El nuevo capo económico de Syriza dice que Merkel solo quiere “mano de obra barata”

Euclides Tsakalotos es un hombre tranquilo y discreto. En el primer Eurogrupo al que ha podido asistir ha mostrado una diferencia más que notable de formas ...

Euclides Tsakalotos es un hombre tranquilo y discreto. En el primer Eurogrupo al que ha podido asistir ha mostrado una diferencia más que notable de formas con respecto a su predecesor, Yanis Varufakis. No obstante tras esa fachada tranquila de profesor serio, casi aburrido y plano, se esconde un académico feroz capaz de liarse a dentelladas con el capitalismo, el neoliberalismo, la Eurozona y la propia Angela Merkel. Hace poco le describimos en El Confidencial como un marxista de la vieja escuela, más radical en sus ideas que el más socialdemócrata Varufakis. Y por eso nada mejor que sumergirse en uno de sus libros -escrito junto a Christos Laskos-, llamado Crisol de resistencia (en inglés Crucible of Resistance, Pluto Press, 2013) para comprender hasta qué punto es cierto.

Esto es lo que opina, en un trabajo que se centra sobre todo en la crisis griega, el ahora encargado de llegar a un acuerdo con el Eurogrupo. Un volumen cuya perspectiva respaldaron en su momento tanto su amigo Yanis como el primer ministro Alexis Tsipras, dos años antes de llegar al Gobierno de la nación. Tsakalotos apunta en este libro directamente a las recetas “neoliberales” como causantes de la crisis de Grecia, y no a un mal funcionamiento del país. Veamos algunas de sus principales ideas.

Grecia no es el mal alumno ni merece castigo

El nuevo ministro de Finanzas griego, Tsakalotos, habla con Luis de Guindos durante un encuentro en Bruselas. (Reuters) El nuevo ministro de Finanzas griego, Tsakalotos, habla con Luis de Guindos durante un encuentro en Bruselas. (Reuters)

Tsakalotos exculpa en este libro a Grecia de su crisis económica. “La narrativa dominante y no solo dentro de Grecia”, afirma el ministro, “es que Grecia es un caso excepcional en relación a los acontecimientos de la crisis de 2008”. Excepcionalmente malo, se entiende. Algo que se basa, dice, en tres mentiras. La primera: ”la irresponsabilidad fiscal [griega] está en la raíz de sus problemas económicos”; la segunda: “que esta irresponsabilidad está ligada a errores en los fundamentos del sistema clientelista griego” que haría que los lazos entre los poderes económicos y políticos solo se puedan “mantener a flote” a base de aumentar los déficits y la deuda. Y la tercera: “la crisis fiscal y los corruptos acuerdos políticos hay que entenderlos en un contexto de una Grecia que no se ha sabido modernizar”. La conclusión de ese mensaje aceptado es que a Grecia “no llegaron las reformas (neoliberalmente hablando) de los años ochenta”. Y que este mensaje cale es muy importante, afirma, para mantener a Grecia bajo el yugo de las reformas.

Tsakalotos y Laskos aseguran que Europa vive “en una versión de una fábula calvinista de Angela Merkel en la que los pecadores deben ser castigados por sus errores pasados por su propio bien y para animar a los demás”.

Tsakalotos pretende desmontar el mito sobre la ‘supuesta baja competitividad de la economía griega’

No es que Grecia no haya vivido bajo el clientelismo, asegura el ahora ministro de Finanzas, pero no se debe a que los griegos sean moralmente peores que sus socios. Argumenta que las élites, en lugar de instaurar un sistema de bienestar en el país tras la vuelta de la democracia, aprovecharon la connivencia de los poderes económicos y políticos para implantar “estrategias modernizadoras que se adaptaron al sistema clientelista en lugar de sustituirlo”. Es decir, que pervirtieron el estado del bienestar.

En realidad, afirma, el clientelismo se acopla al capitalismo como un guantes, porque ambos comparten el gusto por el “individualismo”, ahogando otras formas “de colaboración y solidaridad” que son tachadas de populistas, como la reacción contra los recortes: “La idea de que los que protestan contra la austeridad puedan estar en lo cierto (…) está totalmente ausente en esta narrativa”.

Tsakalotos pretende desmontar con el libro los mitos que existen sobre “la supuesta baja competitividad de la economía griega, el tamaño del sector público, y el argumento de que Grecia consume en conjunto más de lo que produce”. La narrativa que afirma todas estas mentiras en conjunto, asegura el ministro, es la que “legitima las desigualdades y los experimentos neoliberales”.

Griegos hacen cola ante un cajero en Atenas, el 8 de julio de 2015. (Reuters)Griegos hacen cola ante un cajero en Atenas, el 8 de julio de 2015. (Reuters)

Merkel quiere un Sur con mano de obra barata

La Eurozona, aseguraba en 2013 el ministro que ahora se sienta en el Eurogrupo, “fue construida en la premisa de que en mundo liberal globalizado no se materializarían nuevas crisis, por lo que [al constituirse] no se previeron herramientas económicas para solventarlas”, un pensamiento que visto desde ahora fue premonitorio. La visión de Angela Merkel de una “Europa federal” es, para Tsakalotos, “con el conservadurismo imbuido en la nueva constitución”, la de “un Sur como un amplio caladero de mano de obra barata y mercados laborales ‘flexibles’ con la competencia del Este actuando como ‘techo’ ante posibles demandas sociales”. La doctrina del miedo. Y para esto, afirma, la “experiencia de Grecia” es muy relevante: “Desde 2012 Grecia ha experimentado lo que significa ir en una dirección autoritaria. Ha sido un conejillo de indias, probando lo que la gente de otras economías podría llegar a soportar”.

Y este experimento, insiste Tsakalotos, no ha sido ni más ni menos que llevar a cabo reformas, aunque con un significado torticero: “el término ‘reforma’ tiene un significado diferente, es decir, ahora son medidas que amplían el alcance del mercado y dejan expuesta a la clase trabajadora a los caprichos del propio mercado”. Por ello, Tsakalotos dedica a esto su capítulo cuarto, titulado “De la crisis a la austeridad permanente”.

Un manifestante hace el símbolo de la victoria durante una protesta contra la austeridad en Atenas. (Reuters)Un manifestante hace el símbolo de la victoria durante una protesta contra la austeridad en Atenas. (Reuters)

El neoliberalismo hegemónico ha creado la crisis

Tsakalotos no se puede retratar más como marxista que con esta frase: “El mayor conflicto es presentado como el conflicto entre naciones (…) cuando en realidad es la clase trabajadora del Norte y del Sur la que tiene un interés común en desafiar a las élites políticas y económicas del Norte y del Sur”. Lucha de clases en estado puro. De hecho en el núcleo duro de su razonamiento, como hemos visto, está que hay un problema sistémico del capitalismo más que de la propia Grecia. “La crisis mundial es una crisis del neoliberalismo”, escribe. El modelo dominante “tiende a tratar las causas de la crisis como exógenas [como la intervención del Estado] cuando en realidad son endógenas [del propio funcionamiento del mercado]”. Además arremete contra lo que llama “economicismo” o la gestión del país bajo datos macroeconómicos en lugar de reformas con “valores”. 

Fuente: ElConfidencial.com