce en cualquier ronda de la Copa de la UEFA, cuando no lo era en la primera eliminatoria de la Copa del Rey, haya echado de Europa al Barça del segundo Triplete y haya asestado un duro revés a la mandíbula de Guardiola. Lo ha hecho como ya hizo Di Matteo en 2012, pero con un aire muy diferente, más glorioso, más trascendente para el devenir del fútbol moderno en los próximos años. 

Quizá lo más bonito que tiene el fútbol es que incluso los mayores expertos en cualquiera de las materias de las que se compone se encuentran constantemente con pruebas, exámenes para comprobar esa supuesta perfección. El Atlético la tiene esta noche, en Múnich, ante el rival que peores recuerdos trae a cientos de rojiblancos. Y la tendrá que superar para jugar, nada menos, que la final de la Champions League.

El Bayern, desde tiempos pretéritos, cuando Beckenbauer y Rummenigge se dedicaban más a jugar que a hablar, ha sido la intensidad hecha fútbol. ¿Qué es la intensidad? La virtud de presionar al rival tanto con la posesión como sin ella desde el primer minuto hasta el último con el fin de ganar un partido. El Bayern ha remontado innumerables eliminatorias en Europa cuando no tenía un método de juego definido. En 2013, Rummenigge y Hoeneß decidieron que necesitaban implantar ese método, una idea de juego por la que el equipo bávaro fuera reconocido con facilidad. Esa idea era la de Guardiola, cuya fuerza es encontrar las máximas maneras posibles de atacar. Es decir, el ideal opuesto al de su rival.

Guardiola no se encontró en el Calderón. (EFE/Peter Kneffel)Guardiola no se encontró en el Calderón. (EFE/Peter Kneffel)

[“No me preparo para gustarle a nadie”]

Guardiola ya ha demostrado en el Barcelona y en el Bayern que no hay muchas defensas que no haya podido traspasar de alguna manera. Los títulos obtenidos son buena prueba de ello. Las variantes ofensivas de las que dispone son innumerables, pese a la baja de Robben, y las ideas que le brotan en la cabeza y que implementa sobre el terreno de juego suelen rozar la excelencia. Necesita al menos dos goles y no recibir ninguno. Y la experiencia nos dice que ello resulta más que probable.

Es, por tanto, la mayor prueba a la que se ha enfrentado Simeone: la defensa de una ventaja durante 90 o 120 minutos ante una máquina ofensiva con enormes capacidades creativas. La perfección defensiva contra una de las grandes mentes del ataque. Todo, con Milán en el horizonte. El premio es mayúsculo.

Alineaciones probables:

Bayern Múnich: Neuer; Lahm, Javi Martínez, Boateng, Alaba; Xabi Alonso, Vidal; Thiago, Douglas Costa; Müller y Lewandowski.

Atlético de Madrid: Oblak; Juanfran, Giménez, Godín, Filipe; Saúl, Gabi, Augusto, Koke; Griezmann y Fernando Torres.

Árbitro: Cüneyt Cakir (Turquía).

Estadio: Allianz Arena (75.000 espectadores).

Hora y TV: 20:45, Antena 3.

Fuente: ElConfidencial – Deportes